jueves, 4 de junio de 2015

LOS SIMBOLOS NO SE PITAN


            Bueno, pues ya ven que otra semana más nos volvemos a encontrar. Nos encontramos en lo que nos une e identifica; nos encontramos en aquello con lo que estamos de acuerdo y quizás con lo que no estamos de acuerdo porque ello nos une y eso es bueno. Esta semana hemos montado un revuelo, por supuesto con razón, sobre cierto acontecimiento deportivo en el que una parte de dos aficiones no estaban contentos con quien presidía el evento y con lo que sonaba musicalmente representando a quien presidía. Parece un juego de palabras pero no lo es.
            A propósito del acontecimiento, déjenme que les diga lo que pienso: no se puede obligar a nadie a que le guste su propio país; menos a que le guste la autoridad que lo representa; tampoco lo que musicaliza a ambas cosas. Pero a lo que sí estamos obligados todos es al respeto. Nos guste o no. Seamos de una ideología determinada o no.  La mala educación no es indumentaria de los españoles, pero estoy casi empezando a pensar que es consustancial a nosotros y nos dan igual los modales. No, amigos, no.
            Y esto viene a cuento porque el domingo es la fiesta del Corpus. El último de los jueves que se han trasladado al domingo. Es costumbre el elaborar alfombras, de diferentes tipos y maneras. Es costumbre también que se levanten voces invocando un laicismo rancio y que la religión tiene que permanecer en el ámbito de lo privado para respetar la no religiosidad de los demás.
            Lo más probable que el que pita a un símbolo de todos en el campo también esté negando que otros tengan el derecho, desde el respeto y la libertad, a manifestar su propia voluntad. Dejemos que seamos capaces de expresar nuestra creencia en libertad que eso no hace daño a nadie.

            Una vez más, Jesús nos convoca en torno a una mesa. Algo tan sencillo y saludable como una comida. Parece una simpleza pero es lo que más une a todos: la mesa. Ya de pequeños los ratos alrededor de una mesa, bien fuese al mediodía o a la noche, eran sagrados. Eran y son los espacios para poner en común las alegrías y las penas diarias, las saludes y enfermedades en los trabajos o en los quehaceres diarios... es sin duda lo que nos identifica como familia; es la seña de identidad que configura un apellido.
            A nivel de fe nos pasa lo mismo. Dios nos convoca, la mesa está preparada porque para el cristiano su pan, su cuerpo es salvación. Dios, en su hijo Jesús, en un gesto tan sencillo como en un pizco de pan fermentado con levadura se parte y se reparte para que llegue a todo el mundo. No hay nada mejor que contemplar al que dio su vida por nosotros el caminar con nosotros en el quehacer diario de nuestra vida.
            Este fin de semana en muchas de nuestras calles pintaremos y decoraremos aquellos recuerdos en imágenes que nos evoquen la realidad con la que nos alimentamos. La sal da sabor a la vida; la sal es la que da el toque diferente para que no seamos sosos. Pisemos con lo que da sabor a la vida; que las procesiones con alfombras sean un signo que nos una y nos identifique. No nos avergoncemos de manifestar y menos no pitemos lo que puede ser un signo de identificación.
            Es el propio Jesús el que camina con nosotros. Es el propio Jesús con el rostro ensangrentado de los que sufren, de los que no llegan a fin de mes, de los que están siendo desahuciados, de los enfermos, de los que no llegan a fin de mes, de los presos, de los que duermen debajo de cualquier puente o lugar de nuestra geografía.... es el propio Jesús, en el día de la caridad, quien quiere salir y caminar con todos y cada uno de nosotros.
            Amigos, siempre hay un motivo para estar atentos y alegres.
            Hasta la próxima

