viernes, 4 de marzo de 2016

CORRER PARA ABRAZAR, SIEMPRE ESTA DE MODA


         Estamos en el año de la misericordia. A veces, cuando celebramos las
cosas deberíamos pensar un poco lo que hacemos y celebramos. Seguro que la semana que entra celebraremos el día de la mujer trabajadora, y para muchos será un día más; será un día en que volveremos a levantarnos y nos acostaremos y quizás no signifique más de lo que es; la semana que viene también se celebra el día de san Juan de Dios: muchos harán su vida normal y no pensaremos en exceso en los niños, jóvenes, adultos... que están en una ciudad que lleva por nombre San Juan de Dios.
         Estamos en el año de la misericordia y solamente llevamos tres meses, casi cuatro, desde que lo inauguramos y me da la impresión que la palabra misericordia la dejamos para el diccionario de la real academia española, pero que muchas veces o casi nunca la traducimos a la vida real, en casos concretos, en hechos palpables y en situaciones de la vida diaria. Misericordia, ¡qué palabra más bonita!. No es una palabra más, es la palabra que tiene que guiar la motivación de los que nos llamamos cristianos.
         Este domingo, Lucas, en su capítulo 15, nos cuenta una historia preciosa para entender lo que es la misericordia. Creo que el diccionario de la Real academia, si pusiera esta historia, se ahorraría las definiciones que a veces son indefinición. Es curioso como Lucas habla de un padre, que no dice que no. Un padre al que los hijos, o uno de ellos, lo pone contra las cuerdas y le dice que ¡ya está bien! y que se va. ¡Cuántos de nuestros hijos hacen lo mismo!. El problema está en la respuesta que los padres damos de vez en cuando: "es tu problema, allá tú lo que haces, después no me digas nada...". La historia no está en el hijo, sino que cuando intentan volver, pues.....
         Lo que más me llama la atención de la parábola de Lucas, es la carrera del Padre. Quizás no estuviera bien de vista porque en aquella época las condiciones médicas no eran las mejores, pero seguro que intuyó, seguro que atisbó, seguro que olió a carne de su carne y sangre de su sangre y no dejó que se acercará: echó a correr no a reprochar, sino a abrazar.
         La iniciativa del Padre, es la iniciativa de nuestro Dios. ¡Cuántas veces nos atascamos en papeles burocráticos!. No hace mucho, nuestro amigo Santiago Agrelo decía que no "tienen papeles, pero tienen hambre". El mundo necesita más cercanía, necesita más olor los unos de los otros, necesita más abrazo. El mundo no necesita preguntas del por qué se hacen muchas cosas. Quizás las respuestas no hay que buscarlas en ningún manual. El mundo necesita muchas veces gestos que significan un montón de sentimientos.
         El Padre de la parábola, lo más probable es que no dejó que el hijo hablara. Le diría , " ¡cállate!. No te preocupes. Olvídate de lo sucedido. Báñate, ponte ropa limpia, hagamos una fiesta". ¡No me digan que no es bonito!. Lo más probable es que nosotros pediríamos explicaciones, manifestaríamos nuestras inquietudes, como cualquier padre; lo hizo hasta María "¿Dónde estabas?. Tu padre y yo te andábamos buscando".
         Los abrazos no necesitan palabras de explicación. Los abrazos sinceros hablan por sí mismos. Nuestro mundo necesita de nuestros abrazos. Necesitamos gesticular más y pedir menos explicaciones. Necesitamos ejercer más la misericordia, no por pena, sino porque sentimos que lo que a nosotros nos conviene, también podemos compartirlo.
         No es la parábola del hijo pródigo, es la parábola del Padre que siempre sale al encuentro del que lo necesita. Es la parábola del Padre que siempre tiene los brazos abiertos para abrazar a todo el que lo necesita. Es la parábola que nos permite cantar con el salmista, " gusten y vean que bueno es el Señor". Es que con un Dios como el nuestro, siempre tiene que estar de moda el correr para abrazar.
        
