viernes, 22 de mayo de 2015

PIENSO (REFLEXIÓN), LUEGO EXISTO (VOTO)

PIENSO (REFLEXIÓN), LUEGO EXISTO (VOTO)

Todo gran genio que se precie de ello, suele dejar algo para la posteridad( un invento, una frase, una acción determinada, etc…) y ese es el caso de Descartes. Lo que no sé es si cuando él dijo esta frase que a lo largo de la historia se hizo famosa, pensó  en la repercusión que iba a tener.
Cuando vean estas letras pasarán las dos cosas que menciono en el título: estaremos reflexionando y votaremos. Lo que pasa es que a veces me pregunto ¿de qué tenemos que reflexionar a estas alturas?.¿No tenemos decidido lo que queremos veinticuatro horas antes?... pues mal vamos. No podemos caer en la trampa de dejarlo para el final, porque eso significa que no hemos sido capaces de asimilar lo que nos ofrecen para saber si nos conviene. Pensemos, decía Descartes. Pensar y existir es mucho más que solamente vivir. Vivir viven también los irracionales, pero pensar significa que la existencia tiene un sentido y que nosotros somos conscientes de ello y actuamos como tales.
En eso me gustaría que entrasen los políticos. Me gustaría que los políticos pensaran, fueran capaces de reflexionar para dar vida a la existencia. Pero no una vida a costa de los demás, una vida con los demás para que todos podamos beneficiarnos. Ahora que hemos acabado con el repaso de los programas; ahora que hemos acabado de invertir el dinero que no utilizamos a lo largo de cuatro años y ahora tenemos (pintado de calles, asfaltado de aceras, farolas que se arreglan, etc…), me gustaría que los programas sean programas de todos y para todos, en especial para los menos favorecidos.
Me gustaría un partido y un programa que hablara de los pobres de espíritu y los pobres materiales; me gustaría un programa que se parase con los tristes y con los humildes, que pudieran esbozar una sonrisa ; me  gustaría un programa que se ocupara de los que pasan hambre, de los desahuciados,  a los que están en un centro penitenciario y de los que no se acuerda nadie. Un programa que apoya a los que buscan la paz y tienen un corazón limpio, etc…Claro muchos pensarán que lo están haciendo, pero cuando lo hacemos con el vecino, con el hermano, cuando visitamos al enfermo o al preso, cuando abrazamos al anciano y reímos con el triste… nuestro programa será efectivo.

Este fin de semana es la semana de los dones del Espíritu. Esa fuerza que los cristianos sentimos para seguir anunciando el mensaje de Jesús de Nazaret y denunciando los programas que no se cumplen. Esa fuerza que debe impulsar a todos y cada uno de nuestros representantes en la vida pública a obrar según el mensaje del bien. Deben tener el don de la sabiduría, don donde tenemos que buscar siempre el bien en aquello que hacemos. Don de la inteligencia, nos tiene que descubrir que no hay que dejarse engañar por nadie o con nada; no pongamos en nuestras planchas a gente que no sabe nada de nada. Descubrir el don del consejo, dejarse aconsejar por el bien, no engañemos ni que nos dejen engañar. La vida no es fácil, por ello hay que tener fortaleza como para poder superar las dificultades que la vida nos va ofertando; el don de la ciencia, nuestro corazón nos tiene que llevar a saber escoger aquello que nos lleve a la verdad verdadera, que para los cristianos será Dios.
Don de piedad. Sin duda me gustaría tener unos representantes públicos a los que se pudiera acudir con la confianza que un hijo deposita en su padre. Que el hijo no tenga que desconfiar de su padre por algo que no se hizo bien. Por último me gustaría el poder contar con el don del temor. Ese don que nos hace huir de ocasiones y tentaciones que no nos conviene. Tentaciones que a lo mejor nos hacen abusar de otros.
            ¡Ven Espiritu Divino, manda tu luz desde el cielo!. Ojalá que ese Espíritu del Padre sea el que nos guíe y nos acompañe. Se que no es fácil tomar la decisión. Votemos, no nos quedemos en casa, pero votemos lo que en conciencia creemos que nos conviene. Animo

