viernes, 15 de enero de 2016

LA SOLERA, SIEMPRE ES NUEVA

LA SOLERA, SIEMPRE ES NUEVA

De todo lo bueno que tiene el evangelio, lo que más me gusta es que es "como la vida misma", es decir que las parábolas, los ejemplos que el evangelio utiliza son siempre cosas que suceden en la vida diaria. Y es que no nos queda otra que darnos cuenta que ese amigo al que decimos que queremos, camina, pasea, nos acompaña y realiza lo mismo que nosotros y en cualquier paso de la vida de cada día. En esta ocasión le toca el tema de una boda.
Claro, no pretendo hablar de las bodas de hoy en día. Quizás, a lo mejor, lo que habría que preguntarse si hoy en día el comprometerse desde el amor sincero y teniendo
como testigo directo al propio Jesús, es algo que esté de moda, que se lleve y que nos comprometa. Pero también habrá que preguntarse que aunque no esté Jesús delante, si el compromiso sigue teniendo vigencia. En el fondo quizás sea la tónica general de todo lo que realizamos en la vida. Vivimos en la inmediatez, en la frugacidad, en lo rápido y hasta quizás inseguro, en lo caduco... y todo aquello que huela a perenne, a para toda la vida, a el compromiso serio, pues a lo mejor hay que dejarlo para otro siglo.
Hoy Jesús vuelve a salir al encuentro del hombre. Vuelve a salir a la realidad cotidiana y real de cada día. Vuelve a compartir con todos y cada uno de nosotros algo tan normal como una boda. Una boda atípica, una boda en la que se queda sin lo esencial de la misma celebración como es el vino. El encuentro de Jesús con el hombre se da en una fiesta, porque el encuentro con él tiene que ser una fiesta. Es curioso que el evangelista no narra los pormenores del rito religioso de una boda judía. Narra la asistencia a una fiesta en la que curiosamente falta el vino.
El acercarse a esa fiesta, es curioso también se hace por medio de una madre, por medio de María, ella es la que no quiere que decaiga la fiesta y le dice a su hijo que no hay vino. ¡cuántas de nuestras madres, a lo largo de nuestra vida, no han querido que decayese la fiesta, nuestro encuentro con Jesús!.
Hoy en día, el que nos encontremos con Jesús, se lo cree poca gente. Casi como el maitre de aquella boda que dice que todo el mundo deja el mejor vino para el final. Hoy quizás tengamos que preguntarnos si nuestro ejemplo sirve para que los demás puedan acercarse a la fiesta que nuestro amigo Jesús nos oferta.
Esta semana también es la semana de oración por la unidad de los cristianos. Es como si fuéramos a una boda en la que los invitados estuvieran peleados. Más o menos es lo mismo. LLevamos tiempo que por cosas nimias, por pequeñeces los ortodoxos, los católicos, los protestantes.... nos alejamos y hasta nos hemos peleado, matado en nombre del mismo Dios que nos une.
LLevamos tiempo pidiendo la unidad; llevamos tiempo pidiendo poder celebrar juntos y de la misma manera; llevamos tiempo demandando que las celebraciones puedan ser únicas, caminar por el mismo camino aunque sea con pasos diferentes.
¿A qué esperamos?.¿que nos impide caminar juntos?. Nos invitan a la misma boda, el "novio" es el mismo para todos, pero los comensales tienen que saber que no podemos ir a una fiesta donde estemos enfadados. El vino de solera es el más caro, es el que mejor buqué tiene, el más cotizado y al que no todo el mundo quizás tenga acceso. Jesús es ese vino que invita a todo el mundo.
Mi recuerdo desde aquí al gran Poli. Ese bonachón de hombre que está con Padre Dios en la boda donde no se acaba nunca el vino. Seguro que está entre otros, con su gran amigo Pepe Alonso
Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 8 de enero de 2016

