Aunque los romanos le llamasen
"finisterrae" y se lo
creyeran, sin duda esa puntita del noroeste de nuestra querida España que
cantaba la añorada para algunos Cecilia, no es el final de ningún lugar y menos
de ningún camino. Más bien, diría yo que es el inicio, el comienzo de algo
bonito y maravilloso. Cuenta la leyenda que a estas costas trajeron los restos
de un testigo en la fe. Pero no deja de ser eso, leyenda, pero ¡maravillosa y
bendita leyenda!.
Los santos no son solo a los que
encendemos una velita por unos cuantos céntimos, ni les ponemos unas cuantas
flores. Los santos, los testigos... son los que se lo curran en la vida, son los que se fajan y se parten la cara por
una causa que consideran justa y además de justicia. Los santos no solamente
están en las peanas de nuestros templos, sino que patean la calle, caminan con
nosotros e incluso se convierten en profetas martirizados.
Santiago, lejos de la leyenda, fue
uno de esos. Fue un testigo que quizás a lo largo de la historia no se le
leyera en su justa medida. Se le representó como combatiente de otras formas de
ver al mismo Dios pero con nombre distinto; se le representó como montado a
caballo y blandiendo una espada.... lejos de tal realidad. Santiago dio su
vida, por eso es mártir, por ser fiel a un mensaje; por ser fiel a un ideal;
por ser fiel a un Maestro que le enseñó el verdadero camino de la Vida.
Santiago dio su vida, hasta el
final, hasta Finisterre. Pero ese final es el inicio de mucho y de muchos. Su
fama se extendió de tal forma que se creó no solamente un camino, sino muchos y
de diferentes nombres. No nos preguntemos cuál es la razón por la que la gente
camina, se pone en marcha, el caso es que lo hace y lo hace hacia el lugar de
un santo y de un mártir. Hablando con gente que hizo ese camino, le preguntas
por qué, y no saben dar razón, pero sí que tienen la necesidad de hacerlo.
Santiago nos invita a levantarnos, a
ponernos en camino, a no quedarnos quietos porque la fe, el camino de Jesús, el
mensaje de Jesús nos tiene que llevar a no estar parados, nos tiene que llevar
a reventarnos en el testimonio de un mensaje que merece la pena. La fe es el
motor que nos tiene que mover a que no nos quedemos quietos.
Nosotros tenemos que ir a la otra
orilla. Allí hay gente que tiene necesidades, gente que también tiene hambre y
sed de la justicia. Allí hay gente que necesita que nosotros le digamos que se
sienten porque nosotros les atenderemos, les lavaremos los pies. Es la imagen
real de quien comparte con otros lo poco o mucho que tiene. A Jesús le importó
poco la escasez de pescado. No pasa nada, de lo poco hacemos que los demás
también compartan con nosotros.
Que bonito el mensaje de este fin de
semana. Se nos invita a estar atentos, aunque estemos de vacaciones, a las
necesidades de los demás. Se nos invita a no tener prisa, a sentarnos y escuchar
a los demás. Se nos invita a estar siempre en camino, como
Por cierto: dejo a los abuelitos
para otra, porque este fin de semana es su día. Felicidades a Gáldar y a Tunte.
Felicidades España por tener un patrón como el que tenemos, pero felicidades a
los gallegos, por cobijar al patrón de todos.
Hasta la próxima
Paco Mira




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