jueves, 16 de abril de 2015

POCAS TITULACIONES

POCAS TITULACIONES

        Me da la impresión que a veces tenemos que especificar el tipo de reuniones a las que asistimos. Se lleva, porque afecta al bolsillo, el asistir a una reunión de la comunidad de vecinos; se lleva el asistir a una reunión en el colegio de los niños, quizás por dos razones: una porque son nuestros hijos y dos porque fomenta ciertas relaciones sociales. Se lleva el asistir a una reunión del club social, por dos cosas, también: una por cómo llevan las cuentas y otra porque también fomenta relaciones sociales.
         Pues fíjense que yo también asistí a una reunión, pero eclesial, de mi parroquia y lo hago, entre otras cosas, por compromiso y por compartir (las dos empiezan por "com") con los demás aquello que apreciamos y sentimos juntos. Y en esa reunión se preguntaba que nos había parecido, cómo valorábamos lo vivido en la semana santa. Cada uno fue diciendo lo que le había parecido, pero alguien dijo: "Me pasé toda la semana santa llorando" y empezó a llorar de nuevo.
         Ustedes se preguntarán que qué nos importa lo que alguien dijo. Y es que nuestras reuniones son de lo más cotidiano, de lo más sencillo, de lo más de "andar por casa", de lloros, de risas, de chistes, de ciertas amarguras - a veces -, de ilusiones compartidas, de... infinidad de cosas. Este fin de semana,  en el evangelio de Lucas (Lc 24, 35), Jesús pregunta, "¿tienen algo para comer?".: ¡qué forma más bonita y sutil de compartir con los demás un rato del tiempo a través de la comida!.

         Y es que nuestra fe se basa no en espavientos, no en apariciones ruidosas y con voladores; nuestra fe no se basa en grandes palabras dichas por boca de nadie. Nuestra fe se basa en un pizco de pan que se parte y se reparte; Nuestra fe se basa en un sepulcro vacío y que nadie fue a una
escuela rabínica para decir "Señor mío y Dios mío". Hoy, quizás los que nos piden explicaciones de nuestras creencias, son los titulados que nos quieren ver en el fondo de los arcones guardados en un rincón de un trastero. Hoy, quizás, los que nos piden explicaciones de nuestra fe, no entienden que compartiendo y repartiendo lo que tenemos y somos, estamos dando prueba inequívoca de la resurrección de una Persona sobre la que se han vertido ríos y ríos de tinta teológica.
         Es curioso como los amigos del resucitado le conocieron y se les abrieron los ojos y el entendimiento cuando se encontraron con él . Quizás a nosotros hoy en día nos falte ese encuentro personal, el encuentro cara a cara. Por eso cuando aquella persona en la reunión dijo que se había pasado toda la semana santa llorando, es que quizás había encontrado al que los discípulos no vieron cuando fueron corriendo al sepulcro. .
         Es verdad que a veces hemos presentado un Jesús demasiado alejado de la realidad. Un Jesús demasiado en las nubes alejado de los problemas y del día a día de los cristianos de a pie. Jesús sigue corriendo los caminos polvorientos de la vida, de nuestra vida. Una vida cargada de tristezas y amarguras; de saludes y también enfermedades, pero una vida bella y hermosa que quizás nos permita como el salmista decir "haz brillar sobre nosotros tu rostro".
         A veces las titulaciones nos llevan a ser fantoches de la vida; a utilizar un arma que pueda servir para herir a otros: ¡Cuántos de nosotros decimos Yo conozco a Jesús!, pero después no estamos con el triste, no estamos con el enfermo, con el encarcelado, con el que pasa hambre, con el que está injustamente encerrado, etc...
         Amigos, seamos sencillos. No presumamos de lo que no tenemos, pero demos testimonio de lo que creemos.
        
