HOY TE QUIERO CANTAR, REZAR, ABRAZAR, BESAR...
Vaya por delante que yo no comparto los días
en los que el calendario comercial me marca las fechas en las que tengo que
hacer ciertas cosas. Estas, siempre lo he dicho, tienen que nacer del alma, del
interior de cada ser humano... porque así lo siente y así lo expresa. Solo así
tendrá su sentido. Este fin de semana, el calendario nos vuelve a recordar que
comercialmente hay que felicitar a mamá, que es el día de las madres... todos
decimos que no somos partidarios de ello, pero caemos en la trampa y aparecemos
con un detalle para mamá.
Hoy
quiero también reivindicar a todas y cada una de las mujeres que con su trabajo
callado, con su tarea innegable, con su silencio preocupado nos tiene a todos
como un "palmito". Unas mujeres que pierden su sueño, su propio
quehacer diario, su vida en favor de otros, principalmente los más pequeños de
su casa y ¡qué poco las valoramos!. Mujeres de lavadora, diaria, de cocina
siempre encendida, de cepillos y fregonas siempre dispuestos, ¡qué grandes son
nuestras madres!, y porque este fin de semana es el día del trabajo, vaya para
ellas el nobel de un trabajo no remunerado, pero que sin él, muchos no seríamos
nada.
Hoy
quiero reivindicar a todas esas mujeres infatigables que dentro de muchos
estamentos, incluida la Iglesia, quieren hacerse un hueco, no por ser mujer
solamente, sino por su valía, por su compromiso, por su lucha... en un mundo a
veces injustamente dominado por los hombres que nos creemos como poseedores de
una verdad que a lo mejor no siempre es absoluta.
Para
los que nos consideramos cristianos, este fin de semana, Juan, en su primera
carta ( 1Jn 3) nos recuerda que no amemos de palabra y de boca, sino con el
corazón y con obras. El corazón es lo que tiene que mover toda nuestra
actividad, como seguro que movió a los Obispos en su reunión de la conferencia
episcopal que pidieron perdón. ¡Que grande es la vida!, aún a pesar de los grandes
sufrimientos.
Hasta la próxima


























