viernes, 5 de febrero de 2016

SER PESCADOR (de hombres), NO ES CUESTIÓN DE MURGAS

SER PESCADOR (de hombres), NO ES CUESTIÓN DE MURGAS
Ya estamos metidos de lleno en harina y no porque vayamos hacer un plato suculento de comida. Estamos metidos en lo que en parte caracteriza a estas islas que son los carnavales. Quizás aquello de “carnaval, carnaval, carnaval te quiero” cobra fuerza. La gente tiene ganas de ser lo que realmente en el año no es, no puede o no quiere ser. La gente tiene ganas de desahogarse y liberar tensiones acumuladas a lo largo de todo el año y... si no me conocen pues mejor.
Hoy nos vuelven a invitar a ser lo que somos, no nos invitan a ser lo que normalmente no somos y por ello lo disimulamos disfrazándonos. Pedro y sus amigos eran pescadores expertos. Lo más probable que eran de los mejores de la zona; lo más seguro que podrían ser la envidia de muchos porque de pesca, de mar, … quizás no los habría mejores. Sin embargo alguien, Alguien les dice que vuelvan a remar, que vuelvan a echar las redes y ellos, aún con cierta desconfianza, lo hacen y el resultado es magnífico.
Esta semana leía la carta que Monseñor Agrelo escribía en relación a la historia de Esteban Velázquez. A
Esteban lo conocí hace más de quince años. Quizás esté equivocado en muchas cosas; quizás haya sido el blanco de muchas críticas incluso de las jerarquías, pero lo que no le podemos negar a Esteban es que allí donde va, vuelve a echar las redes, y deja su sello en ellas. Incluso con tiempos adversos (como le pasó en América Latina), quizás con tormentas (como ahora en Marruecos), pero siempre echa redes. Mi admiración a Monseñor Agrelo, que en defensa del evangelio, pide el respeto y la oración para un pescador bregado como Esteban. Me uno.
La llamada de Jesús de esta semana es una invitación a no desistir ante las dificultades. Lo más probable es que los pescadores de entonces, quizás como los de ahora, alguna vez tuvieron un mal dia, o un mal mes o un mal año. Nosotros hoy en día también lo más probable es que tengamos no uno, sino muchos malos momentos, en los que es absurdo seguir echando las redes, en los que no merece la pena continuar una batalla en la que probablemente no le veamos mucho futuro. Ante esto surge de nuevo el mensaje de Jesús, el propio Jesús que dice: porfi, vuelve a echar las redes.

Estamos ante tiempos convulsos, tiempos de incertidumbre ante los nuevos acontecimientos políticos, por ejemplo. Pero incluso en ríos de agua turbia, en mares de cierto oleaje, en océanos de grandes corrientes, siempre hay una oportunidad para volver a empezar. Hay una oportunidad para no desanimarse. Hay una nueva ocasión para corregir lo que en un momento determinado no nos ha salido como quisiéramos.
Es curioso que en muchos de los casos, la profesión de pescador, es una profesión que se hereda. Pablo se lo dice a la comunidad de Corinto. Les dice que lo que otros vieron, lo transmitieron y por ello creemos que es verdad y no tenemos que dudar de ello. Claro, nosotros tenemos que ser fieles a un mensaje. Fieles a un mensaje que no es la letra de una murga, de una comparsa o de una chirigota, aunque muchos piensen que la buena noticia que nosotros predicamos y ejemplarizamos pueda parecerse a ello. No nos reímos de nadie, aunque muchos se rían de nosotros. Quizás nos reímos con los demás porque el evangelio es alegría que brota del corazón más humilde, aunque seamos polvo, pero con la intención de convertirnos. Pero tenemos claro que aunque estemos en carnaval, esto no es un carnaval.

Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 29 de enero de 2016

TENGO UN SUEÑO……. ¿IMPOSIBLE?



