sábado, 22 de junio de 2013

FELIZ PARTO

                                
Amigos, un parto no es más que el resultado de un proceso. Normalmente, de un feliz proceso que lleva su tiempo, incluso lleva sus inconvenientes, sus amarguras, sus horas de insonmio….pero al final, llega el final.
            No hace mucho el consejo pastoral parroquial (en el que todos nos sentimos representados y si alguno no sabe de qué va, podría ser bueno que el párroco explicase en qué consiste, quien lo forma y para qué sirve) aprobaba la creación de un blog en la parroquia. No hay que desengancharse de las nuevas tecnologías, y me invitaron a que participara en este blog. Bueno, me gustaría que fuese un espacio para compartir juntos experiencias, motivaciones, alegrías, tristezas, inquietudes… en definitiva la vida.
            Y en definitiva este blog no es más que el fruto y interés por llegar lo más cerca posible a todos y cada uno de los feligreses de esta parroquia; es el fruto de querer tocar en la puerta del corazón de todos y cada uno de ustedes, es casi como una relación que tiene como consecuencia un parto y ese parto lo están leyendo ahora.
            Por eso, como en todos los partos, hay felicitaciones y vaya desde aquí la mía a quien inició la idea, a quien fue fraguando – quizás en silencio o en el anonimato – el esqueleto de lo que tenemos ahora; mi felicitación a quien diseñó el blog, que seguro que robó el tiempo al tiempo para dedicar su tiempo a todos los demás… en definitiva nos tenemos que felicitar todos, porque todos somos o debemos ser cómplices de este parto.
            Antes del parto todas son conjeturas; antes del parto todas son ilusiones; antes del parto todas son ideas de cómo será lo que nace, … pero ahora viene el trabajo diario, el curro de mantener a la “ criatura “ para que no se caiga, el trabajo de ayudarle a caminar… a veces nos puede cundir el desánimo, se nos puede animar a dejarlo todo y a arrojar la toalla… pero no dejemos “que se apague esa llama (pábilo) vacilante”, mantengamos la vela encendida porque no sabemos lo que nos puede deparar el futuro. “Estén atentos y vigilantes”.
            A veces nos podemos sentir agarrotados, tensos… necesitamos un tres en uno, ¡qué mejor que la Trinidad!, cuya fiesta celebramos este domingo para coger el impulso necesario. No veamos a la Trinidad como el fetiche de quien pasa por delante de una iglesia y no entra nunca, o de quien salta a un campo de fútbol… y se presigna pero que no sabe a quien está invocando.
            Miremos, contemplemos, amemos al Padre, en el Hijo y a la fuerza de ambos en su Espiritu. Siempre digo que la liturgia es rica en simbología: usémosla, aprovechémosla, démosle contenido… quien nos vea en la calle, pueda saber por nuestro silencio de qué o de Quien estamos hablando.
            Hasta la próxima
            Paco Mira

1 comentario:

  1. GRACIAS por querer formar parte de este parto. Un abrazo y espero leerte la próxima semana.

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