         Hasta la próxima

         Paco Mira

jueves, 9 de abril de 2015

TESTIGOS SÍ. MASOQUISTAS NO. PERO "JE SUIS KENYAN"

TESTIGOS SÍ. MASOQUISTAS NO. PERO "JE SUIS KENYAN"
         Estarán de acuerdo conmigo que no todo en la vida vale.  Y me da la impresión que últimamente estamos, no negociando, sino traficando con la vida humana como si esta no tuviera el valor que debiera tener. La vida tiene un sentido tremendo y tendremos que cuidarla puesto que es el único regalo que solo se puede dar una vez, por eso y solo por eso, tenemos que cuidarla y ayudar a que eso suceda.
         El evangelio de esta semana, se parece a infinidad de situaciones del 2015, es decir, estamos hablando de una diferencia de dos mil años y quien me diga que la historia no se repite está equivocado en su apreciación. Juan, en su capítulo 20,19 nos dice que los discípulos estaban con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Amigos, el miedo es libre. Y me imagino cómo sería la situación de aquella época: perseguidos, martirizados, crucificados, echados a las fieras....¡ay los judíos!... por ello había que cerrar las puertas, esconderse, procurar no mencionar la palabra Cristo (Señor).
         Casualidades de la vida, hoy, en algunos lugares del mundo - por ejemplo Kenya - también están con las puertas cerradas. No lo dice Juan en el evangelio que nosotros tenemos, lo dice el evangelio de la vida, que paradójicamente es buena noticia. Están con las puertas cerradas por miedo, con miedo y porque el miedo también es libre. No son judíos los que están fuera de las puertas, son, quizás, compatriotas, familiares, amigos.... que enarbolando la bandera de no sé qué estado, les lleva a despreciar la vida.
         Sin embargo seguimos diciendo que Cristo vive, da vida y está lleno de
vida, porque es la Vida con mayúscula. Que nosotros vamos corriendo, como no, al sepulcro y nos hemos dado cuenta que la muerte no ha vencido a la vida, por eso somos testigos de su resurrección y damos testimonio de ello. Que seguimos diciendo a los perseguidores esa buen noticia, por eso ellos, (Tomás) dudan y que "hasta que no lo vean no lo creen". Quizás somos nosotros los que con nuestro ejemplo, con nuestra vida... le tenemos que decir a los demás que están equivocados.
         No somos masoquistas. No nos complacemos en el escarnio de la sangre. No buscamos el odio por el odio... lo más probable es que quien actúa de la manera que actúa es que no conoce o no quiere conocer las grandezas de la vida.
         No hace mucho me preguntaba si el valor de las vidas de quienes trabajan en un medio de comunicación tiene más valor que el color de la piel siendo vidas igualmente. Armamos un revuelo cuando en ciertos países la policía se "equivoca" y mata a alguien de otro color y al mismo tiempo defienden penas de muerte. Nos hemos callado ante la masacre de la universidad de Kenya. Por eso "yo también quiero ser kenyata", quiero que estas letras sirvan de apoyo hacia quienes no se acuerdan de ellos.
         Me resulta curioso que este fin de semana se celebra el domingo de la
Divina Misericordia. "¿Porque me has visto has creído?, dichosos los que creen sin haber visto". La misericordia y el perdón de Dios son infinitos, por eso conocemos a los hijos de Dios, si nosotros amamos y cumplimos sus mandamientos.
         Que la adversidad no nos haga desfallecer. Que la adversidad no nos haga cerrar puertas. Que la adversidad no nos haga arrojar la toalla. Que las pruebas de la vida, que las piedras del camino nos sirvan para afianzarnos más a Dios. Que seamos nosotros los que enseñemos a los Tomases de la vida, a los incrédulos, a los que nos persiguen y nos calumnian que no hay mensaje más bello y más hermoso del hombre que cuando le golpeaban en una mejilla ponía la otra. Pero teniendo en cuenta que a quienes les perdonemos los pecados se les perdonan pero a los que se les retenga....
         En nuestras manos está. No nos encerremos. Abramos puertas y que la misericordia de Dios se encargue del resto.
        
         Hasta la próxima

         Paco Mira

sábado, 4 de abril de 2015

ESTÁ VACÍO: ¡A CORRER!


