viernes, 28 de marzo de 2014

DE CIEGOS, ONCE Y...PERDÓN

DE CIEGOS, ONCE Y….PERDÓN
            Es curioso como ciertas propagandas que quizás no necesiten de tales, siguen siendo vitales para seguir despertando el interés de los oyentes. La ONCE, que desde aquí quiero enviar mi máxima admiración, ha conseguido ser la “ilusión de todos los días”. Ha conseguido que, con un simple sonsoneto musical, la mayoría de los mortales sigan apostando por una ilusión y si esta es millonaria pues mejor todavía. La Once, quiere hacer ver lo invisible; quiere que veamos que otra forma de vida es posible.
            Este fin de semana, el evangelio nos habla del ciego de nacimiento. Un ciego desterrado por la sociedad de aquella época y arrojado a la vera del camino. Un camino por el que todo el mundo pasa y un personaje al que nadie le hace caso. Un ciego que no ve pero que grita el nombre del Maestro y con insistencia. Lo más probable es que los demás le dijeran que no hiciese ruido, que no gritase, que se callase… pero Jesús, le pregunta qué es lo que quiere. Su fe le ha salvado.
            Esta semana que nos ha dejado el gran Adolfo Suárez, y sin entrar en política, quiero expresar la honradez de un personaje que a pesar de las críticas de los demás, a pesar de señalarlo con el dedo por su pasado, a pesar de que hubiese gente que le dijera que estaba equivocado… siguió en su línea porque estaba convencido de que lo que estaba haciendo era lo que le iba a servir a los demás que iniciaran un camino diferente a lo que estaba establecido. Casi como el ciego de nacimiento. Los demás vieron en él, la obra maravillosa de Jesús de Nazaret.
            Hoy, nosotros, tenemos que buscar la piscina que nos limpie, nos cure y sobre todo la piscina que nos deje claros en relación a los demás. La cuaresma es la gran posibilidad de volvernos a lavar, a curar esa ceguera que quizás desde el nacimiento, o quizás los bultos sociales son los que no nos dejan ver la verdadera realidad a la que hemos sido llamados.
            Hoy la vida está llena de luces y de sombras. Hoy la vida está llena de luz y de cegueras. Algo que no es nuevo, está claro, pero quizás en los tiempos en los que nos movemos son como más acentuados. Tenemos que procurar mirar la luz, tenemos que procurar ver la claridad….tendremos que evitar la oscuridad y para ello hay que lavarse con cierta frecuencia. Insisto en que la cuaresma es el lugar propicio para la purificación, no como los judíos, sino como los cristianos.
            El ciego de la ONCE, siempre está con la sonrisa en los labios, siempre está dispuesto a repartir esa ilusión diaria, siempre intenta que los demás, aunque no les toque el número que han escogido, vuelvan a repetir al día siguiente. No sé cuanto tenemos nosotros de repartidores de ilusiones, de ganas de que aunque no veamos, a veces, la luz al final del túnel, nos levantemos al día siguiente con el mismo ánimo y con las mismas ganas.
  
          Insisto en la cuaresma como posibilidad de vuelta a la piscina. Jesús le dice al ciego vete y lávate. A nosotros la posibilidad anual nos dice lo mismo, vuelta a la conversión, a iniciar de nuevo un camino, la posibilidad de volver a cargar la mochila de ilusión y de esperanza porque precisamente ese camino no es fácil y está lleno de dificultades. Es por ello que se nos tiene que notar ante y delante de los demás que la realidad en la que nos movemos es la adecuada.
            Por ello me invito y les invito a ir a la piscina.
Hasta la próxima
            Paco Mira