POR EL BAUTISMO, LA MISERICORDIA SE HACE CARNE, ENTRE OTROS EN ALBERTO INIESTA

POR EL BAUTISMO, LA MISERICORDIA SE HACE CARNE, ENTRE OTROS EN ALBERTO INIESTA

         Hemos comenzado el año y, como todo en la vida, lo hemos hecho por
el principio. Parece una patuflada, pero no lo es. Porque si nos fijamos en el calendario, éste, nos va ofertando la ruta a seguir a lo largo del año: el día 1 correspondió a María, como madre de Dios, su conmemoración, su recuerdo como portadora de vida y de la Vida. Hemos comenzado el año acordándonos casi de un imposible, como es la paz, la jornada mundial de oración por la paz. Es increíble que nos acordamos de estos acontecimientos y sin embargo no ponemos el remedio para su cumplimiento. Quizás esta se la palabra clave, cumplimiento (cumplo y miento). Hemos contemplado, también, la manifestación de Dios al mundo y éste lo ha reconocido en su epifanía o comunmente conocida como la fiesta de los Reyes Magos, que no sabemos nada de ellos. Y ahora, la liturgia nos oferta, el Bautismo de Jesús.
         ¡Qué maravillosa la pedagogía de la Iglesia!. El bautismo, el primero de los siete pasos en la vida de fe que el ser humano puede recorrer. El primero sin el que los demás no tienen sentido y además no se pueden administrar sin él. El primero que es la puerta por la que entramos en esta maravillosa aventura de fe, con fe y para la fe. Una puerta que nos abre el camino hacia un misterio maravilloso al que solo se puede contemplar, por mucho que los teólogos se empeñen en querer discutir sobre ello.
         Y en el inicio de este camino, el Papa Francisco, nos propone un año de misericordia. Es curioso como en estas navidades hemos escuchado por dos veces el relato del prólogo de Juan: la Palabra se hace carne y camina con nosotros. ¿Se imaginan cambiar la Palabra por Misericordia?. En el fondo la Palabra es pura Misericordia. Jesús es verdadera misericordia. La palabra misericordia, es aquella que acompaña, anima y ayuda a los que necesitan de nuestra credibilidad. Jesús de Nazaret, en su vida terrena, fue pura misericordia por los caminos polvorientos de Israel.
         Este fin de semana acaba la Navidad. Dios acampó entre y con nosotros. Es curioso que el profeta Isaías nos vuelve a recordar que una voz clama en el desierto para preparar los caminos del Señor. Solo se consigue si en nosotros habita la misericordia y si eso es verdad ésta se hace carne y acampa entre nosotros. No solo se hace carne, sino que camina con nosotros, a nuestro lado. Misericordia también es mantener las actividades sociales. Tabita era una de ellas y la hemos dejado apagar.
     
    El Bautismo no es echar agua en la cabeza de nadie. En la antigüedad la gente se bautizaba después de un largo proceso de conversión y reconocimiento de lo que iba a recibir. Juan nos lo vuelve a recordar, porque tan grande es el poder de Dios que no merecemos desatarle la correa de las sandalias. Juan bautizaba con agua, Jesús nos bautiza interiormente con la misericordia que nos inunda.
         Sería bueno que nos preguntáramos como estamos planteando las catequesis pre -bautismales en nuestras parroquias. Deberíamos preguntarnos cual es la actitud de los padres a la hora de solicitar algo tan serio como entrar a formar parte de un convencimiento y del que tengo que dar razón, servir de ejemplo y poder extenderlo a lo largo de los confines de la tierra.
         Sería bueno que el que pide el bautismo para sí o para un hijo, no sea una petición que sirva para cumplir una tramitación o un expediente más o menos serio. El bautismo tiene que ser fruto de un convencimiento de conversión, de convicción, de realidad. Para ello pidamos la grandeza de la misericordia que se hace carne y camina con nosotros. Como lo hizo Monseñor Alberto Iniesta, al que tuve la oportunidad de conocer en el pozo del tío Raimundo. Es curioso que tenemos un futbolista que se llama igual, que nació en el mismo sitio, que nos dio tardes de gloria, como Monseñor a los de Vallecas, porque la Misericordia, después de la conversión del bautismo, está y camina con nosotros.  Nosotros somos testigos y por ello lo predicamos.
         Hasta la próxima