ESTÁ VACÍO: ¡A CORRER!
            ¿Saben?. Este mundo en el que vivimos está lleno de contradicciones. Yo diría que de maravillosas contradicciones, por eso hace que este mundo sea tan maravilloso. Y cuando hablo de contradicciones me refiero en que a veces nos mandan o hacemos cosas demasiado deprisa y otras veces por la lentitud hace que no nos espabilemos como corresponde.
            Por un lado los médicos de vez en cuando nos dicen que no nos tomemos la vida tan en serio pues los casos de infarto son los que son y cada vez más acuciados; el estress es cada vez más pronunciado, quizás porque nos ahogamos en un vaso de agua.... Y por otro lado cada vez son más las pruebas atléticas que nos exigen esfuerzo, rapidez, ganas y entrenamiento... ¿en qué quedamos?.
            Algo parecido debieron pensar aquellas mujeres de hace dos mil años, que tenían prisa; no querían seguir el ritmo procesional de la víspera, del viernes santo, donde lo más probable es que la gente se recreara con lentitud en el sufrimiento de un inocente; en el escarnio y castigo de quien no tenía la culpa. Dice el texto que fueron corriendo. Lo más probable es que deseaban que aquello se pasara cuanto antes y volver a una situación totalmente diferente a la que habían vivido.
            Estoy por asegurar que la carrera de Pedro y su colega, no era una transgrancanaria. Lo más probable es que sería la carrera más ilusionante de su vida, pero al mismo tiempo la más desilusionadora también. Ilusionante porque esperaba encontrarse con quien ha sido su amigo, su confidente, su Maestro, su guía, su bastón, su... quería volver a olerlo, tocarlo.... pero desilusionante al mismo tiempo porque se encontró con aquello vacío. Aquel que lo había negado publicamente, se mataba corriendo para creer que lo que había vivido no era cierto; quizás quiso correr para volver, una vez más, a pedir perdón por lo que pudo haber hecho por él y no lo hizo.
            Hoy de nuevo se nos invita a correr. Se nos invita a ir al sepulcro a comprobar que nuestra fe tiene que pasar por el vacío, por la desolación, por el no estar, para darnos cuenta que a partir de ahora empieza lo bueno; que a partir de ahora empieza eso por lo que tanto hemos luchado y que quizás no teníamos oportunidad de comprobar que era cierto. Hoy también se nos invita a correr. Correr a darnos cuenta que nuestra fe no está en un sepulcro vacío, que nuestra fe no está en un cementerio lleno de flores y adornos bonitos... nuestra fe está en un Dios de vivos.


            Por eso, en una pascua como la de hoy, quiero creer en un Dios de vivos que no ha inventado el infierno, que no ha inventado los castigos al fuego eterno a los que se han portado mal. Quiero creer en un Dios que con los brazos extendidos en la cruz, hoy los baja para abrazar a todos sin medida y sin distinción ninguna; Quiero creer en un Dios de vivos que lucha porque las vallas en las fronteras  se derriben para poder acelerar el paso, la pascua, hacia un mundo mejor al que todos, sin distinción, estamos llamados y que a veces no hacemos caso.
           
Hoy quiero creer en un Dios de vivos que se encarna en los problemas cotidianos del padre o madre de familia que está en el paro; de los hijos que están metidos en el mundo del vicio y este en cualquiera de sus manifestaciones;  creo en un Dios de vivos que enarbola la bandera de la solidaridad, de la cercanía y del acompañamiento, porque está pasando y no queremos notarlo, porque es su pascua.
            Hoy quiero creer en un Dios de vivos que deja atrás un montón de penitencias desarraigadas de la realidad diaria; quiero creer en el Dios de vivos de las bienaventuranzas como acción programática para la vida. Un Dios que se encara con el que no anuncia una buena noticia como su evangelio y solo quiere ver el desanimo y la falta de vitalidad ante las circunstancias que nos rodean.
            Vivamos la Pascua como realidad viva, con la vida y que da vida. Nosotros no tenemos que conmemorar la resurrección, tenemos que echar a correr, ver que está vacío y empezar a currar. Animo y FELIZ PASCUA
           
