viernes, 8 de abril de 2016

PACO, PINO, SUSITA,... ¿ME AMAN?


Perdonen por la nostalgia, pero ¿se acuerdan de Mari Trini?. Muchos de ustedes se preguntarán que quién era esa mujer a la que hago mención. Claro si les hablo de Rihanna, lo más probable es que no hubiera duda. Déjenme que me vaya a los años setenta y allí me encuentro a alguien a la que la carrera musical se le truncó quizás demasiado joven. Pero una de sus canciones decía, "amor con amor se paga". ¿Saben?, hoy en día seguimos, muchos, pensando lo mismo, aunque otros lo más probable es que digan que te perdono pero no te olvido.
Hoy, en la figura de Pedro, estamos representados no muchos, sino todos. Pero todos los que el jueves santo, viernes santo y vigilia, hemos disfrutado de un modelo nada fácil, pero hermoso en su cumplimiento. Pedro, ¿me amas?, pero ¿me amas más que a estos?... es curiosa la insistencia del Padre por medio de Jesús. Parece como si dudara de la reciprocidad del amor que él derramó en el lavatorio de los pies.
Déjenme que les diga, que viendo la situación actual y como nos comportamos en las situaciones de cada día; viendo como nos comportamos en nuestras relaciones humanas y especialmente con los más desfavorecidos, quizás Dios tiene que seguir preguntándome, Paco, ¿me amas?. Quizás de boca para fuera la respuesta es muy clara: Señor, tú sabes que te amo, pero.... no te lo demuestro.
Claro dicho así, la respuesta sería, ¡apacienta mis ovejas!. Lo más probable es que saldría corriendo, porque no estaría cumpliendo con el objetivo. Dios, a través de Jesús, hace real aquella canción de Mari Trini, que amor con amor se paga. Lo que realmente se quiere no se olvida, y lo que no se olvida es porque deja un poso tan profundo que nos impulsa a la acción, a apacentar las ovejas.
Cuando el amor es tan grande, nadie lo puede ocultar: lo hace un padre con un hijo, lo hace un novio con su novia, lo hace el abuelo con su nieto o con su esposa; lo hace el voluntario que cuida de un ancianito en un centro de acogida de personas mayores, lo hace el voluntario de caritas.... por eso a los Apóstoles les dicen que les habían prohibido enseñar, sin embargo ellos no pueden quedar callados, el amor les impulsa a la actuación.
Pero no olvidemos que es un amor hacia una persona. Cuando Jesús se les acerca les pregunta si tienen algo para comer, la negativa les lleva a volver a intentarlo y recogen lo que no estaba escrito. Es que ¡ sin Jesús, la vida no tiene sentido!. ¡Que bonitas lecturas las de este fin de semana!
¡Qué interesante tiene que ser el poner el oído atento para averiguar si escuchamos algo!. ¡ Cuantas veces nos preguntamos como puedo escuchar la voz de Dios, donde me habla Dios, donde me susurra a ese oído que dice que habla y que sin embargo yo digo que no lo escucho!
Dios habla desde la jofaina y la toalla del jueves santo. Dios habla desde lo que Mari Trini cantaba hace muchos años; Dios habla desde la entrega
desinteresada de un viernes santo; Dios habla en el día a día de muchas situaciones que incluso pueden ser ajenas a nuestra voluntad, pero que la ponen a prueba todos los días. Dios habla desde el Amor. Dios nos dice todos los días, ¿tienen algo de comer?, pues echa las redes. Todos los días hay algo que podamos compartir, todos los días hay a alguien a quien podemos sentar a nuestra mesa, siempre hay un ratito y un momento para reconocer al Amor, en el propio amor.
Por eso, cuando te llamen por tu nombre y te pregunten ¿me amas?, pero ¿me amas más que a estos?, ¿cuál va a ser nuestra respuesta?
Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 1 de abril de 2016