                                   
            Hasta la próxima

            Paco Mira

jueves, 14 de mayo de 2015

LA ASCENSIÓN Y LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN



No hace mucho les comentaba que había tres jueves en el año que relumbraban más que el sol: jueves santo, corpus christi y la ascensión. Pero por motivos laborales, por aquello de no perder excesivos días sin trabajar, menos el jueves santo, todos los pasaron a domingo: desgraciadamente no trabajamos, por falta de trabajo claro, ni jueves ni domingos.
La Ascensión son de esas solemnidades que probablemente y con ojos racionales no entendemos. No entendemos porque eso de que un hombre, cual nave espacial, suba al cielo, pues no encaja en la mente de muchos, incluso en la mente de más de un teólogo. ¿Cómo alguien de carne y hueso puede, por su propio pie, llegar al cielo, si sabemos que éste no es un lugar geográfico?. Y nosotros como bobos, mirando hacia arriba. "Galileos, (tú, yo, tu suegra, el vecino..). ¿qué hacen ahí mirando al cielo" (Hechos 1,1) A veces que mala costumbre tenemos de quedarnos parados y no actuar.
Quizás con la ascensión comienza el "destete" cristiano del cristiano. Hasta ahora lo que hemos hecho ha sido compartir experiencias, vivencias, recorrer caminos,  a veces morder el polvo de la realidad diaria y ... recorrer pueblos y ciudades acompañando al Maestro. En más de una ocasión hemos dicho "¡qué bien se está aquí!". Ahora se va. Ahora nos dice que empieza nuestra historia. Ahora comienzan los exámenes de lo que hemos aprendido y vivido estando con él. Sin duda tarea nada fácil, pero prueba que nos sirve para comprobar el grado de maduración en la fe.
Pero también el capricho del calendario, quiere que este fin de semana sea la jornada de los medios de comunicación social. Comunicar es expresar de forma que nos entiendan y social a todo el que nos quiera escuchar. Nosotros somos el o los medios para ello. Hay que comunicar socialmente aquello que para nosotros es importante. No solo los periodistas, los comunicadores, los que tienen una carrera en comunicación otorgada por una universidad celebran su día. Todos podemos ser comunicadores de Buenas Noticias, de Evangelios. Todos podemos ser periodistas cristianos y también celebrar este día. Dice el Evangelio de este fin de semana: "Vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio a toda la creación" (Mc, 16,15).

Pero también y a veces, los periodistas son una profesión de riesgo. Riesgo incluso de su propia vida, pero su entusiasmo, su ilusión, sus ganas... le llevan a continuar adelante. Parece que hoy en día, el ser cristiano también puede ser una vocación de riesgo, de hecho la es y cuesta la vida.. y lo es porque probablemente sea una vocación  que se empeñan en que sea devaluada. Pero amigos no nos olvidemos que sigue siendo Buena Noticia y las buenas noticias nunca pasan.
Amigos, disfrutemos de lo que anunciamos. No miremos pensativos y preguntándonos y ¿ahora qué?. Espabilémonos, seamos capaces de reaccionar y tomar decisiones porque a veces en las equivocaciones tenemos la posibilidad de corregir errores. Seamos capaces de autocorregirnos con mirada crítica pero con capacidad de ser humildes. Seamos felices con lo que proclamamos. No tengamos la mirada perdida para quien nos mire crea que en nosotros no hay una buena noticia. Tengamos, eso sí, los pies en la tierra y - al mismo tiempo - tengamos la capacidad de denunciar aquello que nos parece y es injusto. Que se nos note el "destete" pero al mismo tiempo sin olvidar quien es nuestro guía y maestro.
No nos olvidemos de como tenemos que ser periodistas, humildes, amables, comprensivos, ... manteniendo la unidad en la paz. (Ef 4, 1). Teniendo esto claro seremos capaces de mucho, incluso de "coger serpientes con las manos". Total nada.
¿Qué les parece si lo intentamos?