         Paco Mira

jueves, 31 de diciembre de 2015

2016, VOLVEMOS A EMPEZAR Y LA PALABRA SE HACE CARNE



         Hace unos días un amigo me decía que leía una carta mía que le escribí hace, por lo menos, veinte años. Me resultó curioso por varias cosas: una porque se la escribí estando en Madrid, quizás sean de esas cartas que uno escribe cuando no se atreve a tener una conversación a la cara;  otra porque después de tanto tiempo todavía la conservaba, en el fondo significa que lo que la carta contenía tenía cierta solera para ser conservada y la última porque el  me decía que la leía con cierta nostalgia. ¡que bueno!, le contesté yo. Sin embargo, ahora que se acaba el año, amigos como este, me dicen : "Paco, hacia atrás, ni para tomar impulso".
         Bueno, pues creo que ni tanto ni tan poco. Creo que de vez en cuando es bueno mirar hacia atrás. Entre otras cosas porque en la medida en que cumplimos años, la noción del tiempo ya no es la misma; porque en la medida en que cumplimos años, las cosas se ven de otra forma y de otra manera y quizás mirando hacia atrás podemos corregir muchas cosas en el futuro, porque aunque no lo creamos, siempre se es joven para volver a empezar.
         Mirando el calendario, mirando hacia aquel uno de enero del 2015, seguro que muchas cosas eran las que nos proponíamos de aquella: ir al gimnasio, dejar de fumar, educar a nuestro hijo de otra manera, corresponder con la pareja como hasta ahora no lo habíamos hecho.... y ya han pasado 365 días y la vida nos vuelve a dar la misma oportunidad que los años que tenemos cada uno. Nos vuelve a decir que nunca es tarde para volver a empezar, que quizás los propósitos que hicimos estaban bien, pero que también es bueno que revisemos las posibilidades que hemos tenido para ello.
      
   Comienza un nuevo año y a lo mejor nos tenemos que preguntar si a nivel cristiano ponemos darnos una nueva oportunidad. No solamente comenzamos con el mensaje, casi, de lo imposible, que es el mensaje de paz del día 1. Día que enarbola la bandera de 364 días restantes: donde haya paz, el corazón marcará el ritmo de la vida, decía un budista. Y es verdad, pero es que a la vez el domingo se nos recordará que la Palabra, Jesús, se hace carne y camina con nosotros, a nuestro lado, en nuestra misma dirección.
         Comenzamos un nuevo año y los propósitos quizás ya no tengan que ser el gimnasio o el dejar de fumar, sino propósitos que podamos cumplir de solidaridad, de ayuda al que lo necesita, de tantos amigos que nos tocan en el hombro y quieren que les miremos a la cara; compromisos de instituciones estatales que no luchen por ver quien se lleva el gato al agua en cuanto a votos, sino que miran por los intereses de todos y en especial por los más desfavorecidos; compromisos que nazcan de los corazones llenos de ilusión y de entusiasmo, de ganas y de esfuerzo por el bien común de tantos y tantos que tocan en la puerta de nuestros rostros, que nos miran a la cara y que nos dicen que aunque no hablen el mismo idioma caminan con nosotros.
         Comenzamos un nuevo año y lo más probable es que la Palabra, Jesús, sigue tocando en la puerta de cada uno de nosotros y que seamos capaces de abrir y no cerrar puertas en este maravilloso año de la misericordia. Comenzamos un nuevo año y ojala que nunca nos echen en cara que "vino a los suyos y estos no le recibieron", sino que la Palabra, Jesús, se hizo carne y acampó entre nosotros, camina con nosotros, habla con nosotros, llora con nosotros y vive entre nosotros.
        
