jueves, 15 de octubre de 2015

PROPAGAR LA FE SIN VELOCIDAD


PROPAGAR LA FE SIN VELOCIDAD
              Cuando uno era más chico que ahora, en el colegio,  recuerdo con cierta nostalgia la llegada del día del Domund. Recuerdo que nos ofertaban unas huchas, algunas con fotos de niños de otro color, y a lo largo del fin de semana quedábamos un par de compañeros para intentar llenar aquella hucha que, por otra parte, parecía no tener fondo. Era curioso que tenía como un sello de plomo para que no hubiera tentación para los amigos de lo ajeno. Pero creo que estos no se atrevían, por la situación política de la época,  con tan buena y maravillosa causa.
            Al mismo tiempo, el Domund,  era una disculpa para que tus padres, en un sistema austero de educación, te dejaran salir a la calle para una tan buena y noble causa. Claro ahora, ya no se ven huchas; da la impresión que hay que pedir de otra manera: quizás una cuenta bancaria, quizás un programa de no se qué solidario, quizás un donativo personal.... pero todo aquello que huela a fomento de solidaridad religiosa, de entrega, de generosidad, ... no tiene que ser muy abierto.
            Es curioso como hoy, siglo XXI, en que la velocidad de los ordenadores es casi ilimitada; hoy que en tu casa te ponen fibra óptica y con no sé cuantos megas de velocidad; hoy que mandas un mensaje y al momento llega a las antípodas de donde estamos, incluso guardamos datos en una nube (¡ay si Heidi levantara la cabeza!).... hablamos de propagar la fe, como el que planta fuego en algún lado y éste se propaga, y como tal fuego hay que apagarlo.
            Es significativo como hay cosas que no van con la modernidad, porque nunca han pasado de moda y no tienen por qué ir a la velocidad supersónica de no se qué aparato: el diálogo familiar no necesita de nuevas tecnologías y de mucha velocidad; el tener tiempo
para compartir no necesita de muchos megas, más bien de cierta dosis de tranquilidad; el tener paciencia con los mayores, no necesita de grandes fibras ópticas; el que visita a los enfermos no necesita de muchas cuñas para poder hacerlo.... y en el fondo estamos hablando de domund, de propagar la fe sin velocidad.
            Claro, propagar la fe requiere dosis de ternura, de cariño, de comprensión... en el fondo de misericordia. Propagar la fe no es algo que tiene que salir en tirada como los periódicos que cuando acaban de leerse su destino más cercano probablemente sea la cesta de los papeles. Propagar la fe es tomarse en serio una revolución pacífica que puede acabar, a veces y por desgracia, en tragedia. Propagar la fe es anunciar un mensaje, que no necesita cuñas ni padrinos, sino que el ejemplo propio de vida, es lo más serio.
            Eso no lo entendió la madre de los Zebedeos, que quería cuña para sus hijos. Jesús lo deja claro, ser misionero es dar la vida en rescate de muchos y ponerse a la mesa a servir y no a ser servido. Hoy la misión quizás ya no esté en la fotografía de las huchas que me daban a mí de pequeño. Hoy la misión no solamente estará en la puerta de al lado de mi casa, sino en mi casa: en mi hija, en mi familia, en mí mismo.
            Hoy el misionero ya no es el que enarbola una gran cruz y habla en nombre de no se quien y el que no entre por el aro lo más probable es que acabe en la hoguera del convento más cercano o en las mazmorras más oscuras que nos podamos imaginar. Hoy el misionero es el que enarbola la bandera de su vida convicente y tiene como estandarte al propio Jesús de Nazaret,  como compañero de fatigas y de viaje. Hoy el misionero es el que con misericordia es capaz de provocar una revolución y que todos sean capaces de seguirlo porque les convence.
            Misioneros somos todos y todos estamos llamados a ello. Quizás nos meta miedo, quizás no estemos convencidos del todo, pero es que el propio Jesús tampoco convenció a todos. Hoy nosotros somos la imagen de la hucha.
            ¿Somos misioneros?