            Paco Mira

jueves, 28 de mayo de 2015

ENHORABUENA A LOS PREMIADOS Y UN MISTERIO CASI SIN RESOLVER


ENHORABUENA A LOS PREMIADOS Y UN MISTERIO CASI SIN RESOLVER
Saben que no me gusta mirar mucho hacia atrás. Entre otras cosas porque puedo caer en la tentación de querer comparar y las comparaciones son lo que tienen, que son odiosas. Pero sí me gustaría analizar la semana que se nos ha ido. Creo que ha sido una semana rica en infinidad de acontecimientos y una semana de la que creo que tenemos que aprender mucho de cara a los días siguientes. Por eso mirar hacia atrás puede ser bueno incluso.
Antes de mirar hacia atrás, quiero felicitar a esta bendita tierra guanche, a esta bendita tierra canaria, quizás , a veces, dejada de la mano de Dios. Pero bueno, también y gracias a esa mano bendita vamos saliendo adelante. Felicitar la tierra y a quienes en ella la habitan. Felicitarla y animarla a que mantengan vivos los logros y triunfos de los antepasados, de nuestros abuelos y de nuestros padres. Eso, lo más probable, nos dará fuerza para decirle a nuestros hijos, lo grande que han sido los que nos han precedido. No podemos olvidarnos que los que nos precedieron también nos enseñaron a rezar en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu.
Me gustaría felicitar también a todos los que han tenido derecho a voto. A todos los que se han acercado a una urna con la intención de querer tener un país mejor, un país donde las relaciones humanas y el entendimiento sean cada vez mejor. Felicitar a los que han salido elegidos. Son los que la mayoría de los españoles hemos querido. Sólo les pido que gobiernen para los que le han votado y para los que no lo hicieron. Que sean honrados y justos. Que se acuerden de los que menos tienen y que hagan de nuestra "querida España" que cantaba aquella chiquilla llamada Cecilia, "una España muy nuestra".
Felicitar a los futboleros y a los no futboleros. A unos porque se acabó la liga y ha ganado - seguro - su equipo del alma o se ha salvado de la quema su equipo también del alma, como si la parte nuestra espiritual fuera deportista, y a los no futboleros porque se acabó el sufrimiento dominical en la que nuestras televisiones tenían y tienen un negocio asegurado con las retransmisiones del fin de semana. Por cierto, otra vez será a los que han bajado de categoría.
Felicitar, también a los que han puesto un rayito de esperanza en una canción que le hiciera famoso y además le posibilitaba ganar un premio como el de Eurovisión. Todos los años nuestra canción (la de cada país) siempre es la favorita, pero hay una que gana y otra que se queda con la miel en los labios. También de las derrotas se puede aprender; siempre se puede sacar el lado positivo, sobre todo para no cometer los mismos errores.
Como no: felicitar a los Salvadoreños. Felicitarnos todos, porque la justicia se hizo realidad en Monseñor Romero; la justicia se hizo realidad en tantos y tantos que han luchado porque lo que se negaba (justicia) fuera realidad. Monseñor Romero es el vivo exponente de que la verdad puede triunfar, que la verdad tiene siempre la última palabra aunque no sea cuando nosotros queremos. Con Monseñor Romero triunfan y están triunfando tantos y tantos que siguen siendo masacrados y torturados, decapitados, apaleados y ... mientras nosotros seguimos mirando para otro lado. No valen las reuniones, de nada sirven las buenas intenciones si no se acompañan de obras. No nos creamos las buenas palabras si no van acompañadas de buenas acciones.

Y este domingo la Trinidad. Un misterio casi sin resolver, pero que no tiene mucha complicación: el Padre, el Hijo, el Espíritu, tres personas unidas por el amor que nos impulsa a entregarnos en favor de otros, especialmente los más necesitados. (Mt 28). Un Espíritu que nos hace decirle a nuestro Padre (Abba, Rom 8), igual que lo hizo Jesús. Es un tres en uno, un desatascador para nuestra fe.
Amigos, ya ven. Semana maravillosa.                          
            Hasta la próxima

            Paco Mira

viernes, 22 de mayo de 2015

PIENSO (REFLEXIÓN), LUEGO EXISTO (VOTO)

PIENSO (REFLEXIÓN), LUEGO EXISTO (VOTO)