        
         Hasta la próxima
         Paco Mira



viernes, 26 de febrero de 2016

MI "OSCAR" PARTICULAR A LA MUJER QUE SIEMPRE TRABAJA

MI "OSCAR" PARTICULAR A LA MUJER QUE SIEMPRE TRABAJA
Este fin de semana, en los Estados Unidos y por extensión en muchos lugares del mundo, la vida casi se va a paralizar: es la entrega de los Oscar. Es la entrega del premio a quien lo único que hace es entretener, contar historias reales o ficticias, quien caracteriza un personaje que siempre tiene algo que decir, quien le pone música a una trama para que quien lo vea no lo tenga a veces claro del todo y le mantenga en suspense... es, sin duda, la magia del cine, es la magia del séptimo arte, es la magia de los cinéfilos que son muchos. El mundo se paralizará, correrán las lágrimas por la emoción del premio conquistado o las lágrimas por quedarse a las puertas de un trabajo y un esfuerzo que tuvo su mérito, y que le ha llevado un año o más de él para conseguir el producto final. Sin duda será una noche inolvidable por el suspense, la emoción, la incertidumbre... Es más: será una noche de trajes inolvidables, de alfombras que se han cepillado previamente para que el rojo del glamour destaque todavía más, ¡que bonito!.
Me gustaría también, este fin de semana, cepillar y extender una gran alfombra roja para quien sin necesidad de comprar grandes trajes de glamour o grandes joyas de paises exóticos, también se merece un gran premio. Quiero dedicarle este espacio no a una
mujer, sino a todas las mujeres del mundo que con un gran trabajo desinteresado hacen que el mundo se rinda a sus pies y valore, admire y respete a esas mujeres.
Mi recuerdo más especial y quizás mi "oscar" más particular, para todas las madres del mundo. Las madres que se fabrican biológicamente y que tienen su taller en un lugar llamado historia. Un oscar para todas las madres y en especial para todas aquellas que tienen una situación complicada. Me desgarra ver como al huir de la guerra, casi sin ropa, no sueltan a sus hijos; o esa madre que mira desconsolada a su hijo que ve como se le escapa de las manos porque sus pechos ya no tienen leche.
Mi recuerdo más especial y quizás mi "oscar" más particular a todas aquellas mujeres, madres de familia o no, que son capaces de sacar un hogar adelante, a pesar de todas las dificultades que la vida le oferta. Meses que parece que tienen más de 30 días y hogares en los que no falta nunca un plato de comida. Mujeres, también, de noches sin dormir porque muchas "fiebres" (droga, alcohol, hijos en centros penitenciarios, maridos en paro....) no bajan ni pueden bajar la temperatura.
Mi recuerdo especial y quizás mi "oscar" particular a todas aquellas mujeres luchadoras, con garra, que no se dejan amedrentar en una sociedad que quizás tenga todavía mucho de masculino; en una sociedad donde siguen cayendo mujeres que son víctimas de una violencia absurda enarbolando banderas de superioridad que no conducen a ninguna parte.
Mi recuerdo especial y quizás mi "oscar" particular a todas las mujeres del mundo del trabajo. No todos los trabajos son iguales, y sin embargo ellas lo hacen con amor, con cariño, con generosidad....
Mi recuerdo especial y quizás mi "oscar" particular a todas aquellas mujeres que tienen todavía tiempo para la solidaridad, para la generosidad con los demás (voluntarias, catequistas, ong, etc....). Su mano, su entrega se nota en todo aquello que hacen. Que no se arrepientan nunca de hacerlo y que todos aprendamos de ellas.
Este fin de semana Moisés va a preguntar que quien dice que es el que está detrás de la zarza: "yo soy el que soy". La mujer, como el hombre, es imagen del que es el que es. Sólo por ello tenemos la obligación del respeto. Por eso Jesús, en el evangelio (Lc 13,1), siempre hará como el dueño de la higuera: dará siempre otra oportunidad "déjala todavía este año, yo la cavaré..." Amigos, ¡qué bonito fin de semana y semana que entra. Gracias a todas las mujeres: a las que nos dieron la vida, como a las que admiramos, como a las que no conocemos.
Me uno al llamamiento de Monseñor Agrelo: "no tendrán papeles, pero tienen hambre"
Por cierto: todavía no tenemos presidente de gobierno, ¿se habían dado cuenta?

Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 19 de febrero de 2016

CON UN PADRENUESTRO ASÍ, SI PODREMOS DECIR: ¡QUE BIEN SE ESTÁ AQUÍ!

CON UN PADRENUESTRO ASÍ, SI PODREMOS DECIR: ¡QUE BIEN SE ESTÁ AQUÍ!
Quizás el de este fin de semana, sea de esos evangelios que no sean de los más fáciles, como tampoco es fácil la situación de incertidumbre que estamos viviendo en nuestra vida diaria. Queremos volver a exclamar en muchas circunstancias, aquello de ¡qué bien se está aquí!, ¡ qué bien estamos en infinidad de situaciones que antes se volvían claras y que ahora cierta oscuridad parece que es la tónica dominante!.
Sin embargo la vida nos oferta momentos en los que no nos gustaría exclamar lo bien que estamos: la violencia sigue desgarrando muchos de los corazones; el Papa le tira de las orejas a los Obispos mejicanos (y por extensión a todos, no solo Obispos, los que nos sentimos comprometidos y llamados a anunciar buenas noticias que nosotros llamamos evangelio); la corrupción parece que nos asalta a cada paso que estamos dando... y sin embargo, Jesús, este fin de semana nos invita a decir ¡qué bien se está aquí!
Pero también hay situaciones que nosotros provocamos para que no estemos bien. Cuando desde la intelectualidad más absurda e inculta se utiliza el padrenuestro para cualquier discurso, no se me ocurre otra cosa que pensar que en el país en el que vivo se pueda expresar, ¡qué bien estoy aquí!. Cuando escucho y leo un padrenuestro de una manera tan soez y justifico esa patada a la cultura como libertad de expresión, entiendo que ciertas ideologías, convertidas en partidos políticos, se identifiquen así mismos y por ende nos están diciendo a los demás lo que no tenemos que hacer.
El estar bien del evangelio de este fin de semana, viene de una afirmación que el propio Padre, sí, el del padrenuestro, dice que “este es mi Hijo, escúchenlo”. Y escucharlo viene de asumir una noticia que no es el desprestigio, la profanación, el insulto chabacano, la falta de respeto... sino desde el amor, la comprensión, el cariño, el respeto... a todas y cada una de las posturas.
No es trasnochado el ser y tener como referencia a un tal Jesús de Nazaret. No es trasnochado subir a los montes que la vida nos oferta y que a veces nos ofrecen una gran dificultad; no es trasnochado el compartir con otros (quizás se llamen Moisés, Juan, María, Echedey, Mohamed, Fátima...) una misma ilusión en un mensaje que, a pesar de los años, no está ni viejo ni caduco, sino todo lo contrario, anima, empuja y alienta... como el espiritu en el monte Tabor.
Quiero mantener la alegría de la llamada de Jesús. A los discípulos también los animó a subir con él a la montaña. Me gustaría que no nos callaramos ante situaciones como las vividas. No es para rasgarse las vestiduras, pero si tener claro que en democracia no todo vale. Creo que va siendo hora que nos transfiguremos, que cambiemos, que seamos nosotros mismos, que no nos dejemos amedrentar por quienes intentan
desestabilizarno; ojalá que seamos capaces de afirmar con el salmista que “mi fuerza y mi poder es el Señor, ¿a quién temeré?
Amigos, precioso el evangelio de este fin de semana. Jesús dice que en el monte se retiró a orar. No perdamos esa buena costumbre; no perdamos la oportunidad de enseñarle a nuestros hijos a dialogar con sus padres y por extensión a nuestro Padre Dios. Hay intelectuales que también hablan y rezan y no ofenden a quienes no lo hacen. La cultura tiene que ser fuente de libertad y también de respeto, aquí, en Barcelona o en Soria. No podemos exigir en otros lugares que se cumpla lo que en casa no hacemos.

Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 12 de febrero de 2016

UN POCO DE MUCHAS COSAS

Metidos en harina carnavalera y sin querer mezclar demasiadas cosas, sin embargo la actualidad me lleva a compartir con ustedes ciertas cosas que al menos nos ayuden a ver lo sentimos y como lo hacemos. ¡en cuaresma y sin presidente (del gobierno, claro)!. No sé si es bueno o malo (estar sin presidente), pero entiendo que si tiene que salir en cuaresma, que por lo menos aproveche el tiempo y mire hacia su interior para intentar descubrir la finalidad real del cargo: velar por todos y cada uno de los españoles, en especial por aquellos que no lo están pasando tan mal. Que no le haga caso al diablo de las tentaciones, (de su persona o del partido) del evangelio de esta semana.

Mi recuerdo para todos los enfermitos, que por desgracia son muchos. Esta semana nos acordábamos de María, bajo la advocación de nuestra señora de Lourdes. ¡Que bonito es poner la confianza en una madre!. Nunca abandona, nunca deja a sus hijos de lado, siempre camina con nosotros, sufre con nosotros, llora con nosotros. No nos tiene que servir de consuelo al sufrimiento personal, pero sí nos reconforta en ese peregrinar diario de la vida.
Esta semana iniciábamos el tiempo importante para un cristiano. Iniciábamos la preparación para la gran fiesta sin la cual no tiene sentido lo que hacemos y como diría Pablo vana es nuestra fe. Iniciábamos la cuaresma, no tanto con "eres polvo y a él has de volver", sino al " conviértete y cree en la buena noticia que se llama evangelio". Lo más probable si entendiéramos en su justa medida lo que significa la palabra conversión, si entendiéramos lo que significa la palabra buena noticia, entenderíamos que la cuaresma tiene sentido. Es más: en la sociedad en la que vivimos, con las tentaciones como las que vivió Jesús, lo más probable que no tenga - para muchos - sentido el vivir estos cuarenta días. Ojalá seamos portadores de grandes noticias y estas buenas. Ojalá que nuestro corazón sea lo suficientemente amplio para acoger la conversión propia. Ojalá tengamos espejos para vernos a nosotros mismos y ser capaces de entender que el evangelio es la bandera que da sentido a nuestro caminar diario.
Este fin de semana es también la campaña de manos unidas. La palabra lo dice. Si juntamos y unimos las manos la vida será más fácil y mejor de llevar. Hay muchos que lo pasan peor que nosotros quizás porque en algún momento el eslabón de nuestra unión se deshizo. Miremos a nuestro alrededor; miremos los caminos por los que nos movemos y analicemos nuestros pasos, quizás por algún lado estamos pisando mal, muy mal. Sigue habiendo situaciones de injusticia. Sigue habiendo muertes en las orillas de las playas y de los caminos de la vida. Si hay muerte injusta, la conversión no está funcionando.
Quiero dejar para el final, pero no por ello menos importante, los veinte años de ilusiones; los veinte años de un proyecto que lo más probable es que cuando nació no pensó que iba a durar tanto. Y sin embargo la similitud de las bolas de nieve, que cuanto más corren más grandes se hacen, ha funcionado.
Han pasado años y la ilusión no se ha perdido. ¡Qué maravilla no perder ilusiones!. ¡Qué bonito que la radio sirva como medio para dar y compartir buenas noticias!. ¡Qué hermoso ver a tantos colaboradores que con el paso de los años siguen teniendo la misma ilusión o mayor que la que tenían el primer día!.
Vaya por delante mi felicitación a Suso, por tener una ilusión y por extensión a Tamaraceite que ha acogido con los brazos abiertos el sueño hecho realidad de una radio. No matemos las ilusiones; no descartemos los proyectos; no dejemos nunca de convertirnos para seguir con las manos unidas en la maravillosa alegría del Evangelio. Ojalá que el próximo presidente, lo sea de una gran y buena noticia para todos nosotros. Estemos enamorados de lo que nos une, de lo que nos abraza... y dejemos que Valentín haga su trabajo, pero no lo comercialicemos.

Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 5 de febrero de 2016

SER PESCADOR (de hombres), NO ES CUESTIÓN DE MURGAS

SER PESCADOR (de hombres), NO ES CUESTIÓN DE MURGAS
Ya estamos metidos de lleno en harina y no porque vayamos hacer un plato suculento de comida. Estamos metidos en lo que en parte caracteriza a estas islas que son los carnavales. Quizás aquello de “carnaval, carnaval, carnaval te quiero” cobra fuerza. La gente tiene ganas de ser lo que realmente en el año no es, no puede o no quiere ser. La gente tiene ganas de desahogarse y liberar tensiones acumuladas a lo largo de todo el año y... si no me conocen pues mejor.
Hoy nos vuelven a invitar a ser lo que somos, no nos invitan a ser lo que normalmente no somos y por ello lo disimulamos disfrazándonos. Pedro y sus amigos eran pescadores expertos. Lo más probable que eran de los mejores de la zona; lo más seguro que podrían ser la envidia de muchos porque de pesca, de mar, … quizás no los habría mejores. Sin embargo alguien, Alguien les dice que vuelvan a remar, que vuelvan a echar las redes y ellos, aún con cierta desconfianza, lo hacen y el resultado es magnífico.
Esta semana leía la carta que Monseñor Agrelo escribía en relación a la historia de Esteban Velázquez. A
Esteban lo conocí hace más de quince años. Quizás esté equivocado en muchas cosas; quizás haya sido el blanco de muchas críticas incluso de las jerarquías, pero lo que no le podemos negar a Esteban es que allí donde va, vuelve a echar las redes, y deja su sello en ellas. Incluso con tiempos adversos (como le pasó en América Latina), quizás con tormentas (como ahora en Marruecos), pero siempre echa redes. Mi admiración a Monseñor Agrelo, que en defensa del evangelio, pide el respeto y la oración para un pescador bregado como Esteban. Me uno.
La llamada de Jesús de esta semana es una invitación a no desistir ante las dificultades. Lo más probable es que los pescadores de entonces, quizás como los de ahora, alguna vez tuvieron un mal dia, o un mal mes o un mal año. Nosotros hoy en día también lo más probable es que tengamos no uno, sino muchos malos momentos, en los que es absurdo seguir echando las redes, en los que no merece la pena continuar una batalla en la que probablemente no le veamos mucho futuro. Ante esto surge de nuevo el mensaje de Jesús, el propio Jesús que dice: porfi, vuelve a echar las redes.

Estamos ante tiempos convulsos, tiempos de incertidumbre ante los nuevos acontecimientos políticos, por ejemplo. Pero incluso en ríos de agua turbia, en mares de cierto oleaje, en océanos de grandes corrientes, siempre hay una oportunidad para volver a empezar. Hay una oportunidad para no desanimarse. Hay una nueva ocasión para corregir lo que en un momento determinado no nos ha salido como quisiéramos.
Es curioso que en muchos de los casos, la profesión de pescador, es una profesión que se hereda. Pablo se lo dice a la comunidad de Corinto. Les dice que lo que otros vieron, lo transmitieron y por ello creemos que es verdad y no tenemos que dudar de ello. Claro, nosotros tenemos que ser fieles a un mensaje. Fieles a un mensaje que no es la letra de una murga, de una comparsa o de una chirigota, aunque muchos piensen que la buena noticia que nosotros predicamos y ejemplarizamos pueda parecerse a ello. No nos reímos de nadie, aunque muchos se rían de nosotros. Quizás nos reímos con los demás porque el evangelio es alegría que brota del corazón más humilde, aunque seamos polvo, pero con la intención de convertirnos. Pero tenemos claro que aunque estemos en carnaval, esto no es un carnaval.

Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 29 de enero de 2016

TENGO UN SUEÑO……. ¿IMPOSIBLE?



Alguien dijo, en un momento dado, que el soñar no tenía barreras. Y creo que es verdad. Todos en la vida tenemos un sueño en el que fomentamos la ilusión por llegar a conseguir aquello que en un momento dado parece imposible. Por eso es un sueño. Y es curioso que a lo largo de la historia ha habido gente (Freud, entre otros) que han intentado averiguar lo que nos sucede cuando soñamos y...¡ lo bonito que es soñar sin necesidad de que nos lo interpreten!.
Eso le pasó a los grandes personajes de la historia. Lo más probable es que lo que comenzó con un sueño,acabó siendo realidad: Luther king, dijo que tenía un sueño y se convirtió en realidad: los negros tienen que ser iguales que los blancos, supo interpretar el sueño, sin ser psicoanalista, y lo convirtió en realidad; Gandhi, tuvo un sueño, la no violencia puede ser un camino de conversación que elimine las fronteras que nos separan y al final lo consiguió, aunque recibiera un montón de palos en su momento. Jesús de Nazaret tuvo un sueño, hoy lo que acaban de escuchar se ha cumplido aquí y ahora y se ha cumplido porque dos mil años más tarde seguimos en esta maravillosa aventura.
Una aventura que se me antoja que no es fácil. Una aventura que creo que está llena de dificultades. Una aventura que a lo mejor podría ser de otra manera, pero es la que es y como tal tenemos que asumirla. Decía el gran Calderón de la Barca, que la vida es un sueño y los sueños, sueños son. Ojalá que todos disfrutemos soñando para vivir en una maravillosa realidad.
Yo , si me lo permiten, también tengo un sueño. Sueño
con algo que no se si es imposible. Sueño con algo que puede convertirse en realidad si ponemos un poco de voluntad y un mucho de interés. Sueño con quitar del calendario el día en que conmemoramos la jornada mundial de la paz. Y sueño con quitarla del calendario porque entiendo en que el día que no lo celebremos es que los sueños se habrán cumplido. Me gustaría soñar que hay padres que no tiran a sus hijos por las ventanas; me gustaría soñar que no existe acoso en los colegios y por eso los niños deciden vivir la vida y no se suicidan; me gustaría soñar que las playas son lugares para disfrutar de la familia y del tiempo libre y que no hay orillas que acogen cadáveres por huir de una miseria segura. Comenzaba diciendo que el sueño no tiene barreras.

A veces buscamos la clave para que los sueños se cumplan y hoy creo que nos la da Pablo en la segunda lectura (1 Cor 13), solo el amor tiene la llave, porque este es comprensivo, servicial, no es presumido, no es egoista… es algo que nunca pasa de moda y si eso se cumple, estará tirando por tierra aquello que nadie es profeta en su tierra (Lc 4). Porque los que denuncian que el amor es posible, suelen ser tachados de locos y no estamos, con los tiempos de corren, para hacer un psicoanálisis freudiano.
Ya ven, que el evangelio, a veces, puede parecer muy complicado, pero la cuestión consiste en echarle un poco de ganas e interés. Jesús fue echado, empujado, fuera de la ciudad. Tanto lo empujaron que acabó con los brazos extendidos en la cruz. A nosotros que no nos canse que los achaquen que siempre estamos pidiendo por la paz. No nos cansemos de ello. No nos cansemos hasta que lo consigamos. Soñemos, no dejemos de soñar porque mientras lo hagamos es que hay una realidad que tenemos pendiente de ser realizada.
Les invito a cerrar los ojos con sus hijos. Pensemos en la paz, ¿cómo la vemos?
Hasta la próxima
Paco Mira

jueves, 21 de enero de 2016

SE NECESITAN PERSONAS. NO IMPORTA LA EDAD. FORMACIÓN A CARGO DE LA FAMILIA.