        Hasta la próxima
            Paco Mira


viernes, 9 de octubre de 2015

SINODO: AL ATARDECER ESTABAN TODOS REUNIDOS Y...MARÍA EN MEDIO DE ELLOS


SINODO: AL ATARDECER ESTABAN TODOS REUNIDOS Y...MARÍA EN MEDIO DE ELLOS
Partiendo de la base que el Evangelio, como todas las noticias buenas, tiene que ser filtrado en su lectura por aquello de los géneros literarios, me quiero imaginar la escena: un grupo de seguidores de un crucificado, quizás decepcionados al pensar que su lucha había quedado en la nada, reunidos en una sala preguntándose qué hay que hacer o qué habría que hacer a partir de ahora; quizás las ganas de arrojar la toalla imperaban más que las de continuar en una batalla que, entre otras cosas por cuestiones de ideología, de política, de miedo podría ser que no tuviera futuro... en definitiva la escena de lo que hoy podríamos decir decepcionante.
Sin embargo, y he aquí la gran paradoja, aquella gente - lejos de arrojar la toalla - se ha mantenido en que lo que para otros puede parecer una contradicción y es simbología de ánimo y de seguir adelante a pesar de todas las dificultades a sabiendas que los caminos por los que ahora van a deambular y a recorrer no van a ser nada fáciles. Las mujeres, como y con María a la cabeza, van a ser determinantes en muchas de las decisiones que a partir de ahora, aquella comunidad insignificante ha generado lo que ahora tenemos.
Fíjense las curiosidades de la vida. La semana pasada comienza en Roma un Sínodo (reunión de representantes de un colectivo para un fin determinado), en el que se va a tratar, a debatir ... lo fundamental del ser humano. Se va a debatir la esencia del núcleo en donde hemos nacido, crecido, alimentado y que nos marcará para el resto de nuestros días: la familia.
Los tiempos han cambiado, pero quizás muchas de las connotaciones que hace dos mil años se dieron, se pueden reproducir hoy también. En aquellos tiempos estaban encerrados por miedo. A mí me gustaría que mi Iglesia, en los tiempos actuales, no se encierre ni tenga miedo. Que sea una Iglesia abierta y valiente porque también es verdad que como diría Santa Teresa, "corren tiempos recios", tiempos difíciles y complicados en los que la sociedad, los propios cristianos, le exigen, le piden a la Iglesia, a su Iglesia, que vaya con ella y con ellos en los tiempos en los que nos movemos.
Me gustaría que mi Iglesia, a través del sínodo, no fuese como el joven del evangelio de este fin de semana que le cuesta desprenderse de lo que no le es necesario. Quiero que mi Iglesia se humilde, sencilla, amable, cariñosa, no apegada a los que no pueden entrar por el ojo de una aguja, porque eso significa que cada vez más está en la línea del crucificado y más cerca de aquellos primeros que también se reunían, entre otras cosas, para rezar..
Y me alegra que rezando tengamos una iglesia que en las palabras del Papa Francisco sea accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad". Por eso los primeros cristianos lo entendieron muy bien y no siguieron encerrados en sus propios criterios, sino que entendieron que lo que le sigue al crucificado es anunciar su mensaje.
Me alegra que en el Sínodo de la familia, la mujer esté presente. Quien nos da la vida, pueda seguir anunciando la Vida, incluso dentro de la responsabilidad de la propia Iglesia. María, es ejemplo de ello. Ella es Pilar por lo consistente y por su firmeza en su convicción. María nos dio la Vida y sigue apoyando la vida.
Apoyemos el sínodo. Ojalá que nos sirva a todos y que como dice el salmo de este fin de semana, sácianos de tu misericordia, y nuestra vida será alegría"
Mi recuerdo para Adrián y Nicanor. La Diócesis se alegra por ustedes
Hasta la próxima