Todo gran genio que se precie de ello, suele dejar algo para la posteridad( un invento, una frase, una acción determinada, etc…) y ese es el caso de Descartes. Lo que no sé es si cuando él dijo esta frase que a lo largo de la historia se hizo famosa, pensó  en la repercusión que iba a tener.
Cuando vean estas letras pasarán las dos cosas que menciono en el título: estaremos reflexionando y votaremos. Lo que pasa es que a veces me pregunto ¿de qué tenemos que reflexionar a estas alturas?.¿No tenemos decidido lo que queremos veinticuatro horas antes?... pues mal vamos. No podemos caer en la trampa de dejarlo para el final, porque eso significa que no hemos sido capaces de asimilar lo que nos ofrecen para saber si nos conviene. Pensemos, decía Descartes. Pensar y existir es mucho más que solamente vivir. Vivir viven también los irracionales, pero pensar significa que la existencia tiene un sentido y que nosotros somos conscientes de ello y actuamos como tales.
En eso me gustaría que entrasen los políticos. Me gustaría que los políticos pensaran, fueran capaces de reflexionar para dar vida a la existencia. Pero no una vida a costa de los demás, una vida con los demás para que todos podamos beneficiarnos. Ahora que hemos acabado con el repaso de los programas; ahora que hemos acabado de invertir el dinero que no utilizamos a lo largo de cuatro años y ahora tenemos (pintado de calles, asfaltado de aceras, farolas que se arreglan, etc…), me gustaría que los programas sean programas de todos y para todos, en especial para los menos favorecidos.
Me gustaría un partido y un programa que hablara de los pobres de espíritu y los pobres materiales; me gustaría un programa que se parase con los tristes y con los humildes, que pudieran esbozar una sonrisa ; me  gustaría un programa que se ocupara de los que pasan hambre, de los desahuciados,  a los que están en un centro penitenciario y de los que no se acuerda nadie. Un programa que apoya a los que buscan la paz y tienen un corazón limpio, etc…Claro muchos pensarán que lo están haciendo, pero cuando lo hacemos con el vecino, con el hermano, cuando visitamos al enfermo o al preso, cuando abrazamos al anciano y reímos con el triste… nuestro programa será efectivo.

Este fin de semana es la semana de los dones del Espíritu. Esa fuerza que los cristianos sentimos para seguir anunciando el mensaje de Jesús de Nazaret y denunciando los programas que no se cumplen. Esa fuerza que debe impulsar a todos y cada uno de nuestros representantes en la vida pública a obrar según el mensaje del bien. Deben tener el don de la sabiduría, don donde tenemos que buscar siempre el bien en aquello que hacemos. Don de la inteligencia, nos tiene que descubrir que no hay que dejarse engañar por nadie o con nada; no pongamos en nuestras planchas a gente que no sabe nada de nada. Descubrir el don del consejo, dejarse aconsejar por el bien, no engañemos ni que nos dejen engañar. La vida no es fácil, por ello hay que tener fortaleza como para poder superar las dificultades que la vida nos va ofertando; el don de la ciencia, nuestro corazón nos tiene que llevar a saber escoger aquello que nos lleve a la verdad verdadera, que para los cristianos será Dios.
Don de piedad. Sin duda me gustaría tener unos representantes públicos a los que se pudiera acudir con la confianza que un hijo deposita en su padre. Que el hijo no tenga que desconfiar de su padre por algo que no se hizo bien. Por último me gustaría el poder contar con el don del temor. Ese don que nos hace huir de ocasiones y tentaciones que no nos conviene. Tentaciones que a lo mejor nos hacen abusar de otros.
            ¡Ven Espiritu Divino, manda tu luz desde el cielo!. Ojalá que ese Espíritu del Padre sea el que nos guíe y nos acompañe. Se que no es fácil tomar la decisión. Votemos, no nos quedemos en casa, pero votemos lo que en conciencia creemos que nos conviene. Animo