¿ MIEDO?. NOOOOOOOOO.... ES LIBRE

¿ MIEDO?. NOOOOOOOOO.... ES LIBRE
Siempre lo he dicho y además es verdad, que de todo sabemos y quizás también de todo queremos dar consejos. Siempre nos gusta hablar de todo, aunque conozcamos muy poco o nada de lo que hablamos. Incluso, sin saber de qué suelen ir los temas, nos atrevemos a decir lo que haríamos en su caso, o quizás lo que tiene que hacer porque sin dudarlo le va a resultar bien. En el fondo, cuando hay que hablar de otros, la valentía aflora siempre y en todo lugar. Somos los más valientes del planeta. Claro, lo malo viene cuando nos toca a nosotros, que vemos el partido o la película desde otro lado, quizás del que nos duele.
¡Qué fácil le resulta a la comunidad europea decir a donde tienen que ir los miles de refugiados que deambulan por los caminos de la vieja Europa, llenos de barro, en pleno invierno!. ¡Qué fácil es decir, desde un despacho - con calefacción o aire acondicionado, según la estación en la que estemos hablando - y con traje y corbata lo que otros tienen que hacer!. Es más: incluso creen que la medida que adopten o tomen es la justa, adecuada en ese momento. Pero ¿qué pasaría si el que está con el traje en el despacho, fuera el que tiene que caminar por la vieja Europa?. Lo más probable es que el resultado sería otro, las decisiones cambiarían... porque no es lo mismo hablar de otros a ser los otros que hablen de uno.
El Evangelio de este fin de semana (Jn, 20) nos habla que los discípulos estaban con las puertas cerradas por miedo. ¡Qué fácil será decir que eran unos cobardes, que no daban la cara, que estaban cual gallinas con miedo a los zorros!. ¡Qué fácil es hablar cuando no somos los perseguidos!. Cuando noticias como la de Lahore, en Pakistán, nos pueden dejar impertérritos porque los atentados de Bruselas - por estar en el camino de la vieja Europa - copan la primera noticia; cuando los atentados de Lahore no aparecen ni siquiera en la primera página de los periódicos; cuando en Pakistán, todos los días aparecen cristianos degollados, quemados vivos o fusilados... me pregunto si los primeros cristianos eran cobardes por estar con las puertas cerradas por tener miedo.
El miedo es libre. Y cada vez, creo que hay más. No sé si nos estamos volviendo más locos que los locos, pero está claro que así no podemos ni debemos continuar. Está claro que no podemos desde un despacho marcar el camino que otros tienen que recorrer sin llenarnos de barro, sin andar descalzos, sin coger gripe o estornudar. El dolor de otro tiene que ser el mío para que desde su posicionamiento poder entenderlo y ayudarlo. No podemos pasar las hojas de un periódico como quien lee una noticia de economía que no nos interesa, mientras un hermano nuestro, quizás con otro idioma, nos tiende la mano para hacerse el encontradizo.
Creo que los mártires del presente tienen nombre y apellidos. Creo que los mártires del presente no están con las puertas cerradas por miedo. Los mártires del presente son los que dan la cara por otros: como las monjitas de la madre Teresa, como los cristianos de Lahore, como tantos que en Siria huyen del horror diario y cotidiano... y en medio de todos ellos aparece un tal Jesús de Nazaret, que a pesar del miedo y como a los primeros discípulos, les enseña que su camino, que sus llagas, son la ruta a seguir. Todo en la vida no es fácil; todo en la vida tiene una dosis de cierto sufrimiento, no por masoquismo, sino por amor.
Dios, por medio de Jesús, en medio de nuestro miedo, también nos muestra su camino. Dejemos los trajes y los despachos; recorramos los caminos polvorientos de nuestras calles y ciudades; abramos las manos, pero sobre todo los corazones, para no tener que dar consejos, sino para dejarnos aconsejar por el que solo tiene amor en su corazón. El pobre sabe mucho de eso y.... ¿nosotros?