                          
         Hasta la próxima


         Paco Mira

viernes, 8 de mayo de 2015

NO SOY PROFETA, PERO ME HUELE A.... ÚLTIMA

NO SOY PROFETA, PERO ME HUELE A.... ÚLTIMA

Bueno, es que no hace falta ni que lo jure, pero lo repito no soy profeta. Como sabrán el profeta era una persona igual que nosotros pero que desde su fe y confianza en el Dios de Israel era capaz de vaticinar, de predecir lo que iba a suceder. No consultaba ni las cartas, ni leía la mano, si consultaba los astros, ni nada de eso.... caminaba con la gente, vivía con la gente, lloraba y reía con la gente. No siempre era aceptado, no siempre caía bien, no siempre se le abría la puerta no solo de la casa, sino también  la del corazón. Por eso algunos incluso pagaban con su vida. En el fondo el profeta era un periodista (pero de los serios, claro) que arriesgaba su vida.
Estamos metidos en plena vorágine de las primeras comuniones. Creo que son de esos sacramentos que tardará tiempo en que pasen de moda. Quizás no tengamos prisa en bautizar a nuestro hijo, quizás convivamos sin ratificar nuestra fe con Dios como testigo, quizás no ratifiquemos nuestro bautismo confirmando nuestra fe, quizás no necesitemos del perdón de nuestro Padre Dios alegando nuestra autosuficiencia de conciencia que no matamos a nadie.... pero la primera comunión "que no me la quite nadie".
Y yo me pregunto, ¿para qué?. ¿para qué queremos un sacramento que no le vamos a dar uso?.¿para qué queremos que nos apunten en un libro, que nos saquen una foto que cuando tengamos siete u ocho años más, lo más probable es que digamos "que bobería más grande: a mi madre le hacía ilusión, ¡si es hoy...!. Estos días uno se sienta en medio del pueblo, (casi como los profetas), en medio de la gente que celebra su fe dominical y que coincide con primeras comuniones y se ve como el padre juega con su hijo con el móvil; la mujer que como los zapatos le hacen daño se sienta con la cuñada que hace tiempo que no ve, pero que ambas están ajenas a lo que allí se celebra y no distinguen cuando hay que levantarse o sentarse.
Les decía que no soy profeta, pero me huele que la primera comunión del mes de mayo es la última de su vida. Algún amigo mío, hace ya tiempo, que escribía algo parecido y llegaba a la misma conclusión que yo. Cuando los profetas del Antiguo Testamento señalaban con el dedo, era porque el pueblo  no era fiel a la Alianza y fíjense que Jesús viene a dar cumplimiento a esos profetas y nos dice, permanezcan en mi amor, como el Padre les ha amado, así les amo yo (Juan 15).
Está claro que lo esencial viene de casa. No podremos quejarnos que no dan nuestros hijos, lo que nosotros no vivimos y el móvil, o la cuñada o el amigo....no sustituyen la cercanía, el diálogo, con nuestros hijos para que aprendan a valorar que Jesús es un amigo que no viene una vez a mi casa. Que vendrá las veces que yo quiera que venga porque los amigos no se rechazan ni se quieren una vez sola.
Ojo, Pedro ya decía que Dios no hace distinciones y acepta a todo el que lo busca con un corazón sincero. ¿Cómo tenemos nuestro corazón en estos momentos?. Lo más probable es que lo tengamos bastante frío por eso el pueblo judío no cumplía con la Alianza. Nosotros ¿qué?
Me gustaría que nuestra primera comunión no fuese la última. Que intentemos (cosa nada fácil por otro lado) que nuestros hijos aprendan a valorar la grandeza de la fe en Jesús, entre otras cosas porque nosotros somos los primeros que damos, como los profetas de antaño, testimonio de la verdad, con la verdad y por la verdad.
Amigos, aprovechemos el tiempo que nos ha tocado vivir. María bajó a una cueva en Iría, Fátima (Portugal). Las madres son siempre las madres. Dejémonos llevar por ella. Por cierto madre, recoge a los cerca de 6.000 que han muerto en el mar. Nosotros miramos para otro lado.
                                   