            Hasta la próxima

            Paco Mira

jueves, 26 de marzo de 2015

MIS DOS SEMANAS SANTAS


MIS DOS SEMANAS SANTAS
         Lo más probable que a estas alturas de la fiesta - si me lo permiten - todos los gerentes de los hoteles están haciendo números. Quizás en el colegio no eran muy buenos ( muchos de ellos) en matemáticas, pero quizás debido a algún milagro ahora les salen las cuentas a todos. Lo más probable es que el equipo de marketing ya vaticinó unos resultados antes de que estos se produjeran: tantas camas ocupadas, tantas personas que quizás tengamos que contratar, tanto en gastos de intendencia.... total o igual a un éxito que se ha de medir en la segunda semana del mes de abril. Maravilloso.
         Pero curiosamente los cristianos también hacemos números. Hacemos números con la intención de analizar la probabilidad de que lo que vamos a celebrar o celebramos va a tener un éxito también después de celebrarlo. Lo que celebramos es un acto en cuatro partes que, como decía en el título, empieza como termina. Hosanna hey, cantan los niños de aquella Palestina polvorienta al ver entrar a un hombre cuya sencillez se manifiesta en la cabalgadura, en el esbozo de su sonrisa. Hoy quizás en la vida no nos alegremos cuando alguien necesita de nosotros y no digamos hosanna hey. Fíjense que igual el recepcionista de un hotel lo hace (Buenos días, bienvenidos... ) porque sabe que después se lo agradecerán. En el fondo nuestro evangelio, nuestra buena noticia también está llena de gestos de agradecimientos.
         Pero claro. Toda buena cara también lleva una entrega, una buena entrega. Jesús, nuestro Jesús, tenía claro que su misión en la tierra era una misión de entrega, de generosidad, de servicio, de disponibilidad... gesto como lavar los pies reservado exclusivamente a los esclavos, es digno de quien se sienta al final de la asamblea y lo van a buscar para ponerlo en primera fila. ¡que nos cuesta a nosotros lavar pies!¡ que nos cuesta ponernos
al servicio de los demás cuando los otros nos lo piden o sin pedirlo lo necesitan!. Si volvemos a nuestro querido sur, me saco el sobrero ante el sector servicios: ¡cuántas camareras de pisos!.¡cuantos camareros, cuantos ballets....cuantos trabajadores!. Todos procuran con su entrega, que el sector no se muera, que los trabajos no decaigan, que siga siendo el sustento y el pan de muchas familias.
         También en este acto, llega el momento quizás más duro. Toda entrega generosa tiene y conlleva un sacrificio. Dios tenía claro que lo que de él salía a él volvía. Sin duda. Dios no quiere el sacrificio incruento de su hijo, si quiere que desde su hijo hasta el final la entrega ha de ser sin condiciones. Jesús, en un primer momento ha dudado, quizás hubiese preferido que el cáliz se lo bebiera otro, pero el ejemplo hay que darlo hasta el final. Si vuelvo de nuevo a nuestra tierra, cuantos trabajadores de nuestro entorno tienen que sacrificarse por su trabajo y a veces no bien remunerado. ¡Cuántos hijos quedan dormidos en  su cama mientras sus padres van a ganar el sustento!.¡Cuántos dolores médicos por la dureza y quizás crueldad de trabajos que para muchos no son considerados como de primera fila!... Jesús, hasta en la forma de morir, tampoco se distinguió de una manera más humana.
         Dos formas de ver la semana santa, pero creo que son compatibles. Vivamos no el folclore de una semana que puede tornarse de vacaciones merecidas, sino de una confesión de fe en la persona en la que creemos y amamos; la confesión de fe que a nosotros nos da sentido a nuestra vida; vivamos una semana santa de compartir la fe por la que podamos llegar a ver la luz final.
         Déjenme que deje para el fin de semana que viene el mayor de los actos de amor y de fe. Un amor y una fe por la que nosotros estamos en este maravilloso camino. Animo, adelante y celebremos disfrutando desde la fe esta maravillosa semana.
        
         Hasta la próxima

         Paco Mira

viernes, 20 de marzo de 2015

¡YO TAMBIÉN QUIERO SER ACÓLITO Y LECTOR COMO RAYCO Y SUS MUCHACHOS !