Paco Mira

viernes, 2 de octubre de 2015

SI ES NECESARIO.... TAMBIÉN CON PALABRAS


SI ES NECESARIO.... TAMBIÉN CON PALABRAS
¿Saben?. Hoy tengo, como Alejandro Sanz, el corazón partido. Pero no porque no tenga claro a quien hay que seguir primero, sino porque me gustaría que el santo de este domingo tuviera más relevancia en las homilías de turno, pero claro... la liturgia correspondiente no le va a dar respiro. Y tengo el corazón un poco partido, porque el santo que conmemoramos en este domingo, no tiene parangón o quizás no tiene un doble, aunque él lo intentó como doble del grande de Nazaret.
Estamos, curiosamente, en una época en el que el pensar no tiene mucha vitalidad, el reflexionar como que no se lleva mucho, y prueba de ello es que en los sistemas educativos la asignatura de filosofía, o historia del pensamiento humano, cada vez va teniendo menos caché, en favor de tecnologías o asignaturas de económicas. E incluso me atrevería a pensar que en los colegios, el rincón del pensamiento está llamado a la desaparición.

Y esto viene a cuento porque "un ejemplo vale más que mil palabras". Es más: en la enseñanza cuando se quiere que un alumno entienda algo recurrimos a algún ejemplo que por similitud se pueda entender aquello que queremos expresar. El santo de este fin de semana es ejemplo viviente de cómo se tiene que llevar a la práctica el evangelio, de cómo se pone en marcha el mecanismo iniciado por un tal Jesús de Nazaret; es el ejemplo viviente de como teniendo todo lo que una persona puede tener renuncia a ello, incluso a su propia familia, para ser consecuente con un mensaje que en un principio entiende mal "ve y repara mi Iglesia que amenaza ruina".
Es curioso como el Papa Francisco, hoy en día, en el siglo XXI, está intentando levantar lo que hasta ahora parecía abocado a algo parecido sino a una ruina, a algo que igual se iba carcomiendo, está buscando una Iglesia que dentro de sus defectos y pecados sea cercana, limpia y transparente acorde a los tiempos que corremos y acorde al mensaje de Jesús de Nazaret. No es porque todo el mundo lo pida, sino porque es lo que tiene que ser. A veces no lo entendemos.

Eso es lo que hizo el gran Francisco de Asís, el santo de nuestro fin de semana. Un hombre de corta estatura pero de gran corazón, que no le hizo falta hablar mucho, ni escribir grandes discursos, sino que su vida fue la mejor palabra, igual que el de Nazaret, que la Palabra se hizo carne. Es que es lo que tiene que ser: carne con la carne, para entender el mundo en el que vivimos. El Papa nos lo recuerda, si es necesario, también con palabras.
Es por ello que no solo a nivel individual hay que vivir al santo, se puede hacer en familia y el evangelio de este fin de semana nos lo recuerda: todos somos iguales ante los ojos de Dios, no tiene por qué haber distinciones entre los hombres y las mujeres; ambos tienen que tener igualdad de derechos y de deberes, incluso creo que es una buena oportunidad para que dentro de la Iglesia se de el caso "si es necesario también con palabras", y estas a quien le
corresponda. Que bonito que todos, creados a imagen u semejanza de Dios, no tengamos distinciones.
Amigos, hagamos el propósito, todas las mañas de poder cantar: alabado seas, mi Señor, por las criaturas, por los árboles, por las flores, por los pájaros, por los peces, por mis hermanos, por el sol... e incluso por la hermana muerte corporal. Francisco fue capaz de contemplar a los demás como la realidad viviente del padrenuestro, como hermanos, especialmente los leprosos, especialmente los más necesitados de nuestra sociedad.
Me aplico el cuento, de hablar menos y hacer más, de poder ser ejemplo más que mil palabras, de mirarme un poquito más al espejo de Francisco, el pobres de Asís.
Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 25 de septiembre de 2015

UFF: TOCA ELECCIONES PERO.... ¿HAY QUE ENTRAR COMPLETOS EN EL REINO DE LOS CIELOS?


