viernes, 7 de marzo de 2014

TELELMARATONES Y CUARESMA

TELEMARATONES Y CUARESMA
   
         No hace muchos días, la televisión pública de este nuestro querido país, tenía un telemaratón para ayudar a combatir enfermedades raras. En ese telemaratón, los mejores presentadores, las caras más famosas, los rostros más conocidos de la pequeña pantalla se prestaron para ayudar a combatir una gran lacra social. Creo que al final del día, después de no sé cuantas horas, lograron lo que se pretendía: sensibilizar y colaborar económicamente. Me quito el sombrero, animo, apoyo y, cómo no,  me solidarizo.
            Se preguntarán que qué tiene que ver esto con la cuaresma. Sencillamente que cuando queremos que una cosa funcione; que cuando queremos que la sociedad se entere que es bueno estar unidos para y por causas que merecen la pena; que cuando los que nos decimos seguidores de Jesús de Nazaret damos la cara por él, es que estamos en el camino correcto. No creo que sea cuestión de hacer un telemaratón cuaresmal, pero sí es cuestión de sensibilizarnos que un año más está en nuestras manos:
           
El miércoles pasado, la ceniza derramada en nuestra cabeza era el símbolo y el signo de la humildad y sencillez que tiene que marcar nuestro quehacer diario. Y que esa humildad y esa sencillez viene marcada por la conversión y la vuelta al evangelio: signos ineludibles del seguimiento del nazareno.
            Estos cuarenta días que nos han de llevar a la liberación; estos cuarenta días que nos han de llevar a la esencia de nuestra confesión religiosa que es la resurrección han de pasar indefectiblemente por tres estadios: la limosna, el ayuno y la oración. Limosna, que no se trata de repartir para tranquilizar conciencias. El Papa Francisco se lo decía a los obispos, “no sean meros administradores económicos”. Limosna que tiene que traducirse en compartir con los que no tienen: tiempo, ganas, ilusiones, abrazos, sonrisas, lágrimas… ¡cuántas limosnas podríamos compartir!. Nunca echemos la mano al  bolsillo y sin mirar a la cara depositemos en una mano una moneda. A veces no necesitan eso.
          
  La limosna, el compartir, tiene que ir unido al ayuno. Ayunar no es privarse por privarse; es dejar sitio, hueco… para que el otro tenga cabida en mí y yo en él. Eso supone que tenemos un corazón enorme y cabemos, en el mismo, más de uno. El ayuno no es, solo no comer carne (que quizás también) es compartir lo mío contigo y entre ambos aumentar ese músculo llamado corazón.
            Por último, ambas cosas tienen que tener una gran compenetración. Hablar desde la sinceridad de quien se siente pobre, humilde y sencillo no es fácil; comunicarnos con quien sabe entendernos pero desde la perspectiva de quien normalmente se equivoca no es sencillo. Eso lo llamamos oración. Orar no es rezar, es comunicarnos con Papá Dios, desde la sinceridad propia.
            Claro. Yo lo pongo muy fácil, pero para eso está la cuaresma. El evangelio de este fin de semana nos muestra a un Jesús como nosotros, lleno de tentaciones, de posibilidades de tener sin esfuerzo ni sacrificio… pero al final tiene clara su postura “aléjate de mí, Satanás”.
            No quisiera acabar estas líneas sin tener un recuerdo para lo que este fin de semana celebramos: día de la mujer trabajadora. Un Oscar para todas las mujeres, para las currantes anónimas de la vida; para las madres que nos han parido; para las que desde el silencio sacan – a veces casi de la nada – familias enteras adelante. Currantes fuera y dentro de la Iglesia y a veces se les valora más fuera que dentro. Ojalá que dentro tengan el reconocimiento, el valor y el lugar que les corresponda.
Hasta la próxima