            Hasta la próxima

            Paco Mira

jueves, 30 de abril de 2015

HOY TE QUIERO CANTAR, REZAR, ABRAZAR, BESAR...


                              

HOY TE QUIERO CANTAR, REZAR, ABRAZAR, BESAR...
Vaya por delante que yo no comparto los días en los que el calendario comercial me marca las fechas en las que tengo que hacer ciertas cosas. Estas, siempre lo he dicho, tienen que nacer del alma, del interior de cada ser humano... porque así lo siente y así lo expresa. Solo así tendrá su sentido. Este fin de semana, el calendario nos vuelve a recordar que comercialmente hay que felicitar a mamá, que es el día de las madres... todos decimos que no somos partidarios de ello, pero caemos en la trampa y aparecemos con un detalle para mamá.
           
Hoy quiero mirar hacia arriba. Hoy quiero cantar, rezar, abrazar, besar, mimar, a esa Madre, (con mayúsculas)  que desde el anonimato ruidoso, siempre está presente en el devenir de la historia y en la historia particular de cada uno. Esa madre que aparece muy poquitas veces en los evangelios, pero que aparece cuanto tiene que hacerlo, cuando su presencia en la vida del protagonista de nuestra historia de fe así lo requiere. ¡qué grande eres María!
            Hoy quiero también reivindicar a todas y cada una de las mujeres que con su trabajo callado, con su tarea innegable, con su silencio preocupado nos tiene a todos como un "palmito". Unas mujeres que pierden su sueño, su propio quehacer diario, su vida en favor de otros, principalmente los más pequeños de su casa y ¡qué poco las valoramos!. Mujeres de lavadora, diaria, de cocina siempre encendida, de cepillos y fregonas siempre dispuestos, ¡qué grandes son nuestras madres!, y porque este fin de semana es el día del trabajo, vaya para ellas el nobel de un trabajo no remunerado, pero que sin él, muchos no seríamos nada.
       
     Hoy quiero reivindicar a todas esas madres serenas. Pero no solo serenas por tranquilas, serenas por vigilantes. Las que tienen siempre el ojo entreabierto en noches duras y crudas de invierno o de infatigable calor veraniego, pendientes siempre a esa tos que avisa de un peligro inminente o a esa temperatura a la que el termómetro dice que es necesario actuar. Reivindicar a esas mujeres-madres que sin decir nada con su mirada denotan una anomalía en el normal desarrollo de nuestra vida cotidiana..
            Hoy quiero reivindicar a todas esas mujeres infatigables que dentro de muchos estamentos, incluida la Iglesia, quieren hacerse un hueco, no por ser mujer solamente, sino por su valía, por su compromiso, por su lucha... en un mundo a veces injustamente dominado por los hombres que nos creemos como poseedores de una verdad que a lo mejor no siempre es absoluta.
          
  Hoy quiero recordar de una manera especial a todas esas madres del Nepal. A todas esas mujeres que lloran sin soltar ya lágrimas, por la pérdida de un ser querido. Quiero recordar a todas esas mujeres que independientemente de la raza, del color, de la cultura, de la religión... son mujeres y como tal hay que respetar, valorar y solidarizarse con ellas en momentos como los que ellas están viviendo.
            Para los que nos consideramos cristianos, este fin de semana, Juan, en su primera carta ( 1Jn 3) nos recuerda que no amemos de palabra y de boca, sino con el corazón y con obras. El corazón es lo que tiene que mover toda nuestra actividad, como seguro que movió a los Obispos en su reunión de la conferencia episcopal que pidieron perdón. ¡Que grande es la vida!, aún a pesar de los grandes sufrimientos.   
   No nos agarremos a un clavo ardiendo, unámonos a la viña, al tronco de la vid, así daremos frutos y de abundancia. Creo que los acontecimientos nos llevan a seguir reflexionando de forma profunda. Nos lleva a ser más solidarios de lo que somos, si cabe. No celebremos días porque los comercios nos inviten a ello. Celebremos desde el corazón el sentimiento más profundo. Así y solo así, valoraremos lo que tenemos, o quizás lo que se nos ha ido, como una madre.
                       