Cuando levantemos una copa, levantemos también la realidad de un proyecto personal de cara a este año que comienza y que somos capaces de hacerlo posible en doce etapas. Miremos hacia atrás y pidamos perdón por lo que pudimos hacer y no hicimos y demos gracias por lo hecho en favor de otros.
         Amigos, feliz 2016 y no se olviden que la Palabra se hace carne y acampa entre nosotros
         Hasta la próxima
         Paco Mira


miércoles, 23 de diciembre de 2015

SI LA VIDA NACE EN TÍ... POR LÓGICA TAMBIÉN EN LA FAMILIA

SI LA VIDA NACE EN TÍ... POR LÓGICA TAMBIÉN EN LA FAMILIA
            Durante todo el adviento no es que lo estuviera amenazando, es que lo veía claro:
Belén cada vez estaba más cerca. Pasito a pasito, metro a metro, hemos llegado. Estamos en Belén. Quizás ahora es el momento de preguntarse, : vale estamos en Belén y ¿ahora qué?. Pues resulta que ahora empieza lo bueno, ahora empezamos a compartir la vida de un amigo que durante dos mil años nos viene diciendo lo mismo y probablemente no hacemos caso.
            Cuando me acerco a Belén oigo un repliqueo de campanas con un sonsonete gustoso y lleno de melancolía que entre otras cosas dice :campana sobre campana... asómate a la ventana.., pues por eso soy obediente y me he asomado a la ventana y he visto a infinidad de gente removiendo en los contenedores de basura para un veinticuatro por la noche poder llevarse algo a la boca; he visto, asomándome a la ventana, a ese hijo entre rejas, en la prisión de cualquier ciudad de nuestra nación, que por una equivocación en la vida le han echado unos cuantos años alejado del mundanal ruido, etc... ¡cuántas cosas se puede ver en Navidad asomado a una ventana!.
            Navidad, viene del latín que dice NA TI VI TA TE, que literalmente se traduce, NATI,(nace) VITA (la vida), TE (en ti).: ¡que hermosa palabra! , da igual en latín que en castellano y qué difícil es de cumplir. Los cristianos los primeros que fallamos en la realidad de lo que predicamos. Quien nos vea celebrar una fiesta como esta, quien nos vea acudir a un pesebre a ver a la Vida hecha carne y acampar entre nosotros, quien nos vea cual pastores que tienen la misión de rendirse a la evidencia... tienen que ver en nosotros la cercanía de un convencimiento que quizás no demostremos.
        
    Los que tenemos ciertos años recordamos un anuncio de la televisión que decía, "vuelve a casa por navidad".  Me gustaría que en estas fiestas de familia, de la sagrada familia, me gustaría recordar la vuelta a la normalidad de tantas familias desestructuradas por diferentes circunstancias que se dan en el  ámbito de nuestro entorno. Me gustaría que volviera a la normalidad tantas y tantas familias que están rotas por el mundo de la droga, el alcohol... sea cual sea su modalidad... me gustaría que volvieran a la normalidad tantas familias separadas por la distancia que la intención de buscar una vida mejor, familias en las que se ha quedado una parte en un país y otra en otro. Me gustaría que volviesen a la normalidad tantas familias separadas por las rejas de una prisión en un momento de equivocación. Me gustaría que volvieran a la normalidad tantas familias que se han quedado en el paro y que su situación no es la deseada. Me gustaría que volviesen a la normalidad tantas familias separadas por una enfermedad.
            El fin de semana que viene es la fiesta de la sagrada familia. Una familia en la que ha de prevalecer la autoridad entendida no como norma y castigo, sino la verdad y la razón, lo que se dice y se hace ha de responder a lo bueno y verdadero. Una familia donde tiene que prevalecer el testimonio, ya que las palabras mueven, pero el ejemplo arrastra; una familia en la que tiene que prevalecer el diálogo, es decir la escucha atenta, la comprensión, el enriquecimiento personal y comunitario y por último el espíritu de servicio, porque los cristianos no hemos venido a ser servidos, sino a servir.
            Si la Navidad  significa que la vida nace en nosotros, ojalá que seamos capaces de insuflar vida en tantas situaciones que aparentemente son lo contrario.
            Amigos no felicitemos la navidad, hagamos navidad
            Hasta la próxima
            Paco Mira



viernes, 18 de diciembre de 2015

ELECCIONES Y LA ÚLTIMA DE ADVIENTO: ¿CASUALIDAD?


