viernes, 12 de octubre de 2018

EL CAMELLO POR EL OJO DE LA AGUJA


EL CAMELLO POR EL OJO DE LA AGUJA

Recuerdo que hace muchos años, un niño de catequesis, en una parroquia en la que yo colaboraba, me preguntaba: "profe, ¿cómo se mete un camello por el ojo de una aguja?. Se lo pregunté a mi padre y me dijo que se lo dijera a usted". No pude contener la risa, aunque la disimulé delante de la criatura, pero en el fondo me quedó la duda de si el evangelio de esta semana, es para fijarse en los camellos, en las agujas, en los de mirada limpia, en los ricos.... quizás da para todos, pero no se puede tratar todo.
Siempre me pregunté si a los ricos, por ser tales, se les tiene negado el acceso al reino de los cielos. Claro, visto así el cielo estaría vacío de gente que en la tierra ha podido disfrutar de ciertas ventajas monetarias, o de negocios que han servido para poder salir adelante. Gente que probablemente han empezado de la nada, los negocios le han ido bien y ha sacado adelante una familia, un negocio y un buen número de empleados.
Pero entiendo que los ricos, que también lloran, tienen derecho a entrar en el reino de los cielos. Claro, otra cosa es también qué entendemos por riqueza. Si se es rico a costa de explotar al que no tiene o que tiene lo justo es cuando le explico a aquel niño de catequesis que es más fácil entrar a un camello por el ojo 
de una aguja; pero si por rico entendemos generosidad, amabilidad, solidaridad, alegría, comprensión, entrega, sabiduría, abrazar en tiempo y forma al que lo necesita, silencio oportuno en el momento adecuado... le hablaré de gente rica, de pilares fundamentales como Oscar Romero o como Montini (Pablo VI).
Tanto uno como el otro, y como otros tantos en la vida y en la historia han sido y son ricos de todos los adjetivos que he mencionado anteriormente y probablemente de otros muchos que se nos ocurran. Gente que entrega su vida en, por y para los demás; gente que derrama su sangre - en algún caso - en defensa de los más pobres, de los más necesitados, que son la voz de los sin voz. Montini (Pablo VI), fue el Papa de la clausura de lo inacabado; de la clausura de un Concilio (Vaticano II), del que queda mucho por hacer y que a veces no hay intención de acabarlo. Fue un Papa culto, prudente y siempre atento a los conflictos con la intención de poner orden en los mismos.
Ambos van a ser declarados santos; probablemente han tardado tiempo. Y van a ser declarados santos en el medio de dos grandes fiestas: por un lado la celebración de María bajo la advocación de el Pilar - ellos han sido, como otras muchas personas, también pilares en la vida - y por otro en la celebración de la onomástica de Teresa de Jesús un pilar y una santa, que supo ver "entre pucheros", a Dios en lo sencillo. Romero y Montini tienen que ser pilares y santos de muchos que quieren seguir su ejemplo.
Cuando Jesús, en el evangelio, (Marcos 10,17) se encuentra con el joven rico, dice que "lo miró con amor": ¡cuántas miradas, cuantos gestos...pueden hacer felices a mucha gente!. Dice el refrán que hay miradas que matan y es verdad. Mirar con amor es ponerse en el lugar del otro, ser el otro en uno, entenderle, valorarlo.... y probablemente eso lo harán muchos ricos con los alicientes que hemos mencionado antes y seguro que entran en el reino de los cielos. 
No creo yo que los que nos damos golpes en el pecho tenemos asegurada la plaza en el reino de los cielos. Probablemente tendremos que pasar, como el camello, por infinidad de pruebas, de obstáculos... como lo hicieron Romero, Pablo VI, Teresa de Jesús, etc....
Ya ven amigos, que este es un fin de semana intenso.
Por cierto, felicidades a la Guardia Civil por festejar a su patrona
Hasta la próxima 
Paco Mira

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