                                   
            Hasta la próxima

            Paco Mira

jueves, 14 de mayo de 2015

LA ASCENSIÓN Y LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN



No hace mucho les comentaba que había tres jueves en el año que relumbraban más que el sol: jueves santo, corpus christi y la ascensión. Pero por motivos laborales, por aquello de no perder excesivos días sin trabajar, menos el jueves santo, todos los pasaron a domingo: desgraciadamente no trabajamos, por falta de trabajo claro, ni jueves ni domingos.
La Ascensión son de esas solemnidades que probablemente y con ojos racionales no entendemos. No entendemos porque eso de que un hombre, cual nave espacial, suba al cielo, pues no encaja en la mente de muchos, incluso en la mente de más de un teólogo. ¿Cómo alguien de carne y hueso puede, por su propio pie, llegar al cielo, si sabemos que éste no es un lugar geográfico?. Y nosotros como bobos, mirando hacia arriba. "Galileos, (tú, yo, tu suegra, el vecino..). ¿qué hacen ahí mirando al cielo" (Hechos 1,1) A veces que mala costumbre tenemos de quedarnos parados y no actuar.
Quizás con la ascensión comienza el "destete" cristiano del cristiano. Hasta ahora lo que hemos hecho ha sido compartir experiencias, vivencias, recorrer caminos,  a veces morder el polvo de la realidad diaria y ... recorrer pueblos y ciudades acompañando al Maestro. En más de una ocasión hemos dicho "¡qué bien se está aquí!". Ahora se va. Ahora nos dice que empieza nuestra historia. Ahora comienzan los exámenes de lo que hemos aprendido y vivido estando con él. Sin duda tarea nada fácil, pero prueba que nos sirve para comprobar el grado de maduración en la fe.
Pero también el capricho del calendario, quiere que este fin de semana sea la jornada de los medios de comunicación social. Comunicar es expresar de forma que nos entiendan y social a todo el que nos quiera escuchar. Nosotros somos el o los medios para ello. Hay que comunicar socialmente aquello que para nosotros es importante. No solo los periodistas, los comunicadores, los que tienen una carrera en comunicación otorgada por una universidad celebran su día. Todos podemos ser comunicadores de Buenas Noticias, de Evangelios. Todos podemos ser periodistas cristianos y también celebrar este día. Dice el Evangelio de este fin de semana: "Vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio a toda la creación" (Mc, 16,15).

Pero también y a veces, los periodistas son una profesión de riesgo. Riesgo incluso de su propia vida, pero su entusiasmo, su ilusión, sus ganas... le llevan a continuar adelante. Parece que hoy en día, el ser cristiano también puede ser una vocación de riesgo, de hecho la es y cuesta la vida.. y lo es porque probablemente sea una vocación  que se empeñan en que sea devaluada. Pero amigos no nos olvidemos que sigue siendo Buena Noticia y las buenas noticias nunca pasan.
Amigos, disfrutemos de lo que anunciamos. No miremos pensativos y preguntándonos y ¿ahora qué?. Espabilémonos, seamos capaces de reaccionar y tomar decisiones porque a veces en las equivocaciones tenemos la posibilidad de corregir errores. Seamos capaces de autocorregirnos con mirada crítica pero con capacidad de ser humildes. Seamos felices con lo que proclamamos. No tengamos la mirada perdida para quien nos mire crea que en nosotros no hay una buena noticia. Tengamos, eso sí, los pies en la tierra y - al mismo tiempo - tengamos la capacidad de denunciar aquello que nos parece y es injusto. Que se nos note el "destete" pero al mismo tiempo sin olvidar quien es nuestro guía y maestro.
No nos olvidemos de como tenemos que ser periodistas, humildes, amables, comprensivos, ... manteniendo la unidad en la paz. (Ef 4, 1). Teniendo esto claro seremos capaces de mucho, incluso de "coger serpientes con las manos". Total nada.
¿Qué les parece si lo intentamos?


