sábado, 22 de junio de 2013

HEMOS GANADO

HEMOS GANADO, HAN PERDIDO

      
      . Yo tenía un profesor que era un aficionado al fútbol tremendo. Era de Salamanca y le encantaba la U.D. Salamanca. Pero era de los que cuando ganaba la euforia, la autoestima, la alegría… la situaba en  primera persona: “hemos ganado”. La sonrisa le llegaba de oreja a oreja. Pero sin embargo, cuando perdía, esa euforia se convertía en amargura, tristeza, decaimiento… y decía “han perdido”.
Amigos, parece lo mismo, pero no lo es. La Iglesia de la fe, la fe de la Iglesia. Este slogan lo he copiado del encuentro que este fin de semana tienen los catequistas de toda la isla en Agüimes. ¿Saben?. Me da la impresión que a veces ciertos estamentos nos suenan a tan grande que pensamos que eso no va con nosotros. Lo más probable que si hacemos una encuesta de lo que la gente entiende por Iglesia, nos manden de viaje a Italia, al Vaticano, o como mucho a algún cura de alguna parroquia de algún lugar no muy lejano.
            Pero lo más probable también es que a quien le preguntamos seguro que está bautizado y piensa que el tema, la encuesta, la pregunta no va con él. Como si de un ente abstracto se tratase a la Iglesia y no estuviera formada por personas que se equivocan, tropiezan, se levantan, vuelven a caerse, etc….
            Si me lo permiten, me gustaría quitarme el sombrero ante tanto anonimato público, pero con nombres y apellidos en privado, esos son los catequistas, aquellas personas que – entre otros - son la fe de la Iglesia y, sin duda, la Iglesia que vive la fe. Son los que normalmente no salen en los periódicos, son los que cuando llueve esperan a que los padres recojan a sus hijos sin que se mojen, son los que cuando hay que consolar al niño, ahí están como una madre/padre que se desvive por ellos. Son los que cuando llegan a casa todavía les queda una ardua tarea por realizar, porque ¿saben?, tienen familia, no cobran, no están al servicio de nadie. Sencillamente su fe, la fe la Iglesia les lleva a dar un testimonio y ¡que poco les valoramos!.
            Muchos se preguntarán para qué sirve un catequista, quizás la respuesta esté en el evangelio de este domingo “el que poco perdona, poco ama”. Todos los que nos damos golpes en el pecho, los que venimos a misa con regularidad, los que cumplimos con la normativa…. Si nos preguntan, por el perdón,  ¿cuál sería nuestra respuesta?, ¿cuál sería la respuesta ante esa gente que pregunta qué es la Iglesia, para qué sirve, que si tiene mucha riqueza, etc….?. Ellos son esa savia que sirve para que precisamente la Iglesia no se desanime.
            Me gustaría que no hiciéramos como mi profesor, que era del equipo solamente cuando ganaba, que solo estaba para las maduras, pero que las duras no iban con él. La fe es confianza, confianza que da seguridad y por eso podemos dar testimonio con rotundidad de quien era Jesús de Nazaret. Por eso, con esa confianza y con esa seguridad podemos decir que la fe de la Iglesia es igual a una Iglesia de fe.
             Por cierto que responderían si les preguntan, por ejemplo sus hijos, “ Papi, mami, ¿cuánto tengo que amar a los demás?
            Hasta la próxima, Paco Mira

2 comentarios:

  1. Jesús Vega Mesa16 de junio de 2013 12:44
    Me alegra entrar a este blog, y me alegra verte aquí también, Paco. Excelentes tus reflexiones. Hay que seguir asÍ

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  2. Anónimo16 de junio de 2013 23:46
    Paco, muy bien tus cartas. La última que has publicado me ha gustado mucho. Felicidades!!. Si algún hijo nos pregunta: ¿Cuánto tenemos que amar a los demás?. una buena respuesta sería, amar siempre y a la perfección. No hay cantidad, sólo hay que querer bien siempre, todos los días y con calidad. Ojalá tanto los padres como los hijos lo tengamos como norma diaria... nos resultaría por tanto más fácil perdonar.. Toñi M.

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