Alguien dijo, en un momento dado, que el soñar no tenía barreras. Y creo que es verdad. Todos en la vida tenemos un sueño en el que fomentamos la ilusión por llegar a conseguir aquello que en un momento dado parece imposible. Por eso es un sueño. Y es curioso que a lo largo de la historia ha habido gente (Freud, entre otros) que han intentado averiguar lo que nos sucede cuando soñamos y...¡ lo bonito que es soñar sin necesidad de que nos lo interpreten!.
Eso le pasó a los grandes personajes de la historia. Lo más probable es que lo que comenzó con un sueño,acabó siendo realidad: Luther king, dijo que tenía un sueño y se convirtió en realidad: los negros tienen que ser iguales que los blancos, supo interpretar el sueño, sin ser psicoanalista, y lo convirtió en realidad; Gandhi, tuvo un sueño, la no violencia puede ser un camino de conversación que elimine las fronteras que nos separan y al final lo consiguió, aunque recibiera un montón de palos en su momento. Jesús de Nazaret tuvo un sueño, hoy lo que acaban de escuchar se ha cumplido aquí y ahora y se ha cumplido porque dos mil años más tarde seguimos en esta maravillosa aventura.
Una aventura que se me antoja que no es fácil. Una aventura que creo que está llena de dificultades. Una aventura que a lo mejor podría ser de otra manera, pero es la que es y como tal tenemos que asumirla. Decía el gran Calderón de la Barca, que la vida es un sueño y los sueños, sueños son. Ojalá que todos disfrutemos soñando para vivir en una maravillosa realidad.
Yo , si me lo permiten, también tengo un sueño. Sueño
con algo que no se si es imposible. Sueño con algo que puede convertirse en realidad si ponemos un poco de voluntad y un mucho de interés. Sueño con quitar del calendario el día en que conmemoramos la jornada mundial de la paz. Y sueño con quitarla del calendario porque entiendo en que el día que no lo celebremos es que los sueños se habrán cumplido. Me gustaría soñar que hay padres que no tiran a sus hijos por las ventanas; me gustaría soñar que no existe acoso en los colegios y por eso los niños deciden vivir la vida y no se suicidan; me gustaría soñar que las playas son lugares para disfrutar de la familia y del tiempo libre y que no hay orillas que acogen cadáveres por huir de una miseria segura. Comenzaba diciendo que el sueño no tiene barreras.

A veces buscamos la clave para que los sueños se cumplan y hoy creo que nos la da Pablo en la segunda lectura (1 Cor 13), solo el amor tiene la llave, porque este es comprensivo, servicial, no es presumido, no es egoista… es algo que nunca pasa de moda y si eso se cumple, estará tirando por tierra aquello que nadie es profeta en su tierra (Lc 4). Porque los que denuncian que el amor es posible, suelen ser tachados de locos y no estamos, con los tiempos de corren, para hacer un psicoanálisis freudiano.
Ya ven, que el evangelio, a veces, puede parecer muy complicado, pero la cuestión consiste en echarle un poco de ganas e interés. Jesús fue echado, empujado, fuera de la ciudad. Tanto lo empujaron que acabó con los brazos extendidos en la cruz. A nosotros que no nos canse que los achaquen que siempre estamos pidiendo por la paz. No nos cansemos de ello. No nos cansemos hasta que lo consigamos. Soñemos, no dejemos de soñar porque mientras lo hagamos es que hay una realidad que tenemos pendiente de ser realizada.
Les invito a cerrar los ojos con sus hijos. Pensemos en la paz, ¿cómo la vemos?
Hasta la próxima
Paco Mira

jueves, 21 de enero de 2016

SE NECESITAN PERSONAS. NO IMPORTA LA EDAD. FORMACIÓN A CARGO DE LA FAMILIA.

SE NECESITAN PERSONAS. NO IMPORTA LA EDAD. FORMACIÓN A CARGO DE LA FAMILIA.
        