            Paco Mira

viernes, 28 de febrero de 2014

NO ES LO MISMO CENIZA QUE CENIZO


NO ES LO MISMO CENIZA QUE CENIZO
Creo que casi todos lo entendemos, o al menos eso creo yo. Sin embargo en los tiempos que nos ha tocado vivir no siempre es fácil no agarrarse a un clavo ardiente, puesto que la solución nos la tienen que dar por algún lado. Agoreros del futuro, echadores de cartas baratos, consultadores de bolas, en definitiva cenizos de la vida hay muchos y lo malo no es que existan, sino que nosotros confiamos en ellos.
Vamos a “abandonar” por un tiempo, el tiempo (perdón por la redundancia) ordinario, para adentrarnos en un tiempo que a mí personalmente me resulta curioso. Un tiempo que en otras ocasiones se retrataba como triste, oscuro, de lloro, de luto…. Y sin embargo es una mirada, en la distancia, a la luz, a la alegría, a la pascua.
Y es curioso como los que nos llamamos cristianos entramos y salimos de un tiempo litúrgico y nos metemos en otro como el que entra y sale de casa, sin saber, creo yo, saborear lo que vivimos. La ceniza, en la antigüedad era símbolo de cambio, de rechazo de todo aquello que nos impedía poder contemplar la claridad de la Verdad. La ceniza era símbolo de abandono de una vida que no se correspondía con lo que Jesús quería en su evangelio.
Hoy, la cuaresma a la que vamos a entrar, nos invita a centrarnos en los brazos de quien nos quiere con locura, por eso ya lo anuncia el profeta Isaías cuando dice “que si una madre abandona a sus hijos, yo los recogeré”. Dios pide que nos centremos en lo nuestro, que nos fijemos en lo que nos une realmente. La cuaresma nos va a retrotraer a nuestro bautismo. Sin duda, ¡qué mejor inicio!, que el bautismo de conversión.
Vivimos momentos difíciles y complicados. No apretemos más el cinturón ni hagamos más agujeros, porque las barrigas ya no dan para más. Pero sí contemplemos las pobrezas de los semejantes que a gritos nos están pidiendo solidaridad. El Papa Francisco, nos invita en su carta a distinguir pobreza de miseria. No son la misma cosa ni queramos que lo sean. No funcionemos con el lamento de quien creemos que su sino es ese. No. Ayudemos a que ese mito se difumine y desaparezca. El pobre no es pobre porque le gusta, quizás sea pobre porque yo le he hundido en su miseria.
Este fin de semana recordamos también a nuestros hermanos latinoamericanos de los que tantos tenemos por estas tierras. Es el día de Hispanoamérica. Recordémosle con cariño, pero sobre todo que pidamos por ellos. Quizás han entrado en eso que llamamos tercer mundo, ¿por qué?, sencillamente porque nosotros les hemos invitado a ello.
Ojalá sigamos el ejemplo de Pablo que nos dice que la gente vea en nosotros administradores de la voluntad de Dios. Creo que no siempre cumplimos este mandato paulino. A lo largo de la historia y en nombre de Dios hemos hecho las cosas al revés, ¡con lo fácil que es hacerlas al derecho! Precisamente la voluntad de Dios es contemplar lo sencillo y lo humilde, por eso a través de Mateo se nos invita a contemplar los lirios del campo, las aves del cielo. No nos agobiemos por el mañana, ya cada día trae su disgusto y su alegría. Busquemos el reino de Dios y sobre todo su justicia.

Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 21 de febrero de 2014

¿ ES CUESTIÓN DE PELOTAS?. CON PERDÓN



¿ ES CUESTIÓN DE PELOTAS?. CON PERDÓN
       No me gustaría ser soez, ni maleducado. Ni lo pretendo ni es mi estilo. Sin embargo estos días atrás, en nuestro democrático congreso de los Diputados, se estuvo debatiendo si a los inmigrantes que quisieron entrar en España por la playa del Tarajal, en Ceuta, se les disuadió de que lo hicieran con pelotas, pero estas de goma. Ese Congreso, del que en teoría todos nos sentimos orgullosos, menos cuando nuestros diputados a los que todos pagamos se nos quedan dormidos o no van; ese Congreso que todavía tiene la huella después de 33 años de aquellos disparos (¡qué triste casualidad y coincidencia!) que a todos nos han irritado, incluso alguno se agachó por si acaso. Es curioso: primero fue que no (que no hubo disparos) y luego fue que sí (que hubo disparos). ¿nos engañan?.. Hubo más de 12 muertos.
       Tengo un amigo, que desde la humildad franciscana; desde el Paz y Bien, viene luchando contra la intolerancia de quien se cree tener la verdad y la única verdad que parece que se ve, es la de los más de 12 muertos. El es el arzobispo de Tánger y hace unos días me mandaba estas letras denunciando lo inaceptable y me gustaría compartir con ustedes:
“ Lo inaceptable:
Es inaceptable que la vida de un ser humano tenga menos valor que una supuesta seguridad o impermeabilidad de las fronteras de un estado.
Es inaceptable que una decisión política vaya llenando de sepulturas un camino que los pobres recorren con la fuerza de una esperanza.
Es inaceptable que mercancías y capitales gocen de más derechos que los pobres para entrar en un país.
Es inaceptable que las políticas migratorias de los llamados países desarrollados, ignoren a los empobrecidos de la tierra, vulneren sus derechos fundamentales, y se conviertan en el caldo de cultivo necesario para que se multiplique en los caminos de los emigrantes el poder de las mafias que los explotan.
Es inaceptable que se reclamen fronteras impermeables para los pacíficos de la tierra, y se toleren permeables para el dinero de la corrupción, para el turismo sexual, para la trata de personas, para el comercio de armas.
Es inaceptable que una política inhumana de fronteras obligue a las fuerzas del orden a cargar la vida entera con la memoria de muertes que nunca quisieron causar.
Es inaceptable que el mundo político no tenga una palabra creíble que dar y una mano firme que ofrecer a los excluidos de una vida digna.
Es inaceptable que a los fallecidos en las fronteras se les haga culpables, primero de su miseria, y luego de su muerte. Ellos no son agresores: han sido agredidos desde que sus corazones empezaron a latir al sur del Sahara, hasta que se paran para siempre, antes en nuestra indiferencia que en nuestras fronteras.
Es inaceptable que el negrero de ayer perviva en los gobiernos que hoy vuelven a encadenar la libertad de los africanos, supeditándola a los mismos intereses y al mismo poder opresor.”
Estoy totalmente de acuerdo, no solo con monseñor Agrelo en sus palabras. Estoy, también, de acuerdo con la ONU cuando le reclama a la Iglesia el nombre de los pederastas. Ojalá se los de. Pero igual de contundente que se muestra con nuestra madre santa y pecadora, tiene que mostrarse con aquellos que permiten que se den situaciones como las del Sahara, o las de Siria o las de la frontera con Ceuta o con Melilla. O ¿acaso es menos grave la guerra, las situaciones de desamparo, el tener que abandonar tu tierra, tus raíces, las violaciones, las torturas.. que la pederastia?. Quiero, hoy, unirme al libro del Levítico y decirle a la ONU: “reprenderás a tu pariente, para que no cargues tú con su pecado” y procuraré hacerle caso a Jesús que hoy a través de Mateo dice: recen por los que les persiguen y así seremos hijos de nuestro Padre del Cielo”.
Amigos, Jefes. No miren para otro lado. No discutan cuando la vida que nos han regalado está en juego. Solucionen el problema y miren que tipo de pelotas hay que utilizar (con perdón); y discusiones como las del Congreso de Diputados no tendrán sentido
       Este año de 2014, antes de poner nuestra ofrenda sobre el altar, todos habremos de pasar por la frontera de Ceuta por si pueden perdonarnos los muertos.
Hasta la próxima

       Paco Mira

viernes, 14 de febrero de 2014

HOY TAMBIÉN HAY MOTIVO PARA ESCRIBIR


HOY TAMBIÉN HAY MOTIVO PARA ESCRIBIR

      

  Me da la impresión que últimamente tenemos que tener un motivo para poder dirigir unas letras: que si la Navidad, que si la infancia misionera, que si Manos Unidas… y da la casualidad que esta semana no hay una motivación especial para escribir un texto que tenga tema. Sin embargo la motivación, mi motivación es sencillamente la de compartir con ustedes ciertas reflexiones que me vienen a la mente.

        Esta semana me gustaría  recordar, en principio, dos hechos. Por un lado el recuerdo para todos aquellos que físicamente no se encuentran en su mejor momento. El día 11 fue el día mundial del enfermo y no quisiera que nos olvidásemos de aquellos que nos van marcando un camino en la vida, nos van dejando una huella y a veces esa huella no es todo lo recta que debiera sencillamente porque el aspecto físico no deja lugar para ello. Vaya para ellos, para los enfermitos, mi respeto y mi admiración.

        Y por otra parte me gustaría recordar a todos los enamorados. Quizás no tanto por lo de Valentín, que a lo mejor también, sino a todos aquellos enamorados de la vida, a los enamorados de la labor desinteresada que realizan, a todos aquellos que en un momento determinado se enamoran de su trabajo e irradian esa alegría a los demás. Quizás si todos nosotros tuviéramos un amor grande por todo aquello que realizamos, lo más probable es que el sentido del humor sería de otra manera. Felicidades también a todos los que irradian cada día una cara de agradecimiento por haber comenzado una nueva labor al levantarse.