Hasta la próxima
Paco Mira

miércoles, 23 de marzo de 2016

ALELUYA CANTARÁ QUIEN CREYÓ PERDER LA ESPERANZA: UN ACTO EN TRES PARTES

ALELUYA CANTARÁ QUIEN CREYÓ PERDER LA ESPERANZA: UN ACTO EN TRES PARTES
Una de las series de mayor éxito en televisión es El príncipe. No me meto en el contenido, en si está bien o mal. Pero sí he leído hace poco en una entrevista a uno de los protagonistas, a José Coronado que le preguntaban
cuál era el éxito de la serie. El respondía diciendo que el éxito venía dado por dos cosas: la unidad en la serie y por no saber el final hasta el último episodio. Me gustó la reflexión de Coronado, porque creo que se puede aplicar a la semana santa: ¡ somos incapaces de asistir los tres días, como parte de un acto único!.

Es verdad. Hay quien va el jueves y el sábado; quien va el viernes solo; quien va jueves y viernes solo.... y creemos que hemos cumplido con la semana santa. Todavía, después de tanto tiempo, no hemos entendido que la celebración empieza el jueves y termina el sábado por la noche. ¿Qué pasaría si lo hiciéramos todo en un día?: que la gente preguntaría que por qué se habría acortado la semana santa.
Me gustaría que saboreáramos cada día. ¡qué hermoso es el servicio desinteresado reflejado en el lavatorio de los pies!. Viendo la televisión uno comprueba como se pueden lavar pies: ¡cuantos voluntarios acogen con cariño, con ternura, con amor... a los miles de refugiados que llegan a las costas de países donde esperan que les abran los brazos y les den un poco del calor que ellos comparten con otros!.¡ Cuántas personas abrazan, quieren y aman a los ancianos que están cuidando porque la familia no "tiene tiempo para ello"!. ¡cuántos comparten su tiempo con los privados de libertad y que no tienen quien les de una palabra de aliento cuando el abatimiento es grande!. Y lo más probable es que no seamos capaces de decir cómo puede lavar Jesús los pies hoy en día.
Claro, si nos vamos al viernes, la pregunta es clara: ¿cómo puede subsistir una religión fundada en una concepción de Dios crucificado?. ¿Qué hace Dios en una cruz?. Sin duda el Dios crucificado no ser un ser omnipotente, sino un Dios impotente y humillado que sufre con todos y cada uno de nosotros en el dolor, en la angustia y en la misma muerte. Es un Dios al que nuestro sufrimiento le salpica. No existe un Dios al margen de nuestras penas. Es un Dios que nos pone mirando al sufrimiento y abandono de tantos hermanos víctimas de la injusticia y de las desgracias. Los cristianos seguimos dando un montón de rodeos para no encontrarnos con el Dios crucificado. Ojala que nuestro beso al crucificado nos ponga siempre mirando hacia quienes, cerca o lejos, viven sufriendo.
Quizás, ante las situaciones anteriores, muchos creen haber perdido la esperanza. Todo está perdido y nada más lejos de la realidad. Se cantará, como no podía ser de otra manera el aleluya. Un aleluya en la espera contra toda desesperación. La esperanza siempre tiene su premio, por la constancia,
por la ilusión, por la certeza de quienes esperan a que el acto que se divide entres partes toque a su fin. Pero no es el final de nada, es el comienzo de todo. Quizás nos conformemos con haber celebrado lo vivido. Ojala vivamos lo que celebramos. Ahora toca dar el callo. Ahora toca presentar el DNI de la convicción que se llama Jesús de Nazaret.
Déjenme que les diga con el salmista que quien crea que Dios ha muerto que salga a la luz y vea, si el mundo es o no tarea de un Dios que sigue despierto. Ya no es su sitio el desierto ni en la montaña se esconde. Digan, si preguntan dónde, que Dios está sin mortaja, donde un hombre trabaja y un corazón le responde.
No perdamos la ilusión. No perdamos las ganas. No seamos derrotistas y mantengamos la unidad en tres actos. No nos quedemos a medias. No cedamos al terrorismo, pero seamos contundentes. La vida vale más que todo.
FELIZ PASCUA
Hasta la próxima
Paco Mira