viernes, 21 de marzo de 2014

DE JACOB A NUESTROS POCEROS

DE JACOB A NUESTROS POCEROS
        
    Sin duda que nuestra bendita tierra guanche, nuestras islas son afortunadas. Pero afortunadas por infinidad de cosas, no solamente por el clima, no solamente por sus maravillosas playas… sino que afortunadas por sus gentes. Gentes que ante las dificultades, han sabido solventarlas y sobre todo salir adelante. Unas islas que por su posicionamiento tan concreto, tan chiquititas en medio del océano, también han tenido sus dificultades.
            Claro que nuestras islas, a lo mejor, no eran tan diferentes a la tierra de Sícar: tierra seca, poco agua, pozos profundos…. Nuestros poceros eran hombres que estaban abiertos a los demás. Nuestros poceros era gente que proporcionaban a los demás el líquido elemento, para  que los demás pudieran subsistir gracias al agua tan escasa y apreciada por todo el mundo. Los poceros eran esos personajes que incluso en algún caso han llegado a ejercer cierta autoridad.
            Es curioso que esa escasez, hoy, gracias a la labor de estor personajes de antaño, parece que ya no lo es tanto. Parece que aún siendo un bien preciado y que no se puede malgastar, la gestión que ellos hicieron ha servido para que los demás sepamos apreciar su labor, su dedicación, su entrega, su generosidad y no malgastar aquello de lo que escaseamos.
            Jesús también tiene sed, siente la necesidad del líquido elemento, según el relato evangélico. Pero seguro que el relato no quiere significar el cansancio del propio Jesús, sino la labor de una mujer que por el simple hecho de sacar agua, de sacar el líquido sin el que no podemos vivir, su vida va a cambiar radicalmente. La samaritana no entendía lo que Jesús pretendía y sin embargo cuando experimentó lo significativo del agua pudo comprender que va más allá de un simple pozo.
            Hoy, casi, la historia se repite. Hoy sigue habiendo un pozo maravilloso que no tiene problemas de contenido, que no tiene problemas de agua y encima… también escasea. Hoy sigue habiendo gente necesitada de acercarse a los pozos de Jacob; sigue habiendo gente necesitados de samaritanos de la vida que sean capaces de saciar, de aplacar la sed.
            El problema, si me lo permiten, sigue estando en que si nosotros que decimos que nos consideramos capacitados para sacar agua del pozo del evangelio, saciamos la sed de los que vienen a beber a este pozo. A veces presentamos unos pozos llenos de posos, llenos de barro, llenos de basura… que no dejan ver con claridad y nitidez el agua y esta cuando la repartimos va contaminada. Por eso el que bebe de nuestra mano, a veces, ya no vuelve a beber más.
            Esta semana hemos celebrado el día de la felicidad. Siempre digo que cuando celebramos algunos días es porque escaseamos de lo que celebramos, y nosotros los cristianos que nos decimos felices, tendremos que preguntarnos si del pozo que nosotros bebemos y ofertamos, somos felices con ellos. Preguntarnos si el que nos mira a la cara se da cuenta que nosotros cada vez que bebemos del pozo invitamos a que no tengamos más sed. A veces nuestro cristianismo es un cristianismo de tristeza, de no alegría, en definitiva de no felicidad. Ojalá que a partir de hoy seamos Jacobos de la vida, dueños de pozos que aplacan la sed y al mismo tiempo seamos samaritanos que sirven a los que lo necesitan.
Hasta la próxima

            Paco Mira

viernes, 14 de marzo de 2014

QUE BIEN SE ESTÁ AQUÍ!. Y TÚ CALLADO

¡ QUE BIEN SE ESTÁ AQUÍ!. Y TÚ CALLADO
            Me quiero imaginar una escena que satisfacción. Quiero imaginar una escena de paciencia, tranquilidad, sin prisas y disfrutando del momento. ¡cuánto tiempo perdemos nosotros en estresarnos y no disfrutar de la paciencia!. ¡qué pocas veces decimos qué bien se está aquí!. Y lo más probable es que no sabemos disfrutar no sólo del momento, sino de la propia vida.
            La vida, nuestra vida, debe ser como las buenas comidas: olerlas, saborearlas, masticarlas con tranquilidad, catarlas en su justa medida… que nos lleven a ser como Pedros de la vida y que nos lleven a manifestar ¡qué bien se está aquí!. Sin embargo, las circunstancias de la misma nos llevan a todo lo contrario. Nos llevan a la prisa, a la incertidumbre, a la inmediatez de cada momento y no saboreamos aquello que nos apetece.
            Yo quiero imaginar que la gente que vive en el seminario, también dicen “¡que bien se está aquí!., claro, sino no estarían. Quiero lanzar una flecha a favor de los valientes, de las especies humanas en vías casi de extinción y me da que los seminarios y los seminaristas están llamados a la supervivencia. Por ello cada vez más son ellos los que tienen que decir, ¡qué bien se está aquí!. Tienen que estar a gusto y disfrutar de lo que hacen; tienen que saborear la vocación y tenemos que ayudarles a que su paladar en la vida sepa ser de lo más exigente, porque en el fondo es de lo que mejor se aprecia.
            Ojalá que el seminario sea la cuna no de una especie en extinción, sino el semillero de quienes entregan su vida a favor de los demás, porque los demás también necesitan de ellos. Los sacerdotes tienen sentido porque la comunidad los demanda, los quiere y los necesita. Por ello será la comunidad la primera que sienta la necesidad de ellos.
            Pero no quiero olvidarme, tampoco de José, el carpintero, el virutas, el padre putativo, el personaje bíblico en silencio, pero significativo en la infancia del propio Jesús. La Biblia no nos habla mucho de él. Da la impresión que en el nacimiento de Jesús no aparecía un padre biológico, en esa escena faltaba algo. Quisiera significar en este personaje, a todos aquellos que dentro de una iglesia y en silencio, contribuyen al buen funcionamiento de una parroquia. En la nuestra, quiero acordarme de Carmelo, ese sacristán que en silencio es imprescindible y a veces lo valoramos muy poco; y con Carmelo a tantos y tantos sacristanes. Con José como bandera, quiero acordarme de los grupos de acogida; de esos grupos callados que hacen que nuestra celebraciones sean más reconfortantes…
            ¡cuántos Pepes hay en nuestras comunidades parroquiales y, a veces, no somos capaces de valorarlos en su justa medida. Vaya desde aquí mi respeto y mi admiración para ellos.
     