 ¡YO TAMBIÉN QUIERO SER ACÓLITO Y LECTOR COMO RAYCO Y SUS MUCHACHOS !
            Este fin de semana, la Parroquia de San Rafael de Vecindario, no sé si vestirá de gala, aunque debiera, pero quizás sí de fiesta, entre otras cosas porque va a vivir un acontecimiento que aún siendo normal, a veces, no le damos la importancia que debiera tener. Un grupo de cinco jóvenes, van a recibir de manos de nuestro Obispo, nuestro pastor en la fe, unos ministerios laicales. Es decir ministerios que los puede recibir cualquiera. Cualquiera que sienta y crea lo que significan.
                            
Pueden parecer ministerios sin importancia, pero siempre he dicho que la iglesia es una gran pedagoga: con su lenguaje silencioso (a veces), con su lenguaje gesticular, con su lenguaje simbólico... habla a los cuatro vientos y encima lo que puede parecer que no tiene importancia, la tiene y mucho. Pero tiene importancia, porque lo que hace no se desliga del lenguaje cotidiano, de lo que normalmente hacemos en casa, en el trabajo, con los amigos, etc... Cuando en casa ponemos la mesa porque tenemos visita o para nosotros mismos, procuramos cuidar los detalles, puesto que en los detalles va mucho de nuestra personalidad, de nuestra manera de ser, de nuestra forma de actuar.  Cuando leemos una noticia en el periódico que nos ha llamado la atención y que nos parece superinteresante  procuramos comentarla con el que tenemos al lado al objeto de realzar aquello que hemos visto u oído.
        
    El acólito parece que lo hemos reducido, no sin un cierto tono sin importancia, al mero monaguillo. Esa figura que acompaña al cura, pero que a veces pensamos que lo único que hace es bulto. Sin embargo preparar la mesa con esmero, con mimo, con cuidado, con cariño... es símbolo que denota que el personaje con el que vamos a compartir "mantel", tiene una significación importante para nosotros. No vale poner la mesa de cualquier forma; no vale hacer las cosas de cualquier manera; no vale colocar un vaso que no tenga que ver con el líquido que nos vamos a tomar.. Si el invitado se llama Jesús de Nazaret, pues la cosa cambia. Pedro, José Félix, Pedro Luis, Rayco, Jonathan José: cuiden la mesa para un amigo especial. Eso les servirá para el día de mañana.
            Una de las cosas que mejor se evalúan en los colegios e institutos es si el alumno es capaz de razonar lo que lee; eso que llamamos comprensión lectora. De nada sirve leer mucho si no entiendo lo que leo. El lector es el que lee la Palabra de Dios. El lector es el  que comprende lo que Dios me dice cuando me habla. El lector es el que es capaz de aplicar esa comprensión a la vida real. El lector es el que es capaz de ver al Jesús de Nazaret, al Jesús que ha leído en su quehacer diário. Los israelitas tenían una comprensión lectora maravillosa: toda su historia han sabido interpretarla a la luz de su comprensión de Dios. Pedro, José Félix, Pedro Luis, Rayco, Jonathan José, sean capaces de leer a Dios en la vida. Sean capaces de tener comprensión lectora en los acontecimientos cotidianos. Eso será síntoma que han comprendido el mensaje y pueden transmitirlo.
            Quiero hacer una mención a lo que hemos celebrado esta semana: el seminario no es sólo una fábrica de hacer curas. Como decía Rayco, es una familia que vive y convive. San José fue un personaje bíblico del que no sabemos nada o casi nada. Pero nunca dudó de Dios en los momentos de incertidumbre y de no entender lo que había pasado. Muchachos, nunca miren hacia atrás y si lo hacen que sea para coger impulso. Sirvan la mesa, lean a Dios en sus vidas y transmitan lo que sienten y han aprendido.
          
  Este fin de semana, el evangelio de Juan (Jn 12), les va (nos va) a poner contra las cuerdas: "enséñanos a Jesús", que lo podamos ver en sus gestos diarios, en su mesa, en su lectura...porque si el "grano de trigo no muere, no da fruto".  Este fin de semana empieza la primavera. Sean primavera para el mundo que les rodea. ¿Saben?. Yo también quiero ser acólito y lector.
           
            Hasta la próxima


            Paco Mira


jueves, 12 de marzo de 2015

¡QUÉ DIFICIL ES LA ENTREGA!

¡QUÉ DIFICIL ES LA ENTREGA!
         