viernes, 18 de marzo de 2016

HUMILDAD Y DISCRECIÓN. CLAVES DEL TRIUNFO

Vamos a entrar en una semana clave: la semana santa. Es una semana, que como los disfraces de carnaval, sirve para muchas cosas: para ir de apartamento, para estrenar la playa en Canarias, para viajar, para comer sancocho, etc... y lo más probable es que pocos, muy pocos la utilicen para lo que se ha creado, para un fin religioso, mejor dicho, para conmemorar el sentido auténtico de la fe cristiana: la muerte y resurrección de quien da sentido a la vida de todos y cada uno de nosotros.
  
     Pero este año, el calendario - no se si caprichosamente o no - ha querido que nos detengamos en recordar, conmemorar ... a alguien a quien hay que tocar en el hombro en más de una ocasión para que nos demos cuenta que vive, pues de lo contrario lo más probable es que no suceda de esa manera: José el carpintero, el esposo de María, el "padre putativo", el personaje del que se dice poco o nada en los evangelios, pero que su importancia ha sido vital.
         José es el prototipo de hombre que acepta las decisiones sin preguntar por qué aunque en su interior dude o tema, como por ejemplo cuando le dicen que tiene que asumir a una mujer embarazada de no se sabe quien, pero que no tiene que repudiarla. Me gustaría recordar a tantos y tantos sacristanes de nuestras parroquias, o gente que trabaja desinteresadamente en ellas que aceptan decisiones de los párrocos, que incluso puede que no estén de acuerdo con ellos, pero que por el bien de la comunidad siguen adelante. ¡ cómo no mencionar en mi parroquia a Carmelo o a Ceni!.
         Creo que José, desde su humildad, es también el prototipo  de muchos padres que con su labor callada son capaces de sacar adelante una familia con una circunstancia especial que ellos no han buscado pero que les viene dada. Padres y hombres que desde la discreción son capaces de soportar calladamente las adversidades de un compromiso derivado de una fe religiosa.
         ¡Ay, que la semana santa da para mucho!. Como me imagino que aquella Jerusalém también daba para mucho hace dos mil años. Muchos subían para la fiesta, otros eran curiosos que observaban lo que se movía, otros sencillamente paseaban y... en medio de todo ello unos niños que agitaban unos ramos al paso de un personaje que hoy en día bien merece un recuerdo presencial de quienes nos decimos y llevamos el apellido de cristianos.
         Un personaje, Jesús, al que le va a pasar de todo, pero que como su padre biológico José, con humildad y discreción llegará al triunfo. Un triunfo que como veremos el jueves, no asume pero acepta; un triunfo que exige sacrificio y el asume por voluntad de su padre, porque sabe que el premio final tiene su recompensa.
         Sería bueno que disfrutemos de esta semana. Sería bueno que acompañáramos al que da sentido a nuestra vida en todo su camino hacia la salvación. Seguro y además es verdad, tendremos tiempo a todo. Tenemos tiempo a la playa, tenemos tiempo para los amigos, tenemos tiempo para el relax. Es más. En cualquier sitio que nos encontremos tendremos espacio y lugar para compartir con otros lo mismo que sentimos.
         Unámonos a lo que Pablo comparte que : a pesar de su condición no hizo alarde, al contrario se despojó de sí mismo. Quizás esa es la actitud del cristiano: no hacer alarde para no imponer; despojarnos de nosotros mismos, siendo humildes y discretos... y seguro que entre otras cosas la semana santa nos servirá para vivir la fe en la resurrección.
         Ya, desde este domingo, nos vamos a encontrar con la cruz y con un crucificado. No demos la vuelta. Plantémosle y pongámosle cara. Hoy hay muchas.
         Hasta la próxima
         Paco Mira