       
  En todos los periódicos hay secciones que siempre son fijas: Deportes, esquelas, editorial, etc... Todo en la línea que marca el periódico en función de su ideología, de sus lectores, etc.... y claro los que leen el periódico tiene su preferencia: recuerdo que mi abuela empezaba el periódico por las esquelas por si tenía que cumplir con alguien. Creo que la gente joven de hoy en día quizás lo comience por los deportes porque es algo que siempre interesa, especialmente a ellos, como si el resto de las noticias no fuera con ellos.
         Pero quizás porque la situación que estamos viviendo así nos lo indica, muchos empezarán el periódico por los anuncios por palabras. Por las ofertas de trabajo. Por los devaneos amorosos previo pago de su importe, no sé. Por cualquier hoja con tal de poder encontrar un buen trabajo, o por lo menos un trabajo. La cola me imagino que puede ser interminable y para un mismo trabajo se presentarán no se sabe cuantos.
         En todos los trabajos, hoy en día, se pide lo que hace diez años, por ejemplo no se exigía: preparación en no sé que historia, no sé cuantos idiomas, título de no se cuantas cosas..... Pero fíjense que me gustaría encontrar un anuncio en el que todo el mundo se anunciara como portador de buenas noticias. Que fuera un contagio para aquellos que normalmente tienen la cara de viernes santo, o del día de difuntos. Que fueran capaces de arrinconar o desterrar a los portadores de malas noticias.
        
Este fin de semana se celebra el día de la infancia misionera. Todos, pero especialmente los niños, estamos, están llamados a ser portadores de buenas noticias que en el fondo eso es lo que es un misionero: aquel que lleva, contagia lo bueno de la gran noticia cristiana llamada Jesús.
         Quizás y sin quizás la mejor academia para formarse en el periodismo de buenas noticias sea la familia. No hay mejor formación que la del testimonio. No hay mejor universidad que la de la vida del convencimiento por las obras, por los gestos por las actitudes. Un niño que ve que sus padres fomentan, viven y actúan según el mensaje de Jesús, ese niño le faltará tiempo para salir corriendo y publicar en la portada del periódico lo que el evangelio de este fin de semana anuncia.
         Y precisamente es Jesús, que desenrollando el pergamino confiesa que el espíritu de Dios está sobre mí... para dar la buena noticia a los pobres y la libertad a los cautivos, la vista a los ciegos... (Lc 1,1; 14,1).
         Ante situaciones como las que estamos viviendo, del drama de los refugiados, de los que se quedan en las puertas de la libertad, de los niños que con edad muy temprana deciden no seguir viviendo, de niños que se quedan en las orillas de las playas y de la vida de quienes no les importa nada más que el número, de niños que nada más ven el odio, el rencor, el abuso de los mayores.... Urge que en la academia familiar, cada vez más se oiga que el Espíritu de Dios está sobre todos y cada uno de ellos.
         Ojalá que los mayores sirvamos de ejemplo a esos niños que con la diferencia de altura nos miran hacia arriba, a la cara con un gesto como de interrogación preguntándose qué hacen. Que los mayores seamos capaces de insuflar a estos niños no el "rollo" del pergamino, sino la alegría de una buena noticia. Que cuando abran el periódico de la vida, que cuando cada mañana se soben los ojos y los abran puedan contemplar que el sol brilla y alumbra para todos, especialmente para ellos que son el futuro de todos, y a los que nosotros no podemos negar ese derecho. Por ello, ellos son misioneros, infantiles, pero portadores de buenas noticias.
         Amigos se necesitan personas para anunciar buenas noticias en especial la de Jesús de Nazaret. Para ello tenemos que estar convencidos. ¿Lo estamos?
         Hasta la próxima
         Paco Mira