   Con su permiso voy hacer algo que normalmente no hago, y es volver atrás. En concreto al domingo pasado, en la que en todo el mundo se ha celebrado el día de la mujer trabajadora. Me gustaría reseñar solamente una breve pincelada de unidad. De unidad con todos aquellos que han valorado lo  evidente: la grandeza de una mujer, pero en todos los sentidos.  A las mujeres por ser soñadoras, atrevidas, complicadas, apasionadas, inteligentes, guapas... Me quiero unir a los que han gritado que hay que tener en cuenta el curro, el esfuerzo, el sacrificio, el trabajo, el tesón.... de tantas y tantas mujeres en la vida y que a veces, por desgracia, no se le reconoce lo más mínimo.
          
  Dicho esto me uno a reconocer a las mujeres por ser capaces de generar lo más grandioso que existe en la vida: la VIDA y esta con mayúsculas, gracias a esa capacidad (la de mi madre) estoy aquí y gracias a esa capacidad (la de mi mujer) ha nacido mi hija. Lo que no se qué tiene que ver que se quiera reconocer el derecho contrario, "yo con mi cuerpo hago lo que quiero, aborto libre". Quien genera vida no puede al mismo tiempo querer la muerte. No decidamos por nadie. Y ahí dejo la reflexión.
            Ahora sí. Ya estamos cerca de acabar la cuaresma: esos cuarenta días que nos han de llevar a la gran fiesta de los cristianos, la Pascua. Y el evangelio de este fin de semana nos presenta un interesante diálogo entre Jesús y un tal Nicodemo (Jn 3,14-21). Nicodemo, es un fariseo y curiosamente va a ver a Jesús en la oscuridad, de noche. Y el mensaje, el no fariseo, el de Dios es un mensaje de luz, de día, de claridad, no de tinieblas ni de oscuridad. Dios, a través, de este mensaje nos va descubriendo sus planes.
            Los planes de Dios, como los caminos, no son nuestros planes ni nuestros caminos, aunque los podemos hacer propios. Dios está enamorado de su obra. Como un padre o una madre que quiere con locura a su hijo/a; que los ojos de estos están día y noche pendientes de su retoño...así es la obra de Dios y la quiere tanto que nos entregó a su hijo. Nadie entrega lo que más quiere si no es por la plena confianza en el receptor..
            ¿Dónde está nuestra entrega?.¿a qué nos entregamos nosotros?. Hoy, me da la impresión que confundimos la realidad de Dios con las realidades de otros dioses que quizás sean más explosivos, más atrayentes que la entrega que nos oferta nuestro Dios: entrega de tiempo, de ilusiones, de ganas, de sacrificios, de horas en vela,... en definitiva de amor. Los dioses de hoy no son dioses de compromiso en la vida, no son dioses de felicidad perpetua, son dioses de amores pasajeros.
            Cuando en la vida se nos pide entrega, hay veces que miramos para otro lado como que la cosa no va con nosotros. Nuestra entrega no ha de estar en unos ritos mágicos que nos adivinan el porvenir en momentos de duda por la crisis. La vida que se nos regala es para lo bueno y lo malo, para las alegrías y las penas, para la salud y quizás para los momentos no tan buenos... es una vida en la que se nos invita a una entrega generosa sin tener en cuenta el destinatario. Quizás si tuviéramos más en cuenta la generosidad nuestro mundo no seria tan conflictivo. Nicodemo lo sabía y por eso quizás no pusiera a prueba a Jesús, sino que en la noche de su vida, estaba deseando ver la luz.
            Este domingo se celebra el día internacional de las marionetas. Esos seres que parecen que tienen vida, pero que son manejados por otros a su antojo y semejanza. Es triste que estos también tengan su día. No seamos de los que nos apuntamos a celebrar ese día porque es más fácil. No dejemos que nos muevan al antojo de otros, y seamos capaces de anunciar que la luz, la claridad de nuestra vida está inundada del amor de un Dios que nos ama con locura y que nos invita a la entrega en la imágen de su hijo Jesús.
            Sé y reconozco que no es fácil, pero como nos dirá el salmo 136, que se me pegue la lengua si no me acuerdo de tí. No perdamos el norte de Dios y entreguémonos a su causa.
           