UFF: TOCA ELECCIONES PERO.... ¿HAY QUE ENTRAR COMPLETOS EN EL REINO DE LOS CIELOS?
¿Saben?. Se me antoja otro fin de semana complicado. Complicado porque lo más probable es que nosotros lo queramos así: hoy se pueden sentar algunas bases para que cierto pueblo, amparándose en una votación que algunos consideran ilegal, pueda decidir su futuro alejado la unidad de los demás. Encima, este fin de semana el evangelio nos va a recordar con qué cosas no podemos entrar en el Reino de los Cielos. No se si los recortes también afectan al cielo, o por el contrario hay que entrar ligeros de equipaje.
Recuerdo que conocí a una señora, que ya murió la pobre, que siempre tenía una obsesión y era que cuando le llegara su hora de partir de este mundo a la casa del Padre, que no la enterraran desnuda: ¡cómo se iba a presentar a Padre Dios de esa guisa, sin vestir!. Bueno entiendo que el respetito es muy bonito y más en el cielo. Lo más probable es que esta señora nunca entendió que el cielo no es un lugar geográfico a donde tenemos que ir. Que da igual, en un principio, de la forma en que lleguemos, lo importante, como en el deporte es llegar.
Pero claro, leyendo el evangelio de este fin de semana, no se si se podrá entrar entero en el Reino de los cielos, o si por lo menos habrá alguien que lo consiga, porque no es fácil.
Quiero creer que sí. Y lo quiero creer porque todavía hay gente que cree en que el Reino de los Cielos es posible. Si tuviéramos que definir el Reino de los Cielos con una palabra, creo que la que mejor le sirve es la de "vida". El Reino es Vida, pero esta con mayúscula. Creo que a pesar de las dificultades por las que estamos viviendo, sigue habiendo gente que desde el convencimiento del evangelio, que desde el convencimiento del mensaje de Jesús de Nazaret, sigue impartiendo alegría, jovialidad, entusiasmo.... en definitiva vida.
Es por ello que entiendo que el evangelio de este fin de semana no hay que tomarlo al pie de la letra puesto que entonces no entraría nadie. Normalmente, es curioso, que aquellos que suelen tener algún defecto físico, suelen ser , a veces, los más cercanos, los más amables, los más entusiastas... los que normalmente dan de aquello que carecen y que nosotros, precisamente por tenerlo, igual no le damos importancia. Pero sí es verdad que para poder conseguir la felicidad no hay que llevar la maleta demasiado llena. Para conseguir la Verdad o el Reino de los cielos no es necesario una facturación y pagar exceso de equipaje.
Sin duda hay que liberarnos de aquello que nos aleja de la verdad. Hay que liberarnos de aquello que no deja que cuidemos del que tenemos al lado; hay que liberarnos de aquello que hace que no nos pongamos en la piel del que necesita que le echemos una mano y a veces nos volvemos locos discutiendo como tenemos que discutir para poder darles una solución.
Dios no quiere ni mancos, ni cojos, ni ciegos.... quiere seres que con el
corazón limpio han pasado por el examen del amor. Seres que han gastado y desgastado su vida en favor de todos aquellos que lo han necesitado. Por eso es más fácil entrar por el ojo de una aguja que a quien no se desprende de lo que no necesita en el reino de los cielos.
Amigos, amigos políticos y los que no lo son. Procuremos que las elecciones sean para unir a la gente; que las elecciones sean para favorecer el bien común y en especial el de los más necesitados y todos juntos podremos entrar en el reino de los cielos, pero completitos.
Hasta la próxima
Paco Mira