SE NECESITAN PERSONAS. NO IMPORTA LA EDAD. FORMACIÓN A CARGO DE LA FAMILIA.
        
       
  En todos los periódicos hay secciones que siempre son fijas: Deportes, esquelas, editorial, etc... Todo en la línea que marca el periódico en función de su ideología, de sus lectores, etc.... y claro los que leen el periódico tiene su preferencia: recuerdo que mi abuela empezaba el periódico por las esquelas por si tenía que cumplir con alguien. Creo que la gente joven de hoy en día quizás lo comience por los deportes porque es algo que siempre interesa, especialmente a ellos, como si el resto de las noticias no fuera con ellos.
         Pero quizás porque la situación que estamos viviendo así nos lo indica, muchos empezarán el periódico por los anuncios por palabras. Por las ofertas de trabajo. Por los devaneos amorosos previo pago de su importe, no sé. Por cualquier hoja con tal de poder encontrar un buen trabajo, o por lo menos un trabajo. La cola me imagino que puede ser interminable y para un mismo trabajo se presentarán no se sabe cuantos.
         En todos los trabajos, hoy en día, se pide lo que hace diez años, por ejemplo no se exigía: preparación en no sé que historia, no sé cuantos idiomas, título de no se cuantas cosas..... Pero fíjense que me gustaría encontrar un anuncio en el que todo el mundo se anunciara como portador de buenas noticias. Que fuera un contagio para aquellos que normalmente tienen la cara de viernes santo, o del día de difuntos. Que fueran capaces de arrinconar o desterrar a los portadores de malas noticias.
        
Este fin de semana se celebra el día de la infancia misionera. Todos, pero especialmente los niños, estamos, están llamados a ser portadores de buenas noticias que en el fondo eso es lo que es un misionero: aquel que lleva, contagia lo bueno de la gran noticia cristiana llamada Jesús.
         Quizás y sin quizás la mejor academia para formarse en el periodismo de buenas noticias sea la familia. No hay mejor formación que la del testimonio. No hay mejor universidad que la de la vida del convencimiento por las obras, por los gestos por las actitudes. Un niño que ve que sus padres fomentan, viven y actúan según el mensaje de Jesús, ese niño le faltará tiempo para salir corriendo y publicar en la portada del periódico lo que el evangelio de este fin de semana anuncia.
         Y precisamente es Jesús, que desenrollando el pergamino confiesa que el espíritu de Dios está sobre mí... para dar la buena noticia a los pobres y la libertad a los cautivos, la vista a los ciegos... (Lc 1,1; 14,1).
         Ante situaciones como las que estamos viviendo, del drama de los refugiados, de los que se quedan en las puertas de la libertad, de los niños que con edad muy temprana deciden no seguir viviendo, de niños que se quedan en las orillas de las playas y de la vida de quienes no les importa nada más que el número, de niños que nada más ven el odio, el rencor, el abuso de los mayores.... Urge que en la academia familiar, cada vez más se oiga que el Espíritu de Dios está sobre todos y cada uno de ellos.
         Ojalá que los mayores sirvamos de ejemplo a esos niños que con la diferencia de altura nos miran hacia arriba, a la cara con un gesto como de interrogación preguntándose qué hacen. Que los mayores seamos capaces de insuflar a estos niños no el "rollo" del pergamino, sino la alegría de una buena noticia. Que cuando abran el periódico de la vida, que cuando cada mañana se soben los ojos y los abran puedan contemplar que el sol brilla y alumbra para todos, especialmente para ellos que son el futuro de todos, y a los que nosotros no podemos negar ese derecho. Por ello, ellos son misioneros, infantiles, pero portadores de buenas noticias.
         Amigos se necesitan personas para anunciar buenas noticias en especial la de Jesús de Nazaret. Para ello tenemos que estar convencidos. ¿Lo estamos?
         Hasta la próxima
         Paco Mira