viernes, 15 de enero de 2016

LA SOLERA, SIEMPRE ES NUEVA

LA SOLERA, SIEMPRE ES NUEVA

De todo lo bueno que tiene el evangelio, lo que más me gusta es que es "como la vida misma", es decir que las parábolas, los ejemplos que el evangelio utiliza son siempre cosas que suceden en la vida diaria. Y es que no nos queda otra que darnos cuenta que ese amigo al que decimos que queremos, camina, pasea, nos acompaña y realiza lo mismo que nosotros y en cualquier paso de la vida de cada día. En esta ocasión le toca el tema de una boda.
Claro, no pretendo hablar de las bodas de hoy en día. Quizás, a lo mejor, lo que habría que preguntarse si hoy en día el comprometerse desde el amor sincero y teniendo
como testigo directo al propio Jesús, es algo que esté de moda, que se lleve y que nos comprometa. Pero también habrá que preguntarse que aunque no esté Jesús delante, si el compromiso sigue teniendo vigencia. En el fondo quizás sea la tónica general de todo lo que realizamos en la vida. Vivimos en la inmediatez, en la frugacidad, en lo rápido y hasta quizás inseguro, en lo caduco... y todo aquello que huela a perenne, a para toda la vida, a el compromiso serio, pues a lo mejor hay que dejarlo para otro siglo.
Hoy Jesús vuelve a salir al encuentro del hombre. Vuelve a salir a la realidad cotidiana y real de cada día. Vuelve a compartir con todos y cada uno de nosotros algo tan normal como una boda. Una boda atípica, una boda en la que se queda sin lo esencial de la misma celebración como es el vino. El encuentro de Jesús con el hombre se da en una fiesta, porque el encuentro con él tiene que ser una fiesta. Es curioso que el evangelista no narra los pormenores del rito religioso de una boda judía. Narra la asistencia a una fiesta en la que curiosamente falta el vino.
El acercarse a esa fiesta, es curioso también se hace por medio de una madre, por medio de María, ella es la que no quiere que decaiga la fiesta y le dice a su hijo que no hay vino. ¡cuántas de nuestras madres, a lo largo de nuestra vida, no han querido que decayese la fiesta, nuestro encuentro con Jesús!.
Hoy en día, el que nos encontremos con Jesús, se lo cree poca gente. Casi como el maitre de aquella boda que dice que todo el mundo deja el mejor vino para el final. Hoy quizás tengamos que preguntarnos si nuestro ejemplo sirve para que los demás puedan acercarse a la fiesta que nuestro amigo Jesús nos oferta.
Esta semana también es la semana de oración por la unidad de los cristianos. Es como si fuéramos a una boda en la que los invitados estuvieran peleados. Más o menos es lo mismo. LLevamos tiempo que por cosas nimias, por pequeñeces los ortodoxos, los católicos, los protestantes.... nos alejamos y hasta nos hemos peleado, matado en nombre del mismo Dios que nos une.
LLevamos tiempo pidiendo la unidad; llevamos tiempo pidiendo poder celebrar juntos y de la misma manera; llevamos tiempo demandando que las celebraciones puedan ser únicas, caminar por el mismo camino aunque sea con pasos diferentes.
¿A qué esperamos?.¿que nos impide caminar juntos?. Nos invitan a la misma boda, el "novio" es el mismo para todos, pero los comensales tienen que saber que no podemos ir a una fiesta donde estemos enfadados. El vino de solera es el más caro, es el que mejor buqué tiene, el más cotizado y al que no todo el mundo quizás tenga acceso. Jesús es ese vino que invita a todo el mundo.
Mi recuerdo desde aquí al gran Poli. Ese bonachón de hombre que está con Padre Dios en la boda donde no se acaba nunca el vino. Seguro que está entre otros, con su gran amigo Pepe Alonso
Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 8 de enero de 2016