       También, y para finalizar, quisiera acordarme de los padres. Siempre hablamos y valoramos a las madres, pero creo que los padres tienen su justa medida y cabida en la vida. Mi respeto y admiración a todos los que contribuyen de una manera digna al crecimiento, aunque sea desde el silencio, y fortalecimiento de la vida familiar. Felicidades Papá.
            Amigos, valoremos lo que tenemos e intentemos mejorarlo. Valoremos el seminario, valoremos la figura de José el artesano carpintero y con él a todos aquellos que desde el silencio son capaces de contribuir a un crecimiento bullicioso; valoremos a los padres, a los no perfectos, a aquellos que día a día intentan superar las dificultades. Ojalá que al final podamos decir, como Pedro, ¡qué bien se está aquí!
Hasta la próxima

            Paco Mira

viernes, 7 de marzo de 2014

TELELMARATONES Y CUARESMA

TELEMARATONES Y CUARESMA
   
         No hace muchos días, la televisión pública de este nuestro querido país, tenía un telemaratón para ayudar a combatir enfermedades raras. En ese telemaratón, los mejores presentadores, las caras más famosas, los rostros más conocidos de la pequeña pantalla se prestaron para ayudar a combatir una gran lacra social. Creo que al final del día, después de no sé cuantas horas, lograron lo que se pretendía: sensibilizar y colaborar económicamente. Me quito el sombrero, animo, apoyo y, cómo no,  me solidarizo.
            Se preguntarán que qué tiene que ver esto con la cuaresma. Sencillamente que cuando queremos que una cosa funcione; que cuando queremos que la sociedad se entere que es bueno estar unidos para y por causas que merecen la pena; que cuando los que nos decimos seguidores de Jesús de Nazaret damos la cara por él, es que estamos en el camino correcto. No creo que sea cuestión de hacer un telemaratón cuaresmal, pero sí es cuestión de sensibilizarnos que un año más está en nuestras manos:
           
El miércoles pasado, la ceniza derramada en nuestra cabeza era el símbolo y el signo de la humildad y sencillez que tiene que marcar nuestro quehacer diario. Y que esa humildad y esa sencillez viene marcada por la conversión y la vuelta al evangelio: signos ineludibles del seguimiento del nazareno.
            Estos cuarenta días que nos han de llevar a la liberación; estos cuarenta días que nos han de llevar a la esencia de nuestra confesión religiosa que es la resurrección han de pasar indefectiblemente por tres estadios: la limosna, el ayuno y la oración. Limosna, que no se trata de repartir para tranquilizar conciencias. El Papa Francisco se lo decía a los obispos, “no sean meros administradores económicos”. Limosna que tiene que traducirse en compartir con los que no tienen: tiempo, ganas, ilusiones, abrazos, sonrisas, lágrimas… ¡cuántas limosnas podríamos compartir!. Nunca echemos la mano al  bolsillo y sin mirar a la cara depositemos en una mano una moneda. A veces no necesitan eso.
          
