LAS REGLAS DE UN MARAVILLOSO
PROYECTO
Les he de confesar que la vida es un
proyecto, un maravilloso proyecto. Un proyecto que cuando comienza es un
proyecto mimoso, que se dejar de mimar en la medida en que vamos cumpliendo año
y un proyecto que acaba siendo también mimoso en la medida que nos acercamos a
la recta final. Pero sea como fuere un proyecto que merece la pena que lo
vivamos.
Pero todo proyecto, necesita unas
normas, necesita unas reglas, necesita algo por el que nos podamos guiar para
que al final el resultado sea el que esperamos. ¡Qué mejor regla que la de este
fin de semana!: dichoso, feliz, bienaventurado… tú, yo, nosotros, ¿por qué? Por
vivir. Ese es nuestro proyecto. Un proyecto de vida en la vida, un proyecto de
luz y esperanza en un mundo donde cada vez más, la noche de halloween es cada
vez más negra y más grande.
A veces dan ganas de no seguir en el
camino. A veces, cuando alguien ve que las corruptelas y los corruptos campan a
sus anchas y nadie es capaz de decirles nada, dan ganas de no hacer como los
discípulos de Emaús- El camino de la
vida, nuestro camino, no sólo está lleno de sorpresas, sino que es sorprendente
el recorrerlo: como la vida puede salir a nuestro encuentro y no conocerla,
como aquellos amigos que se encontraron con Jesús en el camino, en su camino.
El proyecto de la Vida viva, no pasa
por los cementerios; el proyecto de la vida no pasa por escenas de dolor que a
veces se nos hacen inevitables El proyecto de la vida pasa, a veces, por la
huella que han dejado en la historia todos aquellos que nos han precedido.
Todos, absolutamente todos, dejamos huella, con más o menos profundidad. Han
sido y son brazos que trabajan para que las bienaventuranzas puedan cumplirse.
Cuando esto sucede, lo demás se nos
podrá dar por añadidura, por eso Francisco de Asís, era capaz de llamar a la
muerte, hermana, con confianza, porque tenía asumido lo que Pablo le preguntaba
a la comunidad de Roma, “¿quién o qué nos
podrá separar del amor de Dios?”
Amigos, en nuestras manos está algo tan
sencillo como un proyecto maravilloso de vida. Un proyecto realizable y al
alcance de todos. Busquemos la fuerza y la energía en aquel que nos ha amado
primero; sirvamos de ejemplo y de modelo a aquellos que nos encontramos en el
camino de la vida y que demandan nuestra atención; eduquemos a nuestros hijos
en los valores de las bienaventuranzas pero porque para nosotros las
consideramos como esenciales y adecuadas y ellos verán que son realizables.
Hasta la próxima
Paco Mira




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