                          
         Hasta la próxima


         Paco Mira

viernes, 8 de mayo de 2015

NO SOY PROFETA, PERO ME HUELE A.... ÚLTIMA

NO SOY PROFETA, PERO ME HUELE A.... ÚLTIMA

Bueno, es que no hace falta ni que lo jure, pero lo repito no soy profeta. Como sabrán el profeta era una persona igual que nosotros pero que desde su fe y confianza en el Dios de Israel era capaz de vaticinar, de predecir lo que iba a suceder. No consultaba ni las cartas, ni leía la mano, si consultaba los astros, ni nada de eso.... caminaba con la gente, vivía con la gente, lloraba y reía con la gente. No siempre era aceptado, no siempre caía bien, no siempre se le abría la puerta no solo de la casa, sino también  la del corazón. Por eso algunos incluso pagaban con su vida. En el fondo el profeta era un periodista (pero de los serios, claro) que arriesgaba su vida.
Estamos metidos en plena vorágine de las primeras comuniones. Creo que son de esos sacramentos que tardará tiempo en que pasen de moda. Quizás no tengamos prisa en bautizar a nuestro hijo, quizás convivamos sin ratificar nuestra fe con Dios como testigo, quizás no ratifiquemos nuestro bautismo confirmando nuestra fe, quizás no necesitemos del perdón de nuestro Padre Dios alegando nuestra autosuficiencia de conciencia que no matamos a nadie.... pero la primera comunión "que no me la quite nadie".
Y yo me pregunto, ¿para qué?. ¿para qué queremos un sacramento que no le vamos a dar uso?.¿para qué queremos que nos apunten en un libro, que nos saquen una foto que cuando tengamos siete u ocho años más, lo más probable es que digamos "que bobería más grande: a mi madre le hacía ilusión, ¡si es hoy...!. Estos días uno se sienta en medio del pueblo, (casi como los profetas), en medio de la gente que celebra su fe dominical y que coincide con primeras comuniones y se ve como el padre juega con su hijo con el móvil; la mujer que como los zapatos le hacen daño se sienta con la cuñada que hace tiempo que no ve, pero que ambas están ajenas a lo que allí se celebra y no distinguen cuando hay que levantarse o sentarse.
Les decía que no soy profeta, pero me huele que la primera comunión del mes de mayo es la última de su vida. Algún amigo mío, hace ya tiempo, que escribía algo parecido y llegaba a la misma conclusión que yo. Cuando los profetas del Antiguo Testamento señalaban con el dedo, era porque el pueblo  no era fiel a la Alianza y fíjense que Jesús viene a dar cumplimiento a esos profetas y nos dice, permanezcan en mi amor, como el Padre les ha amado, así les amo yo (Juan 15).
Está claro que lo esencial viene de casa. No podremos quejarnos que no dan nuestros hijos, lo que nosotros no vivimos y el móvil, o la cuñada o el amigo....no sustituyen la cercanía, el diálogo, con nuestros hijos para que aprendan a valorar que Jesús es un amigo que no viene una vez a mi casa. Que vendrá las veces que yo quiera que venga porque los amigos no se rechazan ni se quieren una vez sola.
Ojo, Pedro ya decía que Dios no hace distinciones y acepta a todo el que lo busca con un corazón sincero. ¿Cómo tenemos nuestro corazón en estos momentos?. Lo más probable es que lo tengamos bastante frío por eso el pueblo judío no cumplía con la Alianza. Nosotros ¿qué?
Me gustaría que nuestra primera comunión no fuese la última. Que intentemos (cosa nada fácil por otro lado) que nuestros hijos aprendan a valorar la grandeza de la fe en Jesús, entre otras cosas porque nosotros somos los primeros que damos, como los profetas de antaño, testimonio de la verdad, con la verdad y por la verdad.
Amigos, aprovechemos el tiempo que nos ha tocado vivir. María bajó a una cueva en Iría, Fátima (Portugal). Las madres son siempre las madres. Dejémonos llevar por ella. Por cierto madre, recoge a los cerca de 6.000 que han muerto en el mar. Nosotros miramos para otro lado.
                                   