  La limosna, el compartir, tiene que ir unido al ayuno. Ayunar no es privarse por privarse; es dejar sitio, hueco… para que el otro tenga cabida en mí y yo en él. Eso supone que tenemos un corazón enorme y cabemos, en el mismo, más de uno. El ayuno no es, solo no comer carne (que quizás también) es compartir lo mío contigo y entre ambos aumentar ese músculo llamado corazón.
            Por último, ambas cosas tienen que tener una gran compenetración. Hablar desde la sinceridad de quien se siente pobre, humilde y sencillo no es fácil; comunicarnos con quien sabe entendernos pero desde la perspectiva de quien normalmente se equivoca no es sencillo. Eso lo llamamos oración. Orar no es rezar, es comunicarnos con Papá Dios, desde la sinceridad propia.
            Claro. Yo lo pongo muy fácil, pero para eso está la cuaresma. El evangelio de este fin de semana nos muestra a un Jesús como nosotros, lleno de tentaciones, de posibilidades de tener sin esfuerzo ni sacrificio… pero al final tiene clara su postura “aléjate de mí, Satanás”.
            No quisiera acabar estas líneas sin tener un recuerdo para lo que este fin de semana celebramos: día de la mujer trabajadora. Un Oscar para todas las mujeres, para las currantes anónimas de la vida; para las madres que nos han parido; para las que desde el silencio sacan – a veces casi de la nada – familias enteras adelante. Currantes fuera y dentro de la Iglesia y a veces se les valora más fuera que dentro. Ojalá que dentro tengan el reconocimiento, el valor y el lugar que les corresponda.
Hasta la próxima

            Paco Mira

viernes, 28 de febrero de 2014

NO ES LO MISMO CENIZA QUE CENIZO


NO ES LO MISMO CENIZA QUE CENIZO
Creo que casi todos lo entendemos, o al menos eso creo yo. Sin embargo en los tiempos que nos ha tocado vivir no siempre es fácil no agarrarse a un clavo ardiente, puesto que la solución nos la tienen que dar por algún lado. Agoreros del futuro, echadores de cartas baratos, consultadores de bolas, en definitiva cenizos de la vida hay muchos y lo malo no es que existan, sino que nosotros confiamos en ellos.
Vamos a “abandonar” por un tiempo, el tiempo (perdón por la redundancia) ordinario, para adentrarnos en un tiempo que a mí personalmente me resulta curioso. Un tiempo que en otras ocasiones se retrataba como triste, oscuro, de lloro, de luto…. Y sin embargo es una mirada, en la distancia, a la luz, a la alegría, a la pascua.
Y es curioso como los que nos llamamos cristianos entramos y salimos de un tiempo litúrgico y nos metemos en otro como el que entra y sale de casa, sin saber, creo yo, saborear lo que vivimos. La ceniza, en la antigüedad era símbolo de cambio, de rechazo de todo aquello que nos impedía poder contemplar la claridad de la Verdad. La ceniza era símbolo de abandono de una vida que no se correspondía con lo que Jesús quería en su evangelio.
Hoy, la cuaresma a la que vamos a entrar, nos invita a centrarnos en los brazos de quien nos quiere con locura, por eso ya lo anuncia el profeta Isaías cuando dice “que si una madre abandona a sus hijos, yo los recogeré”. Dios pide que nos centremos en lo nuestro, que nos fijemos en lo que nos une realmente. La cuaresma nos va a retrotraer a nuestro bautismo. Sin duda, ¡qué mejor inicio!, que el bautismo de conversión.
Vivimos momentos difíciles y complicados. No apretemos más el cinturón ni hagamos más agujeros, porque las barrigas ya no dan para más. Pero sí contemplemos las pobrezas de los semejantes que a gritos nos están pidiendo solidaridad. El Papa Francisco, nos invita en su carta a distinguir pobreza de miseria. No son la misma cosa ni queramos que lo sean. No funcionemos con el lamento de quien creemos que su sino es ese. No. Ayudemos a que ese mito se difumine y desaparezca. El pobre no es pobre porque le gusta, quizás sea pobre porque yo le he hundido en su miseria.
Este fin de semana recordamos también a nuestros hermanos latinoamericanos de los que tantos tenemos por estas tierras. Es el día de Hispanoamérica. Recordémosle con cariño, pero sobre todo que pidamos por ellos. Quizás han entrado en eso que llamamos tercer mundo, ¿por qué?, sencillamente porque nosotros les hemos invitado a ello.
Ojalá sigamos el ejemplo de Pablo que nos dice que la gente vea en nosotros administradores de la voluntad de Dios. Creo que no siempre cumplimos este mandato paulino. A lo largo de la historia y en nombre de Dios hemos hecho las cosas al revés, ¡con lo fácil que es hacerlas al derecho! Precisamente la voluntad de Dios es contemplar lo sencillo y lo humilde, por eso a través de Mateo se nos invita a contemplar los lirios del campo, las aves del cielo. No nos agobiemos por el mañana, ya cada día trae su disgusto y su alegría. Busquemos el reino de Dios y sobre todo su justicia.

Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 21 de febrero de 2014

¿ ES CUESTIÓN DE PELOTAS?. CON PERDÓN



¿ ES CUESTIÓN DE PELOTAS?. CON PERDÓN
       No me gustaría ser soez, ni maleducado. Ni lo pretendo ni es mi estilo. Sin embargo estos días atrás, en nuestro democrático congreso de los Diputados, se estuvo debatiendo si a los inmigrantes que quisieron entrar en España por la playa del Tarajal, en Ceuta, se les disuadió de que lo hicieran con pelotas, pero estas de goma. Ese Congreso, del que en teoría todos nos sentimos orgullosos, menos cuando nuestros diputados a los que todos pagamos se nos quedan dormidos o no van; ese Congreso que todavía tiene la huella después de 33 años de aquellos disparos (¡qué triste casualidad y coincidencia!) que a todos nos han irritado, incluso alguno se agachó por si acaso. Es curioso: primero fue que no (que no hubo disparos) y luego fue que sí (que hubo disparos). ¿nos engañan?.. Hubo más de 12 muertos.
       Tengo un amigo, que desde la humildad franciscana; desde el Paz y Bien, viene luchando contra la intolerancia de quien se cree tener la verdad y la única verdad que parece que se ve, es la de los más de 12 muertos. El es el arzobispo de Tánger y hace unos días me mandaba estas letras denunciando lo inaceptable y me gustaría compartir con ustedes:
“ Lo inaceptable:
Es inaceptable que la vida de un ser humano tenga menos valor que una supuesta seguridad o impermeabilidad de las fronteras de un estado.
Es inaceptable que una decisión política vaya llenando de sepulturas un camino que los pobres recorren con la fuerza de una esperanza.
Es inaceptable que mercancías y capitales gocen de más derechos que los pobres para entrar en un país.
Es inaceptable que las políticas migratorias de los llamados países desarrollados, ignoren a los empobrecidos de la tierra, vulneren sus derechos fundamentales, y se conviertan en el caldo de cultivo necesario para que se multiplique en los caminos de los emigrantes el poder de las mafias que los explotan.
Es inaceptable que se reclamen fronteras impermeables para los pacíficos de la tierra, y se toleren permeables para el dinero de la corrupción, para el turismo sexual, para la trata de personas, para el comercio de armas.
Es inaceptable que una política inhumana de fronteras obligue a las fuerzas del orden a cargar la vida entera con la memoria de muertes que nunca quisieron causar.
Es inaceptable que el mundo político no tenga una palabra creíble que dar y una mano firme que ofrecer a los excluidos de una vida digna.
Es inaceptable que a los fallecidos en las fronteras se les haga culpables, primero de su miseria, y luego de su muerte. Ellos no son agresores: han sido agredidos desde que sus corazones empezaron a latir al sur del Sahara, hasta que se paran para siempre, antes en nuestra indiferencia que en nuestras fronteras.
Es inaceptable que el negrero de ayer perviva en los gobiernos que hoy vuelven a encadenar la libertad de los africanos, supeditándola a los mismos intereses y al mismo poder opresor.”
Estoy totalmente de acuerdo, no solo con monseñor Agrelo en sus palabras. Estoy, también, de acuerdo con la ONU cuando le reclama a la Iglesia el nombre de los pederastas. Ojalá se los de. Pero igual de contundente que se muestra con nuestra madre santa y pecadora, tiene que mostrarse con aquellos que permiten que se den situaciones como las del Sahara, o las de Siria o las de la frontera con Ceuta o con Melilla. O ¿acaso es menos grave la guerra, las situaciones de desamparo, el tener que abandonar tu tierra, tus raíces, las violaciones, las torturas.. que la pederastia?. Quiero, hoy, unirme al libro del Levítico y decirle a la ONU: “reprenderás a tu pariente, para que no cargues tú con su pecado” y procuraré hacerle caso a Jesús que hoy a través de Mateo dice: recen por los que les persiguen y así seremos hijos de nuestro Padre del Cielo”.
Amigos, Jefes. No miren para otro lado. No discutan cuando la vida que nos han regalado está en juego. Solucionen el problema y miren que tipo de pelotas hay que utilizar (con perdón); y discusiones como las del Congreso de Diputados no tendrán sentido
       Este año de 2014, antes de poner nuestra ofrenda sobre el altar, todos habremos de pasar por la frontera de Ceuta por si pueden perdonarnos los muertos.
Hasta la próxima