Yo creo que el Sr. Rajoy, cuando convocó las elecciones generales no cayó en la cuenta que el día 20 era el último domingo de adviento. No cayó en la cuenta y lo más probable es que tampoco tenía por qué hacerlo. Pero no sé si será curioso el saber que la esperanza se acaba porque la realidad se acerca. El adviento se acaba, porque la realidad de la Navidad la tenemos a la vuelta de la esquina. Es la hora de pensar si lo que prometí es lo que voy a cumplir, no solo quien convoca las elecciones, sino todos los que concurren a las mismas. A veces pensamos más en criticar al que está que en dar soluciones para hacerlo mejor, si se puede.

En medio de todo esto, un personaje del adviento. Un personaje de esperanza que ha luchado contra toda esperanza porque no daba crédito a lo que el ángel le había dicho: María. María que va a visitar a su prima. Dos mujeres que dan a luz y que en el fondo no entienden lo que se les avecina, ni por qué a ellas, pero que asumen, aceptan, acatan... un mensaje que no todo el mundo es capaz de entender.
¿Por qué preguntar, si lo que se nos ofrece merece la pena?. A veces en la vida damos vueltas y vueltas, cual rumiante con la comida en vez de saborear los manjares de la vida. En nuestra vida de Iglesia a veces damos vueltas y vueltas antes de actuar cuando la decisión tiene que ser inminente. María es que no se lo pensó dos veces, es que no había que pensarlo... la ocasión merece la pena, ánimo, adelante... el proyecto deja de ser esperanza y se convierte en realidad.
Es curioso como las buenas noticias no se callan. Las buenas noticias no quedan en el vientre por los siglos de los siglos. Las buenas noticias se comparten, se paren. se iluminan. Por eso María va de prisa, corriendo a la
montaña. El mensaje de Jesús, ya desde el vientre materno, es un mensaje de encuentro. Nosotros estamos en un mundo en el que este no viene a nosotros, nosotros tenemos que ir al encuentro, como María, de él. Un encuentro de alegría, de gozo, de ilusión, de ganas, de entusiasmo .... Dice el texto que en cuanto supo del saludo, la criatura saltó de gozo.

Quizás es hora de preguntarnos si nuestros encuentros lo son de ganas de ilusión de entusiasmo, o por el contrario en nosotros no salta nada ni nadie porque no irradiamos lo que nos une. Es curioso como Isabel, dice el texto, responde a voz en grito. ¡que pena me da cuando en nuestras celebraciones, en nuestros testimonios nadie salta de alegría porque no insuflamos precisamente alegría!.
Debemos abrir las puertas de nuestra casa. Dejemos que María entre en ella. Dejemos que quien lleva al salvador dentro de sí, también nos visite, nos ayude a desvelar los secretos de su gran fe y amor. No siempre estamos dispuestos a ello y ella es lo que quiere hacer con nosotros. María hizo lo que dice la carta a los Hebreos, aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. Preguntemos y tomemos como ejemplo a María para hacer la voluntad de Jesús. Un niño al que le queda muy poquito para nacer, pero que lo hará con ejemplo de humildad, sencillez, alegría, bondad....
Ojalá que nosotros, cuando nos visite la madre de Jesús, también saltemos de gozo y alegría, porque el Señor viene.
Desde aquí mi recuerdo y mi abrazo desde el cariño a Suso Vega
Ufff. Se lo vengo diciendo: cada vez veo más cerca Belén, ¿ustedes?
Hasta la próxima