viernes, 11 de marzo de 2016

EN LA FÁBRICA DE CURAS: PIEDRAS NO. PERDÓN SÍ

EN LA FÁBRICA DE CURAS: PIEDRAS NO. PERDÓN SÍ
Estamos en el año de la misericordia. Lo más probable es que no nos cansemos de recordarlo a lo largo de lo que dure. Y no nos cansaremos, entre otras cosas porque el Papa Francisco lo recuerda con cierta frecuencia. Le dirá a los curas que no sean acusadores de pecados sino pastores de la misericordia. Qué bonita la frase, pero qué difícil el cumplimiento, sobre todo en quien a veces tiene la "sartén por el mango" y se dirige a los suyos en nombre del Padre, del Hijo y también del Espíritu.
Este año, por el capricho del calendario y al coincidir el día del Seminario con la vispera del Domingo de Ramos, la fiesta de la vocación se adelanta. Y hablo de fiesta, de vocación... porque entiendo que la respuesta a la llamada a la que cada uno se siente invitado, tiene que ser un motivo de gozo, de alegría... porque en el fondo tenemos que ser servidores de los demás.
Una vez alguien me dijo que el seminario era una fábrica donde se hacían curas. La verdad que no ha mentido del todo, pero dicho así parece algo muy banal. Pero siguiendo con el símil, yo diría que es una fábrica que no se si andará cerca de la suspensión de pagos. Una suspensión de pagos, porque los trabajadores cada vez son menos y las retribuciones no siempre son las que uno espera por un trabajo de muchas horas, sin límite en el tiempo y abierto las 24 horas y casi sin días libres.
Quizás las causas por las que cada vez hay menos trabajadores en esa fábrica, las podríamos achacar a la situación social convulsa y en declive que estamos viviendo. Pero a lo mejor sería tranquilizar nuestra conciencia. A lo mejor hay que buscar el grado de compromiso que la sociedad de hoy en día tiene en infinidad de situaciones, entre ellas las del sacerdocio. Habrá que buscarlas en el grado de implicación sin recibir nadad a cambio del mundo actual. Habrá que buscarlas en seguir siendo fiel a un mensaje, a una Persona que a la mayoría de los mortales de hoy, quizás no le diga nada.
Es curioso que el evangelio de hoy (Juan 8) nos presenta una realidad que puede ser hoy la vía de escape para muchos. Hace poco conmemorábamos el día de la mujer y muchas mujeres que se dedican a la prostitución quizás, para muchos, no sean personas con derechos, sino objetos de los que puedo disponer porque por ello pago. En la época de Jesús, era un delito, pero él pregunta ¿quién está libre de pecado?, ¿quién está libre de errores?.¿quién está libre de acusaciones?, pues.... que empiece a tirar piedras, pero .... contra su cabeza.
El Seminario es la fabrica sí de curas, pero también es donde se debe moldear el corazón para la misericordia. Es el lugar donde se debe moldear el corazón para abrirse a los demás. Nunca debe ser el lugar donde habitualmente se dice que no. El seminario ha de ser el lugar que sirva de ejemplo donde salen personas que han de ser fieles para tantos y tantos que buscan un refugio a tantos males que les puedan achacar.
El seminario ha de ser el lugar desde donde se envía a la gente a la reconciliación. Lo más probable que se
encuentren infinidad de situaciones de miseria humana y como decía San Agustín, "frente a la miseria, misericordia". ¡qué bonita frase, qué difícil cumplimiento!.. La prostituta tuvo también su segunda opción.
Ojalá que nuestros seminarios sean espejos de hombres de reconciliación, de perdón, de concesión de segundas oportunidades, de frases como yo no te condeno. Ojalá que nuestros seminarios sean lugares de personas coherentes de vida y de ejemplo. Que sean fieles al estilo de un tal Jesús y que puedan ser espejo donde muchos creen verse y puedan, mediante su ejemplo, sentir una llamada que puede estar escondida.
Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 4 de marzo de 2016

