LOS
DIÁCONOS ADRIÁN Y NICANOR Y LOS PROFETAS
No quiero ni pretendo dar una clase de
profetismo, pero sí unirme a la alegría de mucha gente en la Graciosa y en la
Vega de San José, por el acontecimiento de este fin de semana. Los
acontecimientos, los grandes acontecimientos no son el fruto de una noche de
verano, ni el disgusto de una muela picada. Es el fruto de largas horas, quizás
ante el Señor, donde uno se pregunta el por qué, el cómo y quizás si será la
persona más adecuada.
Me gustaría y quiero creer que en la Graciosa
y en la Vega de San José, mañana y quizás el fin de semana las campanas tendrán
que replicar con más fuerza si cabe de la que son capaces que dos de sus hijos
han optado en su vida por seguir a un "loco" que acabó en la cruz,
pero que su locura no necesita de fármacos, sino de brazos que sean capaces de
extenderse para poder abrazar a muchos.
Me gustaría y quiero creer que en toda la
Diócesis también replicarán las campanas del corazón y del amor de tantos y
tantos que seguimos confiando también en las locuras del hijo de un carpintero
que enseñó a clavar tachas que todavía siguen doliendo en la actualidad. Este
fin de semana, la Diócesis tiene la obligación de alegrarse porque dos de sus
hijos se ponen al servicio de otros.
Toda opción en la vida exige renuncia. Adrián
y Nicanor tienen claro a lo que renuncian. A pesar de una juventud latente, no
ha sido fácil. Las horas, quizás sin dormir, que han pensado el paso que daban,
les sirve ahora de aliciente para que con la alegría que les caracteriza,
puedan llevar adelante el mensaje que se proponen.
Felicidades a las familias. Ellos recuerdan
que si están donde están es porque el ejemplo de miembros de sus familias, de
colegios en los que se han educado, de amigos que viven y han vivido la fe les
ha servido de ejemplo. Ojalá que ellos cojan el testigo que otros les han
puesto en su corazón. Sin duda que será un testigo nada fácil, pero un testigo
que merece la pena.
Es curioso como este fin de semana, Jesús no
es acogido en su propia tierra. ¡cuántos de nuestros hermanos, incluso
religiosos, no han sido acogido por nosotros entre nosotros!. Quiero creer que
no será el caso de Nicanor ni de Adrián. Profeta no es el que vaticina el
futuro. Profeta es que el anuncia porque asume, la Palabra de Dios. Normalmente
esta es molesta por eso a muchos los quitan del camino de la vida.
Adrián y Nicanor, acuérdense que la vida va a
continuar. Muchos rezaremos por ustedes, pero no se olviden de devolvernos el
rezo, no porque tengan de hacerlo, sino porque Jesús de Nazaret les acompaña en
su vida.
Este fin de semana es el patrón de los
automovilistas. La vida tiene muchas curvas, peligrosas, deslizantes, con
hielo, con obstáculos....pero es lo que le hace grande a la vida. Vayan por
esos caminos porque siempre a la otra orilla está nuestro gran amigo Jesús.
Felicidades a la Diócesis. Felicidades a la
Graciosa. Felicidades a la Vega de San José. Pero sobre todo, felicidades a
ustedes Nicanor y Adrián y que el Señor les acompañe.
Hasta la próxima
Paco Mira




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