       Paco Mira

viernes, 14 de febrero de 2014

HOY TAMBIÉN HAY MOTIVO PARA ESCRIBIR


HOY TAMBIÉN HAY MOTIVO PARA ESCRIBIR

      

  Me da la impresión que últimamente tenemos que tener un motivo para poder dirigir unas letras: que si la Navidad, que si la infancia misionera, que si Manos Unidas… y da la casualidad que esta semana no hay una motivación especial para escribir un texto que tenga tema. Sin embargo la motivación, mi motivación es sencillamente la de compartir con ustedes ciertas reflexiones que me vienen a la mente.

        Esta semana me gustaría  recordar, en principio, dos hechos. Por un lado el recuerdo para todos aquellos que físicamente no se encuentran en su mejor momento. El día 11 fue el día mundial del enfermo y no quisiera que nos olvidásemos de aquellos que nos van marcando un camino en la vida, nos van dejando una huella y a veces esa huella no es todo lo recta que debiera sencillamente porque el aspecto físico no deja lugar para ello. Vaya para ellos, para los enfermitos, mi respeto y mi admiración.

        Y por otra parte me gustaría recordar a todos los enamorados. Quizás no tanto por lo de Valentín, que a lo mejor también, sino a todos aquellos enamorados de la vida, a los enamorados de la labor desinteresada que realizan, a todos aquellos que en un momento determinado se enamoran de su trabajo e irradian esa alegría a los demás. Quizás si todos nosotros tuviéramos un amor grande por todo aquello que realizamos, lo más probable es que el sentido del humor sería de otra manera. Felicidades también a todos los que irradian cada día una cara de agradecimiento por haber comenzado una nueva labor al levantarse.

        Deberíamos también felicitarnos por la alianza; por alianzas que marcan pactos de amor, de humildad, de servicio… Hoy el evangelio nos va a recordar temas, no de alguna actualidad, sino de mucha actualidad, como no matarás. Hoy la vida parece que cada vez tiene menos sentido, parece que cada vez cuenta menos y no nos importa. Encendemos la televisión y ya somos capaces de comer con la muerte en la pantalla, como si no fuera con nosotros. Se aprueban leyes y enseguida – quizás sin analizarlo convenientemente o sí – decimos que nuestro cuerpo es de cada uno y puedo (en detrimento de otros) hacer con él lo que nos de la gana..

        También se nos habla de no jurar en falso. ¡cuánta actualidad tiene el tema!.¡ cuantos nos engañan jurando ante una constitución o ante un crucifijo!. Igual también son de misa diaria. ¡cuántos adulterios!. Sin duda estamos ante una etapa de la vida que quizás, por desgracia, nos prostituimos, nos vendemos al mejor postor… y no somos fieles a la dignidad por la que hemos sido creados por amor.

        Dejemos que sea el amor el que tenga la última palabra. La Alianza del Antiguo Testamento, sin duda tiene su valor y su vigencia en los tiempos actuales. Tendremos que ser capaces de descubrirla. Hay normas que pueden ser útiles o que sin duda lo fueron, pero habrá que revisarlas a los tiempos de ahora, puesto que las leyes no están hechas para ahogar la vida de la persona.

        Seamos fieles a los principios del amor, fieles y estrictos con sus dictados, tanto en los momentos de vientos a favor como de corrientes contrarias. No siempre ha de llover a gusto de todos, pero todos podremos convivir bajo una misma lluvia. Quizás si combinamos el día del enfermo con el día de los enamorados, enamorémonos de la vida, que merece la pena.

        No nos olvidemos de la carta de Francisco, el Papa, con motivo de la cuaresma. Otro día lo comentamos.

        Hasta la próxima

        Paco Mira