            Hasta la próxima

            Paco Mira

jueves, 23 de abril de 2015

DIOS MÍO, (Abba): POR FAVOR, ¡BASTA YA!


DIOS MÍO, (Abba): POR FAVOR, ¡BASTA YA!
            Creo que soy el menos indicado para pedirle a Dios nada. Creo que soy el menos indicado para exigirle a nadie nada y menos a Dios, sin embargo creo que sí estoy en condiciones de poder dialogar, conversar, quizás discutir, con mi padre de temas que nos preocupan, de temas que me preocupan, de temas que son de interés para la mayoría.
            Llevamos una semana muy ajetreada. Llevamos una semana llena de acontecimientos que requieren un diálogo amplio, abierto, pausado y un diálogo que tiene que ser efectivo. De nada vale que nos sentemos en algún lugar, que salgamos en la foto, que firmemos en falso lo que no cumplimos, que hagamos declaraciones de cara a una galería que ya no se cree nada. Una semana de 900 ahogados que iban en un barco con la ilusión de una vida mejor; una semana en la que nuestros hermanos los yihadistas volvían hacer alarde de hombría religiosa y volvían a pasear a cerca de veinte de cristianos camino de su Gólgota particular; esta semana alguien daba la espalda a la cultura, a la formación y en un instituto sesgaba la vida de otros. ¡Dios mío, qué semana!
        
    Por eso me permito decirle a mi padre, a mi Dios y creador, que por favor interceda para que podamos decir basta ya y que se cumpla. Y me dirijo a él así porque como dice la 1Jn, somos hijos de Dios, por el amor que Dios nos ha tenido. Además el mundo no le conoce porque no le conoció a el y en esto nosotros podemos tener algo de culpa. Este fin de semana es la semana del Buen Pastor,  (Jn 10, 11) del pastor que conoce a todas y cada una de sus ovejas; que las conoce y llama por su nombre; de las que cuando se pierde una deja a las restantes y se va tras ella porque todas son importantes y ninguna es mejor que otra. A este Buen Pastor le tendremos que pedir que interceda ante estas ovejas descarriadas;  que interceda ante quienes creyendo tener la verdad lo único que hacen desperdigar cada vez más al resto del rebaño.
Este fin de semana es también el dedicado a las vocaciones de la vida consagrada. Es decir, podría ser el día de todos y cada uno de nosotros. Consagrar la vida nuestra a favor de la de otros no es tarea exclusiva de unos pocos que por un ministerio, tienen la “obligación” de servir a otros. Todos estamos llamados al servicio, el Buen Pastor nos ha
escogido para ayudarle en esa materia. No debemos dejar en manos de organismos internacionales lo que nosotros, a pequeña escala, podemos ir haciendo.
A veces con nuestros comentarios a nivel coloquial lo único que hacemos es agrandar más la brecha entre hermanos; a veces con nuestros juicios de valor lo que hacemos es ahondar más en una herida que jamás tendría que haberse producido.
Me gustaría que hablásemos un poco más con nuestro Padre. Que oremos un poco más, que nos pongamos ante él con sinceridad. Que seamos capaces de abrir ese corazón que late por la vida que generamos, y nos aflijamos por los ahogados que salen con la ilusión de una vida mejor y nosotros estamos dispuestos a compartirla con ellos;
Me gustaría que hablásemos un poco más con nuestro Padre y que le pongamos en sus manos las vidas de tantos cristianos que en tierras de esclavitud están viviendo su particular éxodo y quizás mueran en manos de faraones que poseídos de una verdad particular, aniquilan lo más preciado que es la vida.
Amigos. Entre todos digamos, ¡basta ya!. Nuestro Padre que está en el cielo y en la tierra sabe lo que nos conviene, pero lo que no le conviene a nadie en que vivamos en esta situación de muerte y de odio.
           