viernes, 18 de septiembre de 2015

LAS SIGLAS DENOTAN CULTURA Y HUMILDAD. POR EJEMPLO ISTIC


LAS SIGLAS DENOTAN CULTURA Y HUMILDAD. POR EJEMPLO ISTIC
No se si desde que entraron en nuestras vidas las nuevas tecnologías, o por la prisa con la que nos movemos en la sociedad que nos ha tocado vivir, cada vez son más las abreviaturas que tenemos - o dicen que tenemos - que utilizar para poder comunicarnos. No hace falta nada más que mirar un móvil de cualquiera de nuestros jóvenes y como no estemos en la "onda", lo más probable es que no nos enteremos de la conversación que les ocupa.
Pero no solamente nuestros jóvenes. Los medios de comunicación social se encargan de hablar de ciertos organismos nacionales o extranjeros, de economía o de política... que son los que dominan el orbe en el que nos movemos. Hasta la Iglesia ha caído, no sé si en la trampa, pero sí en las siglas. Si hablamos del G.9, ¿sabríamos decirle a la gente lo que significa en el Vaticano?. Y es curioso que es una de las revoluciones que el Papa Francisco ha puesto en marcha en su pontificado. Pues nada: voy a dejar que investiguen.
Claro no digamos si hablamos de FMI, PIB, ONU, NASA, ONG, etc....todas seguro que nos suenan, pero ¿sabemos lo que significan todas?, pues a lo mejor no. Y si les pregunto ¿qué es ISTIC, sabríamos decir a quien nos pregunte lo que es y significa?.
Precisamente la semana pasada la colecta iba destinada a esas siglas, a esas abreviaturas. Y lo curioso del caso, como claro en el de los jóvenes cuando hablan por el móvil, es que detrás de las siglas hay personas, hay trabajo, hay cultura, hay ganas, hay ilusión, hay entusiasmo, hay compañerismo, hay ganas de vida y de vivir, aunque esas siglas signifiquen Instituto Superior de Teología Islas Canarias.
El ISTIC es un centro de cultura, de cultura teológica, filosófica y humana. Es un centro de convivencia entre la fe asentada de muchos y de la fe incipiente de otros; es una convivencia de quien está en período de búsqueda y aquellos en los que las pistas de la vida lo van teniendo un poco más claro. El ISTIC quizás no tenga una fama como la facultad de medicina de no sé dónde o la facultad de ingenería aeroespacial de la Nasa, pero sí tiene la suficiente cercanía para no tener nunca la puerta cerrada y que pueda entrar todo aquel que busca y quiere encontrar más todavía.
Es curioso como el evangelio de este fin de semana pone a un niño en medio de una discusión. Quizás ese niño puede ser Aylan, el que apareció muerto en la orilla de la playa. La sencillez, la humildad... son los signos que tienen que marcar el ámbito cultural. Cuando la cultura se convierte en un arma para poder destacar por encima de quien no tiene acceso a ella, es un arma peligrosa y el ISTIC es el prototipo de la sencillez y humildad de quien desde la pequeñez quiere buscar la grandeza en el saber.
Esta semana entra el otoño. Esa estación, que con la caída de la hoja, deja a cada uno con su grandeza y miseria a la vista de todos. Seguro que el ISTIC podría ser mejor o plantearse de otra manera, pero es el que tenemos y que entre todos tenemos que quererlo, amarlo, mimarlo, apoyarlo y desde la razón que nos da su sabiduría corregirlo si es preciso. Sin duda el centro teológico es una oferta que Dios hace y sentimos miedo y nos aferramos más a las ofertas de los hombres.
Amigos, aprovechemos las ofertas que la vida nos da, que nos pone a nuestro alcance. No descartemos el saber, nunca es tarde. Nosotros en el ISTIC tenemos una maravillosa oportunidad de formación para transmitir un mensaje que se me antoja único y sin siglas. Animo y adelante.
Por cierto me uno a los que se cabrean y lloran por "rompesuelas" el toro de la Vega de Tordesillas, pero ¿nos cabreamos y lloramos por los inmigrantes que tocan en las puertas de nuestros corazones?.
Hasta la próxima
Paco Mira



viernes, 11 de septiembre de 2015

SÍ, SÍ. LA PREGUNTA ES A NOSOTROS. VENGA, ESTA ES LA PREGUNTA, ¿QUIÉN DICES QUE SOY YO?