CORRER PARA ABRAZAR, SIEMPRE ESTA DE MODA


         Estamos en el año de la misericordia. A veces, cuando celebramos las
cosas deberíamos pensar un poco lo que hacemos y celebramos. Seguro que la semana que entra celebraremos el día de la mujer trabajadora, y para muchos será un día más; será un día en que volveremos a levantarnos y nos acostaremos y quizás no signifique más de lo que es; la semana que viene también se celebra el día de san Juan de Dios: muchos harán su vida normal y no pensaremos en exceso en los niños, jóvenes, adultos... que están en una ciudad que lleva por nombre San Juan de Dios.
         Estamos en el año de la misericordia y solamente llevamos tres meses, casi cuatro, desde que lo inauguramos y me da la impresión que la palabra misericordia la dejamos para el diccionario de la real academia española, pero que muchas veces o casi nunca la traducimos a la vida real, en casos concretos, en hechos palpables y en situaciones de la vida diaria. Misericordia, ¡qué palabra más bonita!. No es una palabra más, es la palabra que tiene que guiar la motivación de los que nos llamamos cristianos.
         Este domingo, Lucas, en su capítulo 15, nos cuenta una historia preciosa para entender lo que es la misericordia. Creo que el diccionario de la Real academia, si pusiera esta historia, se ahorraría las definiciones que a veces son indefinición. Es curioso como Lucas habla de un padre, que no dice que no. Un padre al que los hijos, o uno de ellos, lo pone contra las cuerdas y le dice que ¡ya está bien! y que se va. ¡Cuántos de nuestros hijos hacen lo mismo!. El problema está en la respuesta que los padres damos de vez en cuando: "es tu problema, allá tú lo que haces, después no me digas nada...". La historia no está en el hijo, sino que cuando intentan volver, pues.....
         Lo que más me llama la atención de la parábola de Lucas, es la carrera del Padre. Quizás no estuviera bien de vista porque en aquella época las condiciones médicas no eran las mejores, pero seguro que intuyó, seguro que atisbó, seguro que olió a carne de su carne y sangre de su sangre y no dejó que se acercará: echó a correr no a reprochar, sino a abrazar.
         La iniciativa del Padre, es la iniciativa de nuestro Dios. ¡Cuántas veces nos atascamos en papeles burocráticos!. No hace mucho, nuestro amigo Santiago Agrelo decía que no "tienen papeles, pero tienen hambre". El mundo necesita más cercanía, necesita más olor los unos de los otros, necesita más abrazo. El mundo no necesita preguntas del por qué se hacen muchas cosas. Quizás las respuestas no hay que buscarlas en ningún manual. El mundo necesita muchas veces gestos que significan un montón de sentimientos.
         El Padre de la parábola, lo más probable es que no dejó que el hijo hablara. Le diría , " ¡cállate!. No te preocupes. Olvídate de lo sucedido. Báñate, ponte ropa limpia, hagamos una fiesta". ¡No me digan que no es bonito!. Lo más probable es que nosotros pediríamos explicaciones, manifestaríamos nuestras inquietudes, como cualquier padre; lo hizo hasta María "¿Dónde estabas?. Tu padre y yo te andábamos buscando".
         Los abrazos no necesitan palabras de explicación. Los abrazos sinceros hablan por sí mismos. Nuestro mundo necesita de nuestros abrazos. Necesitamos gesticular más y pedir menos explicaciones. Necesitamos ejercer más la misericordia, no por pena, sino porque sentimos que lo que a nosotros nos conviene, también podemos compartirlo.
         No es la parábola del hijo pródigo, es la parábola del Padre que siempre sale al encuentro del que lo necesita. Es la parábola del Padre que siempre tiene los brazos abiertos para abrazar a todo el que lo necesita. Es la parábola que nos permite cantar con el salmista, " gusten y vean que bueno es el Señor". Es que con un Dios como el nuestro, siempre tiene que estar de moda el correr para abrazar.
        