        Deberíamos también felicitarnos por la alianza; por alianzas que marcan pactos de amor, de humildad, de servicio… Hoy el evangelio nos va a recordar temas, no de alguna actualidad, sino de mucha actualidad, como no matarás. Hoy la vida parece que cada vez tiene menos sentido, parece que cada vez cuenta menos y no nos importa. Encendemos la televisión y ya somos capaces de comer con la muerte en la pantalla, como si no fuera con nosotros. Se aprueban leyes y enseguida – quizás sin analizarlo convenientemente o sí – decimos que nuestro cuerpo es de cada uno y puedo (en detrimento de otros) hacer con él lo que nos de la gana..

        También se nos habla de no jurar en falso. ¡cuánta actualidad tiene el tema!.¡ cuantos nos engañan jurando ante una constitución o ante un crucifijo!. Igual también son de misa diaria. ¡cuántos adulterios!. Sin duda estamos ante una etapa de la vida que quizás, por desgracia, nos prostituimos, nos vendemos al mejor postor… y no somos fieles a la dignidad por la que hemos sido creados por amor.

        Dejemos que sea el amor el que tenga la última palabra. La Alianza del Antiguo Testamento, sin duda tiene su valor y su vigencia en los tiempos actuales. Tendremos que ser capaces de descubrirla. Hay normas que pueden ser útiles o que sin duda lo fueron, pero habrá que revisarlas a los tiempos de ahora, puesto que las leyes no están hechas para ahogar la vida de la persona.

        Seamos fieles a los principios del amor, fieles y estrictos con sus dictados, tanto en los momentos de vientos a favor como de corrientes contrarias. No siempre ha de llover a gusto de todos, pero todos podremos convivir bajo una misma lluvia. Quizás si combinamos el día del enfermo con el día de los enamorados, enamorémonos de la vida, que merece la pena.

        No nos olvidemos de la carta de Francisco, el Papa, con motivo de la cuaresma. Otro día lo comentamos.

        Hasta la próxima

        Paco Mira

viernes, 7 de febrero de 2014

UNAMOS LAS MANOS Y NO SEAMOS SOSOS


UNAMOS LAS MANOS Y NO SEAMOS SOSOS
A veces, nos devanamos los sesos intentando buscar una palabra, una frase… que nos invite, que nos indique el camino a recorrer. Esa frase ha de ser siempre sugerente, que nos llame, que nos anime para aquello que queremos conseguir. Manos Unidas ha sido y es la unión de dos palabras que tiene que invitar a lo que significan: a entrelazar, a unir, a juntar, a adosar…, esfuerzos, sacrificios por una causa justa.
Pero claro. Los tiempos que corremos no suelen ser propicios para escuchar ofertas que nos inviten a tener que rascar el bolsillo, en cuestiones y materias solidarias. Quizás los tiempos que corremos, para muchos, son tiempos de abrir los bolsillos y que nos echen alguna monedilla, aunque sean céntimos, más que de poner nosotros céntimos en los bolsillos de otros.
Sin embargo, este fin de semana se nos invita a abrir, no el bolsillo (que también) sino la conciencia de problemas mayores que el nuestro. Abrirnos a crisis mayores que las nuestras; a necesidades básicas mayores que las nuestras. Este fin de semana se nos invita a fijarnos en aquellas miradas agradecidas de quienes en el silencio de su desgracia, nos están diciendo gracias. Se nos invita a girar la mirada y ver a los ojos directamente y decirle a
otro que es igual que yo, a un semejante, te quiero ayudar. Este fin de semana se nos invita a juntar las manos, a ser todos Manos Unidas, y conseguir con mínimo esfuerzo, la realización de un proyecto que sin demasiados sudores a otros le viene como anillo al dedo.

