NO SOY PROFETA, PERO ME
HUELE A.... ÚLTIMA
Bueno, es que no hace falta ni que lo jure,
pero lo repito no soy profeta. Como sabrán el profeta era una persona igual que
nosotros pero que desde su fe y confianza en el Dios de Israel era capaz de
vaticinar, de predecir lo que iba a suceder. No consultaba ni las cartas, ni
leía la mano, si consultaba los astros, ni nada de eso.... caminaba con la
gente, vivía con la gente, lloraba y reía con la gente. No siempre era
aceptado, no siempre caía bien, no siempre se le abría la puerta no solo de la
casa, sino también la del corazón. Por
eso algunos incluso pagaban con su vida. En el fondo el profeta era un
periodista (pero de los serios, claro) que arriesgaba su vida.
Estamos metidos en plena vorágine de las
primeras comuniones. Creo que son de esos sacramentos que tardará tiempo en que
pasen de moda. Quizás no tengamos prisa en bautizar a nuestro hijo, quizás
convivamos sin ratificar nuestra fe con Dios como testigo, quizás no
ratifiquemos nuestro bautismo confirmando nuestra fe, quizás no necesitemos del
perdón de nuestro Padre Dios alegando nuestra autosuficiencia de conciencia que
no matamos a nadie.... pero la primera comunión "que no me la quite nadie".
Y yo me pregunto, ¿para qué?. ¿para qué
queremos un sacramento que no le vamos a dar uso?.¿para qué queremos que nos
apunten en un libro, que nos saquen una foto que cuando tengamos siete u ocho
años más, lo más probable es que digamos "que bobería más grande: a mi madre le hacía ilusión, ¡si es hoy...!.
Estos días uno se sienta en medio del pueblo, (casi como los profetas), en
medio de la gente que celebra su fe dominical y que coincide con primeras
comuniones y se ve como el padre juega con su hijo con el móvil; la mujer que
como los zapatos le hacen daño se sienta con la cuñada que hace tiempo que no
ve, pero que ambas están ajenas a lo que allí se celebra y no distinguen cuando
hay que levantarse o sentarse.
Les decía que no soy profeta, pero me huele
que la primera comunión del mes de mayo es la última de su vida. Algún amigo
mío, hace ya tiempo, que escribía algo parecido y llegaba a la misma conclusión
que yo. Cuando los profetas del Antiguo Testamento señalaban con el dedo, era
porque el pueblo no era fiel a la
Alianza y fíjense que Jesús viene a dar cumplimiento a esos profetas y nos
dice, permanezcan en mi amor, como el
Padre les ha amado, así les amo yo (Juan 15).
Está claro que lo esencial viene de casa. No
podremos quejarnos que no dan nuestros hijos, lo que nosotros no vivimos y el
móvil, o la cuñada o el amigo....no sustituyen la cercanía, el diálogo, con
nuestros hijos para que aprendan a valorar que Jesús es un amigo que no viene
una vez a mi casa. Que vendrá las veces que yo quiera que venga porque los
amigos no se rechazan ni se quieren una vez sola.
Ojo, Pedro ya decía que Dios no hace
distinciones y acepta a todo el que lo busca con un corazón sincero. ¿Cómo
tenemos nuestro corazón en estos momentos?. Lo más probable es que lo tengamos
bastante frío por eso el pueblo judío no cumplía con la Alianza. Nosotros ¿qué?
Me gustaría que nuestra primera comunión no
fuese la última. Que intentemos (cosa nada fácil por otro lado) que nuestros
hijos aprendan a valorar la grandeza de la fe en Jesús, entre otras cosas
porque nosotros somos los primeros que damos, como los profetas de antaño,
testimonio de la verdad, con la verdad y por la verdad.
Amigos, aprovechemos el tiempo que nos ha
tocado vivir. María bajó a una cueva en Iría, Fátima (Portugal). Las madres son
siempre las madres. Dejémonos llevar por ella. Por cierto madre, recoge a los
cerca de 6.000 que han muerto en el mar. Nosotros miramos para otro lado.
Hasta la próxima
Paco Mira

