Paco Mira

viernes, 11 de diciembre de 2015

MISERICORDIA CON LOS CIEGOS DE LA VIDA

MISERICORDIA CON LOS CIEGOS DE LA VIDA
Quiero, antes de nada, expresar mi gratitud a los que me leen. A los que tienen la santa paciencia de hacer un alto en su camino para entretenerse con aquello que me surge a raíz de lo que sucede y a la luz de lo que la palabra de Dios me dice en el domingo que nos toca. La vida da para mucho, pero Dios, a través de su Palabra, da para mucho más. Viene esto a cuento, porque un amigo, Jesús Rodríguez me corrigió la semana pasada. En mi carta decía que "el martes conmemorábamos la celebración de la democracia". Evidentemente fue un lapsus. La democracia la celebrábamos el domingo 6, no el martes 8, día de la Inmaculada. Pero viene bien, puesto que la democracia conlleva implícito la no censura y veo que en este caso no ha habido. Gracias, Jesús.
Metidos en harina y en medio del adviento, el Papa, esta vez sin sorprendernos (porque ya lo había anunciado con tiempo), nos ha inaugurado el año de la misericordia, es decir el año de la posibilidad de volver a empezar de nuevo. El año en el que todos tenemos las mismas posibilidades y que nadie es mejor que nadie. Es curioso como en medio del tiempo de la esperanza; donde la realidad de la navidad cada vez se ve más cerca, la capacidad de poder con otro o de pedir perdón siempre está tocando en la puerta de cada uno de nosotros.
Mucho se ha hablado a raíz de este año que se nos ofrece: que si los divorciados, que si los que han abortado, que..... pero ¿quiénes somos nosotros para juzgar la conciencia de nadie?, y... ¡qué dados somos a hacerlo!.
Este fin de semana que se celebra la fiesta de Santa Lucía, ¡cuántos ciegos de la vida a los que podemos ayudar!. Quizás no sean ciegos de los que por motivos físicos les falte la vista. Ciegos que no son capaces de encontrar su lugar y su puesto en la vida y que una manera desesperada nos piden que les echemos una mano. Ciegos que no encuentran la forma y la manera de poder continuar adelante y quieren que nosotros les podamos conducir por aquella vereda que lleva, en este tiempo, a Belén.
Este fin de semana es el domingo de "gaudete" es el domingo de la alegría esperanzada. Es el domingo en el que alegremente podemos llevar adelante las promesas que podemos adelantar que se pueden cumplir. Este fin de semana hasta tres veces le preguntan a Juan el Bautista lo que hay que hacer. Quizás nosotros este fin de semana también tendremos que preguntarnos que qué tenemos que hacer, y preguntarnos no solo tres veces, sino un montón de veces.
Creo que las respuestas en la vida tienen que ser claras y contundentes: todos hemos nacido de la misma manera; todos hemos optado por el mismo camino que es el mismo para todos, como Lucía, la italiana y a la que el miedo del tormento no le separó de lo esencial de su vida que era seguir a Jesús. Una Lucía que en el tiempo en el que ella ha vivido, las circunstancias de la vida no eran fáciles, sin embargo supo dar testimonio, incluso con su vida, de la convicción del evangelio.
Misericordia. Creo que tenemos todo un año para pensar lo que esta palabra significa. Tenemos todo un año para mirar hacia adentro de nuestro corazón y comprobar si realmente el mensaje del perdón de Jesús se cumple en nuestras vidas. Tenemos todo un año para tomar "resuello" y no juzgar a nadie.
Tenemos un año para perdonar y que nos perdonen. Tenemos un año para ser nosotros mismos como lazarillos de tantos y tantos que tienen cegueras en esta vida y que nosotros podemos salvarles de caer en alguno de los pozos de la vida. Pero para ello tenemos que ser nosotros primero, portadores de lo que predicamos.
Se lo vengo diciendo: cada vez veo más cerca Belén, ¿ustedes?
Hasta la próxima
Paco Mira