            Hasta la próxima

            Paco Mira

jueves, 16 de abril de 2015

POCAS TITULACIONES

POCAS TITULACIONES

        Me da la impresión que a veces tenemos que especificar el tipo de reuniones a las que asistimos. Se lleva, porque afecta al bolsillo, el asistir a una reunión de la comunidad de vecinos; se lleva el asistir a una reunión en el colegio de los niños, quizás por dos razones: una porque son nuestros hijos y dos porque fomenta ciertas relaciones sociales. Se lleva el asistir a una reunión del club social, por dos cosas, también: una por cómo llevan las cuentas y otra porque también fomenta relaciones sociales.
         Pues fíjense que yo también asistí a una reunión, pero eclesial, de mi parroquia y lo hago, entre otras cosas, por compromiso y por compartir (las dos empiezan por "com") con los demás aquello que apreciamos y sentimos juntos. Y en esa reunión se preguntaba que nos había parecido, cómo valorábamos lo vivido en la semana santa. Cada uno fue diciendo lo que le había parecido, pero alguien dijo: "Me pasé toda la semana santa llorando" y empezó a llorar de nuevo.
         Ustedes se preguntarán que qué nos importa lo que alguien dijo. Y es que nuestras reuniones son de lo más cotidiano, de lo más sencillo, de lo más de "andar por casa", de lloros, de risas, de chistes, de ciertas amarguras - a veces -, de ilusiones compartidas, de... infinidad de cosas. Este fin de semana,  en el evangelio de Lucas (Lc 24, 35), Jesús pregunta, "¿tienen algo para comer?".: ¡qué forma más bonita y sutil de compartir con los demás un rato del tiempo a través de la comida!.

         Y es que nuestra fe se basa no en espavientos, no en apariciones ruidosas y con voladores; nuestra fe no se basa en grandes palabras dichas por boca de nadie. Nuestra fe se basa en un pizco de pan que se parte y se reparte; Nuestra fe se basa en un sepulcro vacío y que nadie fue a una
escuela rabínica para decir "Señor mío y Dios mío". Hoy, quizás los que nos piden explicaciones de nuestras creencias, son los titulados que nos quieren ver en el fondo de los arcones guardados en un rincón de un trastero. Hoy, quizás, los que nos piden explicaciones de nuestra fe, no entienden que compartiendo y repartiendo lo que tenemos y somos, estamos dando prueba inequívoca de la resurrección de una Persona sobre la que se han vertido ríos y ríos de tinta teológica.
         Es curioso como los amigos del resucitado le conocieron y se les abrieron los ojos y el entendimiento cuando se encontraron con él . Quizás a nosotros hoy en día nos falte ese encuentro personal, el encuentro cara a cara. Por eso cuando aquella persona en la reunión dijo que se había pasado toda la semana santa llorando, es que quizás había encontrado al que los discípulos no vieron cuando fueron corriendo al sepulcro. .
         Es verdad que a veces hemos presentado un Jesús demasiado alejado de la realidad. Un Jesús demasiado en las nubes alejado de los problemas y del día a día de los cristianos de a pie. Jesús sigue corriendo los caminos polvorientos de la vida, de nuestra vida. Una vida cargada de tristezas y amarguras; de saludes y también enfermedades, pero una vida bella y hermosa que quizás nos permita como el salmista decir "haz brillar sobre nosotros tu rostro".
         A veces las titulaciones nos llevan a ser fantoches de la vida; a utilizar un arma que pueda servir para herir a otros: ¡Cuántos de nosotros decimos Yo conozco a Jesús!, pero después no estamos con el triste, no estamos con el enfermo, con el encarcelado, con el que pasa hambre, con el que está injustamente encerrado, etc...
         Amigos, seamos sencillos. No presumamos de lo que no tenemos, pero demos testimonio de lo que creemos.
        