        
         Hasta la próxima
         Paco Mira



viernes, 26 de febrero de 2016

MI "OSCAR" PARTICULAR A LA MUJER QUE SIEMPRE TRABAJA

MI "OSCAR" PARTICULAR A LA MUJER QUE SIEMPRE TRABAJA
Este fin de semana, en los Estados Unidos y por extensión en muchos lugares del mundo, la vida casi se va a paralizar: es la entrega de los Oscar. Es la entrega del premio a quien lo único que hace es entretener, contar historias reales o ficticias, quien caracteriza un personaje que siempre tiene algo que decir, quien le pone música a una trama para que quien lo vea no lo tenga a veces claro del todo y le mantenga en suspense... es, sin duda, la magia del cine, es la magia del séptimo arte, es la magia de los cinéfilos que son muchos. El mundo se paralizará, correrán las lágrimas por la emoción del premio conquistado o las lágrimas por quedarse a las puertas de un trabajo y un esfuerzo que tuvo su mérito, y que le ha llevado un año o más de él para conseguir el producto final. Sin duda será una noche inolvidable por el suspense, la emoción, la incertidumbre... Es más: será una noche de trajes inolvidables, de alfombras que se han cepillado previamente para que el rojo del glamour destaque todavía más, ¡que bonito!.
Me gustaría también, este fin de semana, cepillar y extender una gran alfombra roja para quien sin necesidad de comprar grandes trajes de glamour o grandes joyas de paises exóticos, también se merece un gran premio. Quiero dedicarle este espacio no a una
mujer, sino a todas las mujeres del mundo que con un gran trabajo desinteresado hacen que el mundo se rinda a sus pies y valore, admire y respete a esas mujeres.
Mi recuerdo más especial y quizás mi "oscar" más particular, para todas las madres del mundo. Las madres que se fabrican biológicamente y que tienen su taller en un lugar llamado historia. Un oscar para todas las madres y en especial para todas aquellas que tienen una situación complicada. Me desgarra ver como al huir de la guerra, casi sin ropa, no sueltan a sus hijos; o esa madre que mira desconsolada a su hijo que ve como se le escapa de las manos porque sus pechos ya no tienen leche.
Mi recuerdo más especial y quizás mi "oscar" más particular a todas aquellas mujeres, madres de familia o no, que son capaces de sacar un hogar adelante, a pesar de todas las dificultades que la vida le oferta. Meses que parece que tienen más de 30 días y hogares en los que no falta nunca un plato de comida. Mujeres, también, de noches sin dormir porque muchas "fiebres" (droga, alcohol, hijos en centros penitenciarios, maridos en paro....) no bajan ni pueden bajar la temperatura.
Mi recuerdo especial y quizás mi "oscar" particular a todas aquellas mujeres luchadoras, con garra, que no se dejan amedrentar en una sociedad que quizás tenga todavía mucho de masculino; en una sociedad donde siguen cayendo mujeres que son víctimas de una violencia absurda enarbolando banderas de superioridad que no conducen a ninguna parte.
Mi recuerdo especial y quizás mi "oscar" particular a todas las mujeres del mundo del trabajo. No todos los trabajos son iguales, y sin embargo ellas lo hacen con amor, con cariño, con generosidad....
Mi recuerdo especial y quizás mi "oscar" particular a todas aquellas mujeres que tienen todavía tiempo para la solidaridad, para la generosidad con los demás (voluntarias, catequistas, ong, etc....). Su mano, su entrega se nota en todo aquello que hacen. Que no se arrepientan nunca de hacerlo y que todos aprendamos de ellas.
Este fin de semana Moisés va a preguntar que quien dice que es el que está detrás de la zarza: "yo soy el que soy". La mujer, como el hombre, es imagen del que es el que es. Sólo por ello tenemos la obligación del respeto. Por eso Jesús, en el evangelio (Lc 13,1), siempre hará como el dueño de la higuera: dará siempre otra oportunidad "déjala todavía este año, yo la cavaré..." Amigos, ¡qué bonito fin de semana y semana que entra. Gracias a todas las mujeres: a las que nos dieron la vida, como a las que admiramos, como a las que no conocemos.
Me uno al llamamiento de Monseñor Agrelo: "no tendrán papeles, pero tienen hambre"
Por cierto: todavía no tenemos presidente de gobierno, ¿se habían dado cuenta?

Hasta la próxima
Paco Mira