POR EL BAUTISMO, LA MISERICORDIA SE HACE CARNE, ENTRE OTROS EN ALBERTO INIESTA

POR EL BAUTISMO, LA MISERICORDIA SE HACE CARNE, ENTRE OTROS EN ALBERTO INIESTA

         Hemos comenzado el año y, como todo en la vida, lo hemos hecho por
el principio. Parece una patuflada, pero no lo es. Porque si nos fijamos en el calendario, éste, nos va ofertando la ruta a seguir a lo largo del año: el día 1 correspondió a María, como madre de Dios, su conmemoración, su recuerdo como portadora de vida y de la Vida. Hemos comenzado el año acordándonos casi de un imposible, como es la paz, la jornada mundial de oración por la paz. Es increíble que nos acordamos de estos acontecimientos y sin embargo no ponemos el remedio para su cumplimiento. Quizás esta se la palabra clave, cumplimiento (cumplo y miento). Hemos contemplado, también, la manifestación de Dios al mundo y éste lo ha reconocido en su epifanía o comunmente conocida como la fiesta de los Reyes Magos, que no sabemos nada de ellos. Y ahora, la liturgia nos oferta, el Bautismo de Jesús.
         ¡Qué maravillosa la pedagogía de la Iglesia!. El bautismo, el primero de los siete pasos en la vida de fe que el ser humano puede recorrer. El primero sin el que los demás no tienen sentido y además no se pueden administrar sin él. El primero que es la puerta por la que entramos en esta maravillosa aventura de fe, con fe y para la fe. Una puerta que nos abre el camino hacia un misterio maravilloso al que solo se puede contemplar, por mucho que los teólogos se empeñen en querer discutir sobre ello.
         Y en el inicio de este camino, el Papa Francisco, nos propone un año de misericordia. Es curioso como en estas navidades hemos escuchado por dos veces el relato del prólogo de Juan: la Palabra se hace carne y camina con nosotros. ¿Se imaginan cambiar la Palabra por Misericordia?. En el fondo la Palabra es pura Misericordia. Jesús es verdadera misericordia. La palabra misericordia, es aquella que acompaña, anima y ayuda a los que necesitan de nuestra credibilidad. Jesús de Nazaret, en su vida terrena, fue pura misericordia por los caminos polvorientos de Israel.
         Este fin de semana acaba la Navidad. Dios acampó entre y con nosotros. Es curioso que el profeta Isaías nos vuelve a recordar que una voz clama en el desierto para preparar los caminos del Señor. Solo se consigue si en nosotros habita la misericordia y si eso es verdad ésta se hace carne y acampa entre nosotros. No solo se hace carne, sino que camina con nosotros, a nuestro lado. Misericordia también es mantener las actividades sociales. Tabita era una de ellas y la hemos dejado apagar.
     
    El Bautismo no es echar agua en la cabeza de nadie. En la antigüedad la gente se bautizaba después de un largo proceso de conversión y reconocimiento de lo que iba a recibir. Juan nos lo vuelve a recordar, porque tan grande es el poder de Dios que no merecemos desatarle la correa de las sandalias. Juan bautizaba con agua, Jesús nos bautiza interiormente con la misericordia que nos inunda.
         Sería bueno que nos preguntáramos como estamos planteando las catequesis pre -bautismales en nuestras parroquias. Deberíamos preguntarnos cual es la actitud de los padres a la hora de solicitar algo tan serio como entrar a formar parte de un convencimiento y del que tengo que dar razón, servir de ejemplo y poder extenderlo a lo largo de los confines de la tierra.
         Sería bueno que el que pide el bautismo para sí o para un hijo, no sea una petición que sirva para cumplir una tramitación o un expediente más o menos serio. El bautismo tiene que ser fruto de un convencimiento de conversión, de convicción, de realidad. Para ello pidamos la grandeza de la misericordia que se hace carne y camina con nosotros. Como lo hizo Monseñor Alberto Iniesta, al que tuve la oportunidad de conocer en el pozo del tío Raimundo. Es curioso que tenemos un futbolista que se llama igual, que nació en el mismo sitio, que nos dio tardes de gloria, como Monseñor a los de Vallecas, porque la Misericordia, después de la conversión del bautismo, está y camina con nosotros.  Nosotros somos testigos y por ello lo predicamos.
         Hasta la próxima