         Hasta la próxima

         Paco Mira

jueves, 9 de abril de 2015

TESTIGOS SÍ. MASOQUISTAS NO. PERO "JE SUIS KENYAN"

TESTIGOS SÍ. MASOQUISTAS NO. PERO "JE SUIS KENYAN"
         Estarán de acuerdo conmigo que no todo en la vida vale.  Y me da la impresión que últimamente estamos, no negociando, sino traficando con la vida humana como si esta no tuviera el valor que debiera tener. La vida tiene un sentido tremendo y tendremos que cuidarla puesto que es el único regalo que solo se puede dar una vez, por eso y solo por eso, tenemos que cuidarla y ayudar a que eso suceda.
         El evangelio de esta semana, se parece a infinidad de situaciones del 2015, es decir, estamos hablando de una diferencia de dos mil años y quien me diga que la historia no se repite está equivocado en su apreciación. Juan, en su capítulo 20,19 nos dice que los discípulos estaban con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Amigos, el miedo es libre. Y me imagino cómo sería la situación de aquella época: perseguidos, martirizados, crucificados, echados a las fieras....¡ay los judíos!... por ello había que cerrar las puertas, esconderse, procurar no mencionar la palabra Cristo (Señor).
         Casualidades de la vida, hoy, en algunos lugares del mundo - por ejemplo Kenya - también están con las puertas cerradas. No lo dice Juan en el evangelio que nosotros tenemos, lo dice el evangelio de la vida, que paradójicamente es buena noticia. Están con las puertas cerradas por miedo, con miedo y porque el miedo también es libre. No son judíos los que están fuera de las puertas, son, quizás, compatriotas, familiares, amigos.... que enarbolando la bandera de no sé qué estado, les lleva a despreciar la vida.
         Sin embargo seguimos diciendo que Cristo vive, da vida y está lleno de
vida, porque es la Vida con mayúscula. Que nosotros vamos corriendo, como no, al sepulcro y nos hemos dado cuenta que la muerte no ha vencido a la vida, por eso somos testigos de su resurrección y damos testimonio de ello. Que seguimos diciendo a los perseguidores esa buen noticia, por eso ellos, (Tomás) dudan y que "hasta que no lo vean no lo creen". Quizás somos nosotros los que con nuestro ejemplo, con nuestra vida... le tenemos que decir a los demás que están equivocados.
         No somos masoquistas. No nos complacemos en el escarnio de la sangre. No buscamos el odio por el odio... lo más probable es que quien actúa de la manera que actúa es que no conoce o no quiere conocer las grandezas de la vida.
         No hace mucho me preguntaba si el valor de las vidas de quienes trabajan en un medio de comunicación tiene más valor que el color de la piel siendo vidas igualmente. Armamos un revuelo cuando en ciertos países la policía se "equivoca" y mata a alguien de otro color y al mismo tiempo defienden penas de muerte. Nos hemos callado ante la masacre de la universidad de Kenya. Por eso "yo también quiero ser kenyata", quiero que estas letras sirvan de apoyo hacia quienes no se acuerdan de ellos.
         Me resulta curioso que este fin de semana se celebra el domingo de la
Divina Misericordia. "¿Porque me has visto has creído?, dichosos los que creen sin haber visto". La misericordia y el perdón de Dios son infinitos, por eso conocemos a los hijos de Dios, si nosotros amamos y cumplimos sus mandamientos.
         Que la adversidad no nos haga desfallecer. Que la adversidad no nos haga cerrar puertas. Que la adversidad no nos haga arrojar la toalla. Que las pruebas de la vida, que las piedras del camino nos sirvan para afianzarnos más a Dios. Que seamos nosotros los que enseñemos a los Tomases de la vida, a los incrédulos, a los que nos persiguen y nos calumnian que no hay mensaje más bello y más hermoso del hombre que cuando le golpeaban en una mejilla ponía la otra. Pero teniendo en cuenta que a quienes les perdonemos los pecados se les perdonan pero a los que se les retenga....
         En nuestras manos está. No nos encerremos. Abramos puertas y que la misericordia de Dios se encargue del resto.
        
         Hasta la próxima

         Paco Mira