SÍ, SÍ. LA PREGUNTA ES A NOSOTROS. VENGA, ESTA ES LA PREGUNTA, ¿QUIÉN DICES QUE SOY YO?
            Está claro que si nos tocaran por la espalda, un día normal y por la calle, lo más probable es que le contestemos con mala cara y encima le preguntemos, quién es usted para tocarme sin permiso. Eso nos demuestra que no somos capaces de reconocerle, de conocerle... por mucho que vengamos a misa, por mucho que nos demos golpes en el pecho, o que tranquilicemos nuestra conciencia echando una monedita en un lampadario o vayamos caminando a no sé que santuario.
            Y es curioso, que ¡con nosotros está y no lo conocemos!, con nosotros camina todos los días, con nosotros pasa los mejores momentos de cualquiera de nuestros ratos, y con nosotros es capaz de derramar una lágrima, de ofrecernos un pañuelo y..... seguimos sin conocerle. Seguro que camina en una patera, que camina junto a otros jugándose la vida por salvarla; que intenta cruzar alambradas; que viene a caritas todas las semanas, que de vez en cuando nos toca en la puerta de casa pidiendo porque su hijo llora y no tiene la cena de ese día....¡ y seguimos sin querer conocerle!
            Lo más probable es que en los tiempos que corremos, nos siga preguntando ¿quién dice la gente que soy yo?. Y nosotros, agentes de pastoral, curas de parroquia, obispos de diócesis, etc.... respondemos diciendo que lo más primordial es reconducir una situación que se nos antoja complicada por los flujos migratorios y no pasarnos del cupo que nos tienen asignados; lo más probable es que respondamos con homilías que pueden ser de lo más provechosas o cartas pastorales que animan a quien se siente en la duda y recriminan a quien no echa una mano y que siempre le ponemos el mismo nombre: políticos.
            Pero es que nosotros, agentes de pastoral y colaboradores en la fe, hemos decidido dar testimonio de quien decimos que creemos y en quien decimos que hemos puesto toda nuestra confianza. Que somos, para muchos, espejo y modelo de un tal Jesús de Nazaret. Y resulta que Santiago, en su carta, nos dice con una claridad meridiana que dar testimonio, es ser consecuente entre lo que decimos que creemos y lo que hacemos: ¿de qué sirve la fe, si no tenemos obras?

            Pero la pregunta sigue siendo, ¿quién decimos nosotros que es un tal Jesús de Nazaret?. Se lo pregunto a los padres que bautizan a sus hijos. Se lo pregunto cuando ellos crezcan y también le hagan la misma pregunta. Se lo pregunto a los padres que acercan a sus hijos para que estos hagan la primera comunión y que muchos dicen que no y los padres que sí, ¿qué le decimos a ellos?. Se lo pregunto a los matrimonios que quieren que Dios ratifique su amor en público. Si muchos de los invitados les preguntaran por qué, ¿qué dirían ellos?. Se lo pregunto a los catequistas, a los miembros de los equipos de liturgia, a los coros parroquiales, a mí mismo, Paco ¿quién crees que es Jesús de Nazaret?. La verdad es que no sé si me atrevería a afirmar con Pedro, Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.
            Me gustaría que las lecturas de este fin de semana. Que los acontecimientos sociales que estamos viviendo; que las tragedias que contemplamos a menudo, nos lleve a preguntarnos de qué lado estamos, en qué lugar nos posicionamos. Ojalá que seamos capaces, como Santiago de volver a afirmar, "enséñame tu fe sin obras, y yo, por las obras, te probaré mi fe". ¡Qué fácil y qué complicado al mismo tiempo!. Pero Jesús ha dejado caer el pañuelo para retarnos, ¿quién dicen ustedes que soy yo?.
            Igual hasta nos ponemos colorados, damos evasivas o nos escondemos.
        Hasta la próxima
            Paco Mira