            Hasta la próxima

            Paco Mira

viernes, 6 de marzo de 2015

YO TAMBIÉN ESTOY CABREADO Y QUIERO UN LÁTIGO




         Me estoy imaginando la escena: un hombre entra en el templo, mira a un lado y al otro, empieza a fruncir el ceño y cual sería su ira que empieza a tirar por el suelo todo aquello que no le convence, empezaría a empujar a todos los que se encontraban a su paso, me imagino que algún taco en arameo incluso diría y al final salió por la puerta cual elefante que entró en una cacharrería. ¡cómo se quedaría la gente después de semejante imágen!
         Me da la impresión que este texto se ha utilizado con infinidad de intenciones y creo que hay una sola que lo justifica: nosotros somos templo de Dios, porque nos ama y nos hizo a su imagen y semejanza y por ello tenemos que respetarlo y que nos lo respeten. Cuerpo no tenemos más que uno y el cuidarlo supone tener más calidad de vida, en la vida y con la vida y si esta viene de Dios a él tenemos que agradecerle su bondad.
         La cara de cabreado de Jesús, es la que de vez en cuando utiliza uno cuando no está de acuerdo con las cosas. Dios en el texto de hoy (Juan 2,13) nos pide cuidar el cuerpo, pero no solo cuidar el cuerpo sino denunciar a quien no lo cuida. Déjenme que me cabree conmigo mismo y con los que me rodean porque uno cuando ve las cosas no puede estar en conformidad con ello. Me ha maravillado que cuando los yihadistas mataron a 12 personas en Francia, la de la Igualdad, Libertad y Fraternidad, cerca de tres millones de personas se echaron a la calle como una muestra inequívoca de que hay que estar en contra de la violencia, sea de la forma que sea. Estoy por asegurar que en esa manifestación había franceses católicos y republicanos unidos por una causa común: no a la destrucción del cuerpo que para los cristianos es templo de Dios.
         Me resulta contradictorio, paradójico y me cabrea que un tiempo después han degollado a 21 cristianos coptos, recreándonos la escena en televisión y NADIE se echó a la calle para reivindicar lo mismo que con los doce caricaturistas: que la vida es inviolable y nadie tiene el derecho a arrebatarla. Hace un poco más de tiempo dos ciudadanos japoneses también fueron degollados, NADIE, se echó a la calle para estar en contra de la violencia. Todos los días, o casi, en Siria o en Libia o en Africa se prohíbe la libertad de culto o se queman iglesia y NADIE sale a la calle diciendo que los que creen en Jesús de Nazaret son hijos de Dios.
         ¡yo también quiero un látigo!, pero un látigo para luchar contra la indiferencia y para reivindicar coherencia en los que nos llamamos cristianos. ¿por qué en Francia sí y cuando degüelan a nuestros hermanos nos callamos la boca?.  Jesús les llamaba hipócritas, pues lo mismo que nos diría a nosotros hoy.
         Me resulta curioso que en aquella época los fariseos le pedían una muestra de cómo levantaría el templo destruído. Nosotros tenemos que dar la muestra de las bienaventuranzas: cuando damos pan, visitamos a los enfermos o desvalidos, cuando lloramos con los que sufren, cuando acompañamos a los desconsolados.... estamos edificando el templo de Dios. Los fariseos buscaban milagros, nosotros buscamos crucificados a quien amar, pobres a quienes levantar. Quiero gritar con la Iglesia, con mi Iglesia santa y a la vez humilde y pecadora, que si alguien nos pide signos para creer, le invitemos a que se acerquen a los pobres de este mundo, a los esclavos, a los niños explotados a los inmigrantes que están detrás de las vallas. Mostremos al Cristo como el templo destruido del viernes santo, pero sobre todo mostremos el templo reconstruido y al Cristo de la Pascua.
         Amigos no nos cansemos de amar lo que encontramos destruido y de levantar lo que amamos. ¡qué mejor templo que el de una mujer que trabaja por levantar el templo de su casa, de su familia, de los que le quieren y le aman!. Día de la mujer trabajadora, trabajemos por y con la justicia.
        
         Hasta la próxima

         Paco Mira