         Paco Mira

jueves, 31 de diciembre de 2015

2016, VOLVEMOS A EMPEZAR Y LA PALABRA SE HACE CARNE



         Hace unos días un amigo me decía que leía una carta mía que le escribí hace, por lo menos, veinte años. Me resultó curioso por varias cosas: una porque se la escribí estando en Madrid, quizás sean de esas cartas que uno escribe cuando no se atreve a tener una conversación a la cara;  otra porque después de tanto tiempo todavía la conservaba, en el fondo significa que lo que la carta contenía tenía cierta solera para ser conservada y la última porque el  me decía que la leía con cierta nostalgia. ¡que bueno!, le contesté yo. Sin embargo, ahora que se acaba el año, amigos como este, me dicen : "Paco, hacia atrás, ni para tomar impulso".
         Bueno, pues creo que ni tanto ni tan poco. Creo que de vez en cuando es bueno mirar hacia atrás. Entre otras cosas porque en la medida en que cumplimos años, la noción del tiempo ya no es la misma; porque en la medida en que cumplimos años, las cosas se ven de otra forma y de otra manera y quizás mirando hacia atrás podemos corregir muchas cosas en el futuro, porque aunque no lo creamos, siempre se es joven para volver a empezar.
         Mirando el calendario, mirando hacia aquel uno de enero del 2015, seguro que muchas cosas eran las que nos proponíamos de aquella: ir al gimnasio, dejar de fumar, educar a nuestro hijo de otra manera, corresponder con la pareja como hasta ahora no lo habíamos hecho.... y ya han pasado 365 días y la vida nos vuelve a dar la misma oportunidad que los años que tenemos cada uno. Nos vuelve a decir que nunca es tarde para volver a empezar, que quizás los propósitos que hicimos estaban bien, pero que también es bueno que revisemos las posibilidades que hemos tenido para ello.
      
   Comienza un nuevo año y a lo mejor nos tenemos que preguntar si a nivel cristiano ponemos darnos una nueva oportunidad. No solamente comenzamos con el mensaje, casi, de lo imposible, que es el mensaje de paz del día 1. Día que enarbola la bandera de 364 días restantes: donde haya paz, el corazón marcará el ritmo de la vida, decía un budista. Y es verdad, pero es que a la vez el domingo se nos recordará que la Palabra, Jesús, se hace carne y camina con nosotros, a nuestro lado, en nuestra misma dirección.
         Comenzamos un nuevo año y los propósitos quizás ya no tengan que ser el gimnasio o el dejar de fumar, sino propósitos que podamos cumplir de solidaridad, de ayuda al que lo necesita, de tantos amigos que nos tocan en el hombro y quieren que les miremos a la cara; compromisos de instituciones estatales que no luchen por ver quien se lleva el gato al agua en cuanto a votos, sino que miran por los intereses de todos y en especial por los más desfavorecidos; compromisos que nazcan de los corazones llenos de ilusión y de entusiasmo, de ganas y de esfuerzo por el bien común de tantos y tantos que tocan en la puerta de nuestros rostros, que nos miran a la cara y que nos dicen que aunque no hablen el mismo idioma caminan con nosotros.
         Comenzamos un nuevo año y lo más probable es que la Palabra, Jesús, sigue tocando en la puerta de cada uno de nosotros y que seamos capaces de abrir y no cerrar puertas en este maravilloso año de la misericordia. Comenzamos un nuevo año y ojala que nunca nos echen en cara que "vino a los suyos y estos no le recibieron", sino que la Palabra, Jesús, se hizo carne y acampó entre nosotros, camina con nosotros, habla con nosotros, llora con nosotros y vive entre nosotros.
        