Este fin de semana el evangelio nos invita a ser condimento en el almuerzo de la vida. Una vida a la que le hace falta el sabor, y aroma. Se nos invita a ser farolas en las calles de la vida. Calles, a veces, con tránsito difícil y complicado; calles donde la oscuridad de los acontecimientos hacen de ellas unos lugares de cierta peligrosidad… y esas farolas, más que nunca, han de alumbrar con mayor intensidad. Por eso no nos olvidemos que hemos de ser sal de la vida y luz del mundo. No hemos de ser los únicos, pero hemos de ser los que siempre estemos en la mano del que nos necesita.
Cuando las noticias nos hablan de gente muerta por querer saltar la valla en las ciudades autónomas; cuando la ONU manda al Vaticano que investigue en serio la pederastia, a mí se me ocurre invocar con el gran Isaías, no te cierres a tu propia carne, sentemos a los pobres en la mesa de nuestra vida y seremos para ellos la luz con la que Dios nos ilumina.
Amigos, mientras no seamos capaces de asumir que los pobres no seres extraños o ajenos a nuestra vida; mientras no asumamos que la Iglesia es la casa de todos, con goteras eso sí; mientras no asumamos que el pan que compartimos en la mesa de la eucaristía es el mismo Dios que comparte los sufrimientos de los más necesitados… no entenderemos que tenemos que ser sal de la tierra y luz del mundo.
La Iglesia no es una ONG. La Iglesia es una comunidad en donde tienen cabida todos los de corazón humilde, sencillo y abierto, empezando por los
más pecadores que de corazón se arrepienten ante la falta cometida, y por los más inocentes como los niños. Aunamos nuestras manos, juntemos las mismas para que nadie se caiga y así podemos ayudar a los que lo necesiten y no seamos sosos, sino que se nos note que damos sabor a la vida.
No quisiera acabar sin tener un recuerdo emotivo y cariñoso a la familia del seminario y del seminarista que ha fallecido recientemente. Todas las muertes merecen un recuerdo, pero esta por el espacio que nos ocupa, hoy tiene su sitio.
Hasta la próxima

Paco Mira

viernes, 31 de enero de 2014

DE LA CANDELARIA Y DE SAN BLAS

          
   Vaya por delante mi felicitación a los habitantes de Ingenio. Me gustaría que se devanasen los sesos para averiguar el gentilicio el pueblo. Este fin de semana se nos vuelven a poner delante de nosotros acontecimientos que entiendo que son como señales que nos marcan un camino, que casi a finales de la semana pasada ya estaban marcados. Allá por el año 48, del siglo pasado, un tal Gandhi nos dejaba físicamente para siempre, sin embargo el recuerdo y la memoria quedarán grabados en la mente de muchos que han conseguido, con su método, causas justas para humanidad. La no violencia es signo de que existen vías y caminos de no imposición sino de compartir cosas por la vía del diálogo. Bonito ejemplo.
            Este fin de semana, Jesús se presenta en el templo. Pero se presenta no como quien impone esa presencia. Será el anciano Simeón, que viendo la realidad del que tenía en sus manos, proclamará que puede dejar a su siervo irse en paz. Todo ello teniendo una testigo de excepción como es María. María es la candela que va delante. María es la luz que ilumina los primeros y últimos pasos de su hijo. María es la que hace sombra con la Luz de su hijo. Una madre siempre es la que guía, la que ilumina los pasos de los retoños. Por eso hay que hacer fiesta y esta de la luz.
            Quizás tengamos que preguntarnos si nosotros somos capaces de hacer sombra de la luz con mayúsculas, o por el contrario, somos de los que apagamos la luz, porque nos molesta, nos estorba. Quizás sea una luz que no alumbre demasiado y sin embargo la luz de una madre es una luz que quizás no deslumbre, pero sí es una luz que nunca se apaga y que sin querer queriendo la tenemos siempre al alcance de la mano.
            Nuestra Señora de las Candelas, de la Candelaria es la que también alumbra en los tiempos que corremos, a todos aquellos que se inclinan por la vida religiosa o consagrada. Aquellos que deciden entregar sus veinticuatro horas diárias a los demás.
       
     Y en medio de todo ello, nuestro Blas. Sí, Blas el del cordón. Un hombre que a pesar de los suplicios nunca renegó de su fe, al contrario los suplicios le hicieron más fuerte y camino del patíbulo todavía tuvo tiempo de ayudar a quien lo necesitaba, como era un niño. Me da la impresión que a veces utilizamos a los santos como intercambios mágicos en nuestro propio beneficio. No es malo el cordón. No es malo llevarlo al cuello como el que lleva una cruz o un rosario. Me gustaría que los símbolos sean imagen de aquello que sentimos y por eso lo llevamos. Que la cruz no sea un peso que nos haga agachar la cabeza; que el rosario no sea el recordatorio  de una repetición monótona pero que no sabemos cuál es el sentido. Que el cordón que nos ponemos al cuello signifique y nos recuerde de quien da su vida por el testimonio de Cristo.
            No llevemos el cordón como el termalgín que nos cura los dolores de cabeza cuando esta nos duela y cuando este pasa no nos acordamos más de ello. Reconozcamos el valor y el coraje de los que nos han precedido en el camino de la vida. Seamos luz, como María, en un mundo de sombras, en un mundo donde el ánimo está de capa caída y donde parece que la esperanza se ha perdido. Blas se acordó de María y por ello entregó su vida.
            Ojalá que nosotros también entreguemos nuestra vida a favor de los demás y que seamos luz en tiempos de cierta dificultad.
            Déjenme terminar con un recuerdo de felicitación a nuestros hermanos de Tenerife que también celebran su santa patrona.
            Hasta la próxima