viernes, 4 de septiembre de 2015

¿ UN VIACRUCIS EN EL TIEMPO ORDINARIO?. POR FAVOR, MAMÁ PINO


¿ UN VIACRUCIS EN EL TIEMPO ORDINARIO?. POR FAVOR, MAMÁ PINO
         No les voy a revelar nada nuevo, si les digo que un buen maestro o profesor no es el que en la fase de oposición ha sacado en todas las pruebas un premio cum laudem, es decir, el máximo galardón que por sabiduría se le puede dar a una persona en nuestro país. El buen maestro o profesor es el que habiendo sacado ese premio, es capaz de transmitir a sus alumnos sus conocimientos y encima estos se divierten aprendiendo y con lo que aprenden. Ese sí es un buen maestro. Claro está, si hacemos un repaso por nuestros colegios, muchos lo consiguen y otros están en fase de ello, empezando por nuestros ministros e incluso por nuestros consejeros.
         Si hablamos de metodología y de pedagogía, siempre he dicho que nuestra Iglesia, esa que tanto criticamos por no ser coherente o consecuente con lo que dice que predica, ha sido y es un ejemplo a seguir. Y lo es precisamente porque desde el silencio es capaz de transmitir un lenguaje simbólico en el que no hacen falta palabras. Veamos, sin ir más lejos, todos los sacramentos o toda la liturgia  que no dejan de ser un lenguaje que dice un montón de cosas pero desde el silencio, y con gestos.
       
  La Iglesia es capaz de transmitir en el tiempo y lugar apropiado aquello que quiere que se sepa: un viacrucis no es más que una forma de dar a entender un mensaje en el momento y espacio adecuado, la cuaresma. Un mensaje que quiere dejar entrever cuales han sido los últimos pasos de Jesús, antes de su manifestación suprema de amor en la cruz. Pero es más, la Iglesia adapta el lenguaje al tiempo que le corresponde y no fuera de él. Por ejemplo no es normal un viacrucis en Diciembre, porque no le corresponde.
         Todo esto viene a cuento, porque estamos ahora litúrgicamente hablando en el tiempo ordinario, es decir no hay nada extraordinario que la Iglesia quiera resaltar en el camino de la fe. Sin embargo la sociedad en la que vivimos sí está fuera de contexto a nivel humano. Lo que se está viviendo en Europa no tiene nombre. Lo que se está viviendo en Europa está lejos de las categorías humanas más asequibles. Miles y miles de seres humanos están viviendo su particular viacrucis fuera del tiempo que les corresponde.
       
  Yo me pregunto, con el salmista, ¿hasta cuándo Señor, seguirás olvidándonos?, ¿hasta cuándo Señor va a triunfar mi enemigo?. El flujo migratorio que se está produciendo en Europa no es normal. Las imágenes de muertos que han acabado su particular viacrucis en una Europa democrática, avanzada, tecnológicamente casi perfecta, económicamente casi saliendo de la crisis... que veamos a gente gateando por alambradas, muertos en camiones - paradógicamente - de comida de animales, muertos en los mares que representan eternidad por su inmensidad.... no es normal. A veces me pregunto si es verdad que vivo en la Europa que se pinta en las noticias de los informativos.
       
  Esta semana subiré a la Virgen del Pino. Subo por dos motivos: porque me apetece el compartir caminata con amigos y familiares y porque me apetece que después del esfuerzo me pueda encontrar con mi madre en la fe. Cuando esté delante de ella no solo le pediré por los míos, le pediré por los del viacrucis fuera del tiempo que le corresponde; le pediré para que acoja en su seno a todos aquellos que han dejado su esperanza e ilusión en el intento, ¡ que triste es eso!.
         Me gustaría que todos los que subamos a Teror, le pidamos a nuestra madre, no que baje el precio del alcohol, sino que suban las ganas de ver a los demás como hermanos nuestros, especialmente a los más débiles. ¿Para qué tantas reuniones para ver si nos ponemos de acuerdo?. ¡por favor, BASTA YA!. Mamá Pino, estamos hablando de seres humanos, de tus hijos, ruega por nosotros y por ellos.

         Hasta la próxima
         Paco Mira