Cuando levantemos una copa, levantemos también la realidad de un proyecto personal de cara a este año que comienza y que somos capaces de hacerlo posible en doce etapas. Miremos hacia atrás y pidamos perdón por lo que pudimos hacer y no hicimos y demos gracias por lo hecho en favor de otros.
         Amigos, feliz 2016 y no se olviden que la Palabra se hace carne y acampa entre nosotros
         Hasta la próxima
         Paco Mira


miércoles, 23 de diciembre de 2015

SI LA VIDA NACE EN TÍ... POR LÓGICA TAMBIÉN EN LA FAMILIA

SI LA VIDA NACE EN TÍ... POR LÓGICA TAMBIÉN EN LA FAMILIA
            Durante todo el adviento no es que lo estuviera amenazando, es que lo veía claro:
Belén cada vez estaba más cerca. Pasito a pasito, metro a metro, hemos llegado. Estamos en Belén. Quizás ahora es el momento de preguntarse, : vale estamos en Belén y ¿ahora qué?. Pues resulta que ahora empieza lo bueno, ahora empezamos a compartir la vida de un amigo que durante dos mil años nos viene diciendo lo mismo y probablemente no hacemos caso.
            Cuando me acerco a Belén oigo un repliqueo de campanas con un sonsonete gustoso y lleno de melancolía que entre otras cosas dice :campana sobre campana... asómate a la ventana.., pues por eso soy obediente y me he asomado a la ventana y he visto a infinidad de gente removiendo en los contenedores de basura para un veinticuatro por la noche poder llevarse algo a la boca; he visto, asomándome a la ventana, a ese hijo entre rejas, en la prisión de cualquier ciudad de nuestra nación, que por una equivocación en la vida le han echado unos cuantos años alejado del mundanal ruido, etc... ¡cuántas cosas se puede ver en Navidad asomado a una ventana!.
            Navidad, viene del latín que dice NA TI VI TA TE, que literalmente se traduce, NATI,(nace) VITA (la vida), TE (en ti).: ¡que hermosa palabra! , da igual en latín que en castellano y qué difícil es de cumplir. Los cristianos los primeros que fallamos en la realidad de lo que predicamos. Quien nos vea celebrar una fiesta como esta, quien nos vea acudir a un pesebre a ver a la Vida hecha carne y acampar entre nosotros, quien nos vea cual pastores que tienen la misión de rendirse a la evidencia... tienen que ver en nosotros la cercanía de un convencimiento que quizás no demostremos.
        
    Los que tenemos ciertos años recordamos un anuncio de la televisión que decía, "vuelve a casa por navidad".  Me gustaría que en estas fiestas de familia, de la sagrada familia, me gustaría recordar la vuelta a la normalidad de tantas familias desestructuradas por diferentes circunstancias que se dan en el  ámbito de nuestro entorno. Me gustaría que volviera a la normalidad tantas y tantas familias que están rotas por el mundo de la droga, el alcohol... sea cual sea su modalidad... me gustaría que volvieran a la normalidad tantas familias separadas por la distancia que la intención de buscar una vida mejor, familias en las que se ha quedado una parte en un país y otra en otro. Me gustaría que volviesen a la normalidad tantas familias separadas por las rejas de una prisión en un momento de equivocación. Me gustaría que volvieran a la normalidad tantas familias que se han quedado en el paro y que su situación no es la deseada. Me gustaría que volviesen a la normalidad tantas familias separadas por una enfermedad.
            El fin de semana que viene es la fiesta de la sagrada familia. Una familia en la que ha de prevalecer la autoridad entendida no como norma y castigo, sino la verdad y la razón, lo que se dice y se hace ha de responder a lo bueno y verdadero. Una familia donde tiene que prevalecer el testimonio, ya que las palabras mueven, pero el ejemplo arrastra; una familia en la que tiene que prevalecer el diálogo, es decir la escucha atenta, la comprensión, el enriquecimiento personal y comunitario y por último el espíritu de servicio, porque los cristianos no hemos venido a ser servidos, sino a servir.
            Si la Navidad  significa que la vida nace en nosotros, ojalá que seamos capaces de insuflar vida en tantas situaciones que aparentemente son lo contrario.
            Amigos no felicitemos la navidad, hagamos navidad
            Hasta la próxima
            Paco Mira