            Paco Mira
                                                                                      

viernes, 24 de enero de 2014

LAS CADENAS DE WHATSAPP Y LA INFANCIA MISIONERA


LAS CADENAS DE WHATSAPP Y LA INFANCIA MISIONERA
             Les confieso que uno, a veces, no se puede resistir a las nuevas tecnologías. ¡cuantas veces uno dice que no quiere entrar en esa dinámica! Y sin embargo no le queda más remedio que unirse a esa cantidad de gente que con los móviles hace virguerías. En el fondo y casi sin querer la sociedad, nuestra querida sociedad, nos empuja, a veces,  a dónde ella quiere.
            Pero visto desde el lado positivo, no nos queda otra. Las nuevas tecnologías nos ponen a la altura de la mano todo aquello que al hombre le hace falta e incluso más si cabe. Desde la lectura de un simple periódico, hasta la compra del super, pasando por aquella entrada de un espectáculo que llevo tiempo que quería ver. Es la comodidad que nos oferta esta sociedad que sin embargo con otros se comporta de una manera cruel e incluso sanguinaria.
        
    Los whass nos permiten codearnos con cualquiera en el mundo, sin necesidad de mojarnos cuando llueve; nos permiten hablar con cualquiera independientemente de dónde se encuentre aquella persona con la que quiero comunicarme. Los whass nos permite enviar no sólo un saludo de afecto, sino el último chiste que nos han contado, el último video grabado (incluso los más desagradables), o la última fotografía graciosa de la nieta en el baile, del abuelo jugando a las cartas o del padre con la ropa del tenis y echando una partida.
            Pero los whass también desarrollan una faceta que nos enganchan. Esa faceta que yo la llamo por si acaso. Es la faceta del que te envía algo y luego dice reenvíalo como mínimo a siete personas y verás en poco tiempo como notas el cambio. La gente, curiosamente, dice que no cree, pero  por si acaso lo reenvío. Si me llegan a decir que lo reenvíe a ciento veintisiete personas, tendría que cargar el móvil de nuevo. Ponemos nuestra carne en el asador por ese reenvío.
            Este fin de semana se celebra el día de la infancia misionera. Es decir, los niños pueden ser misioneros para otros niños. Se puede hacer también una cadena, como los whass, para que los más pequeños puedan alentar a los demás. A nuestros hijos, con el móvil, no les hemos enseñado mucho. Es como si ellos hubiesen nacido con las nuevas tecnologías aprendidas; sin embargo a ser misioneros les cuesta. Quizás porque nosotros no le mandamos una cadena de whass en la que diga que Jesús merece la pena y que se lo pasemos a unos cuantos más y que verán muy pronto la diferencia.
            Lo más probable es nuestros hijos, los más pequeños, nos vean todo el día con el móvil en la mano reenviando cosas, llamando a nuestros clientes por motivos de trabajo, pasando el rato con un video juego que me he bajado… pero lo más seguro es que no nos ven con frecuencia paseando en casa, o sentados en el sofá con la biblia en la mano y leyendo algún capítulo que nos pueda resultar interesante. Porque sin duda ellos comienzan haciendo lo que nos ven hacer a nosotros.
            La infancia misionera nos tiene que hacer resonar en nuestro interior que hay algo que no nos encaja. Que hoy el evangelio nos habla de conversión y al mismo tiempo de llamada y que tal y como está la nueva telefonía de la vida puede ser que no nos haga falta el whass. Ayudemos a los más pequeños a que sirvan de ejemplo a sus congéneres, pero que sea un ejemplo que ellos aprenden de nosotros. Que nosotros seamos el mejor ejemplo para ellos y seguro que nos reenviarán un montón de gracias, de besos… y en el día de mañana no habrá que celebrar lo que no sentimos.
            Hasta la próxima

            Paco Mira