            Hasta la próxima

            Paco Mira

jueves, 30 de abril de 2015

HOY TE QUIERO CANTAR, REZAR, ABRAZAR, BESAR...


                              

HOY TE QUIERO CANTAR, REZAR, ABRAZAR, BESAR...
Vaya por delante que yo no comparto los días en los que el calendario comercial me marca las fechas en las que tengo que hacer ciertas cosas. Estas, siempre lo he dicho, tienen que nacer del alma, del interior de cada ser humano... porque así lo siente y así lo expresa. Solo así tendrá su sentido. Este fin de semana, el calendario nos vuelve a recordar que comercialmente hay que felicitar a mamá, que es el día de las madres... todos decimos que no somos partidarios de ello, pero caemos en la trampa y aparecemos con un detalle para mamá.
           
Hoy quiero mirar hacia arriba. Hoy quiero cantar, rezar, abrazar, besar, mimar, a esa Madre, (con mayúsculas)  que desde el anonimato ruidoso, siempre está presente en el devenir de la historia y en la historia particular de cada uno. Esa madre que aparece muy poquitas veces en los evangelios, pero que aparece cuanto tiene que hacerlo, cuando su presencia en la vida del protagonista de nuestra historia de fe así lo requiere. ¡qué grande eres María!
            Hoy quiero también reivindicar a todas y cada una de las mujeres que con su trabajo callado, con su tarea innegable, con su silencio preocupado nos tiene a todos como un "palmito". Unas mujeres que pierden su sueño, su propio quehacer diario, su vida en favor de otros, principalmente los más pequeños de su casa y ¡qué poco las valoramos!. Mujeres de lavadora, diaria, de cocina siempre encendida, de cepillos y fregonas siempre dispuestos, ¡qué grandes son nuestras madres!, y porque este fin de semana es el día del trabajo, vaya para ellas el nobel de un trabajo no remunerado, pero que sin él, muchos no seríamos nada.
       
     Hoy quiero reivindicar a todas esas madres serenas. Pero no solo serenas por tranquilas, serenas por vigilantes. Las que tienen siempre el ojo entreabierto en noches duras y crudas de invierno o de infatigable calor veraniego, pendientes siempre a esa tos que avisa de un peligro inminente o a esa temperatura a la que el termómetro dice que es necesario actuar. Reivindicar a esas mujeres-madres que sin decir nada con su mirada denotan una anomalía en el normal desarrollo de nuestra vida cotidiana..
            Hoy quiero reivindicar a todas esas mujeres infatigables que dentro de muchos estamentos, incluida la Iglesia, quieren hacerse un hueco, no por ser mujer solamente, sino por su valía, por su compromiso, por su lucha... en un mundo a veces injustamente dominado por los hombres que nos creemos como poseedores de una verdad que a lo mejor no siempre es absoluta.
          
  Hoy quiero recordar de una manera especial a todas esas madres del Nepal. A todas esas mujeres que lloran sin soltar ya lágrimas, por la pérdida de un ser querido. Quiero recordar a todas esas mujeres que independientemente de la raza, del color, de la cultura, de la religión... son mujeres y como tal hay que respetar, valorar y solidarizarse con ellas en momentos como los que ellas están viviendo.
            Para los que nos consideramos cristianos, este fin de semana, Juan, en su primera carta ( 1Jn 3) nos recuerda que no amemos de palabra y de boca, sino con el corazón y con obras. El corazón es lo que tiene que mover toda nuestra actividad, como seguro que movió a los Obispos en su reunión de la conferencia episcopal que pidieron perdón. ¡Que grande es la vida!, aún a pesar de los grandes sufrimientos.   
   No nos agarremos a un clavo ardiendo, unámonos a la viña, al tronco de la vid, así daremos frutos y de abundancia. Creo que los acontecimientos nos llevan a seguir reflexionando de forma profunda. Nos lleva a ser más solidarios de lo que somos, si cabe. No celebremos días porque los comercios nos inviten a ello. Celebremos desde el corazón el sentimiento más profundo. Así y solo así, valoraremos lo que tenemos, o quizás lo que se nos ha ido, como una madre.
                       