viernes, 4 de diciembre de 2015

LA LUZ QUE VA DELANTE ES LA QUE ALUMBRA Y JUAN SABE MUCHO DE ESO

LA LUZ QUE VA DELANTE ES LA QUE ALUMBRA Y JUAN SABE MUCHO DE ESO
A veces pienso (porque lo hago de vez en cuando) que a cierto grupo de personas nos falta valor, coraje, ganas, energía. Me da la impresión que a las generaciones de ahora, los chiquillos entre 12 y 15 años les debe faltar alguna vitamina porque les preguntas algo y parece - con perdón - que les falta fuelle, les falta vitalidad, lo que decía mi abuela, sangre en las venas.
No es muy bueno gritar, pero sí creo que sea bueno que de vez en cuando exista algo que nos despierte, que nos espabile, que nos aligere del letargo en el que estamos metidos. Da la impresión como que hay alguien que lo que pretende es tenernos como los osos en hibernación.
Quiero imaginarme a un tal Juan. Quiero imaginarme una voz que clama en un desiérto. Un desierto como imágen de soledad, de abandono, de no escucharte nadie, de que cada uno va a su "bola" sin importarle la temperatura del desierto, las dificultades por las que se pueda estar pasando, las necesidades particulares y comunitarias que puedan existir... y alguien que esté con el sonsonete en la oreja de allanen los caminos, preparen un camino, que lo escabroso se enderece... me imagino un Juan loco, abatido, de voz ronca, quizás harapiento y sucio, un Juan que habla para unas arenas que juntas forman el desierto pero que por separado las lleva el viento.
Me quiero imaginar a ese mismo Juan, a Paco, a Nieves, a Monse, a Pepe, a María José.... a tantos y tantos que hoy en día, también con la voz ronca, quizás abatidos, quizás no muy bien vestidos, quizás sin trabajo, quizás con alguna enfermedad en casa que dentro de poco puede ser irreversible... diciendo que la esperanza no está perdida, que el desierto se puede convertir en oasis si preparamos un camino a aquel que es la Esperanza y esta con mayúsculas. Quizás hoy en día hay muchos Juanes que gritando o sin hacerlo son el testimonio vivo de una realidad que intentamos predicar todos los días.
Juan, para lograr esto, no necesitaba mucho. No era de grandes comilonas, (saltamontes) ni de grandes vestidos (piel de camello), y nosotros pensamos que las apariencias son las que valen en la vida y que esta nos hacen conseguir aquello que nos proponemos cuando sucede todo lo contrario. Este martes también celebramos que la libertad en nuestro país también es posible. Pero una libertad reglada y asumida por todos. Este martes celebramos que la democracia es la mejor de las maneras para vivir en armonía. Quizás venga a cuento lo que Pablo le dirige a la comunidad de Filipos, cuando les dice: "Que su amor siga creciendo más y más en penetración y en sensibilidad para apreciar los valores" (Fil 1,4-6). En el fondo, la convivencia democrática no es más que la armonía entre todos desde el amor. ¡ay cuanto tiempo perdemos, a veces, en cosas que no favorecen la armonía!. Nunca, en nombre de nadie, profanemos los valores que nos hicieron llegar hasta donde estamos.
Amigos ¡qué hermoso es el adviento!.¡ qué bueno la cantidad de cosas que se nos ofertan ante nuestros ojos para poder llevar a cabo los planes de Dios!. Hoy estamos todos llamados a ser Juanes. A ser voces que tienen que clamar en un desierto que paradójicamente está lleno de gente, pero sordos a las realidades más claras de la vida. Estamos llamados a allanar un montón de colinas que no nos dejan vernos con claridad los unos a los otros; estamos llamados a desbrozar los senderos llenos de dificultades que impiden abrazarnos como hermanos.
¿ven como el adviento da un montón de oportunidades?. Parece que a lo lejos, ya veo Belén, ¿ustedes?
Hasta la próxima
Paco Mira