            Hasta la próxima

            Paco Mira

jueves, 23 de abril de 2015

DIOS MÍO, (Abba): POR FAVOR, ¡BASTA YA!


DIOS MÍO, (Abba): POR FAVOR, ¡BASTA YA!
            Creo que soy el menos indicado para pedirle a Dios nada. Creo que soy el menos indicado para exigirle a nadie nada y menos a Dios, sin embargo creo que sí estoy en condiciones de poder dialogar, conversar, quizás discutir, con mi padre de temas que nos preocupan, de temas que me preocupan, de temas que son de interés para la mayoría.
            Llevamos una semana muy ajetreada. Llevamos una semana llena de acontecimientos que requieren un diálogo amplio, abierto, pausado y un diálogo que tiene que ser efectivo. De nada vale que nos sentemos en algún lugar, que salgamos en la foto, que firmemos en falso lo que no cumplimos, que hagamos declaraciones de cara a una galería que ya no se cree nada. Una semana de 900 ahogados que iban en un barco con la ilusión de una vida mejor; una semana en la que nuestros hermanos los yihadistas volvían hacer alarde de hombría religiosa y volvían a pasear a cerca de veinte de cristianos camino de su Gólgota particular; esta semana alguien daba la espalda a la cultura, a la formación y en un instituto sesgaba la vida de otros. ¡Dios mío, qué semana!
        
    Por eso me permito decirle a mi padre, a mi Dios y creador, que por favor interceda para que podamos decir basta ya y que se cumpla. Y me dirijo a él así porque como dice la 1Jn, somos hijos de Dios, por el amor que Dios nos ha tenido. Además el mundo no le conoce porque no le conoció a el y en esto nosotros podemos tener algo de culpa. Este fin de semana es la semana del Buen Pastor,  (Jn 10, 11) del pastor que conoce a todas y cada una de sus ovejas; que las conoce y llama por su nombre; de las que cuando se pierde una deja a las restantes y se va tras ella porque todas son importantes y ninguna es mejor que otra. A este Buen Pastor le tendremos que pedir que interceda ante estas ovejas descarriadas;  que interceda ante quienes creyendo tener la verdad lo único que hacen desperdigar cada vez más al resto del rebaño.
Este fin de semana es también el dedicado a las vocaciones de la vida consagrada. Es decir, podría ser el día de todos y cada uno de nosotros. Consagrar la vida nuestra a favor de la de otros no es tarea exclusiva de unos pocos que por un ministerio, tienen la “obligación” de servir a otros. Todos estamos llamados al servicio, el Buen Pastor nos ha
escogido para ayudarle en esa materia. No debemos dejar en manos de organismos internacionales lo que nosotros, a pequeña escala, podemos ir haciendo.
A veces con nuestros comentarios a nivel coloquial lo único que hacemos es agrandar más la brecha entre hermanos; a veces con nuestros juicios de valor lo que hacemos es ahondar más en una herida que jamás tendría que haberse producido.
Me gustaría que hablásemos un poco más con nuestro Padre. Que oremos un poco más, que nos pongamos ante él con sinceridad. Que seamos capaces de abrir ese corazón que late por la vida que generamos, y nos aflijamos por los ahogados que salen con la ilusión de una vida mejor y nosotros estamos dispuestos a compartirla con ellos;
Me gustaría que hablásemos un poco más con nuestro Padre y que le pongamos en sus manos las vidas de tantos cristianos que en tierras de esclavitud están viviendo su particular éxodo y quizás mueran en manos de faraones que poseídos de una verdad particular, aniquilan lo más preciado que es la vida.
Amigos. Entre todos digamos, ¡basta ya!. Nuestro Padre que está en el cielo y en la tierra sabe lo que nos conviene, pero lo que no le conviene a nadie en que vivamos en esta situación de muerte y de odio.
           
            Hasta la próxima

            Paco Mira