Mis queridos amigos:
A estas alturas de la situación del país en el que vivimos, creo que a nadie ya se le escapa que estamos en crisis (aprendimos incluso lo que significaba la palabra); que la economía no es la mejor (miramos incluso como se podía mejorar); que teníamos una prima (a la que algunos le han llamado “riesgo”, ¡tremendo nombre para un familiar!) que es la que nos marca los pasos que tenemos que dar. Sin olvidarnos que tenemos seis millones de gente en el paro, que el índice de pobreza sigue subiendo, que el futuro no es el mejor, y… no se cuantas cosas más.
Y para rematar la faena, no hace mucho que se celebró el festival de eurovisión y – entre otros – nos han acusado de plagio (copiar). Eso que en los colegios estaba castigado con un suspenso, resulta que a Raquel del Rosario, el estandarte de Teror por excelencia, después de Ntra. Sra. Del Pino, por lo visto, la han pillado copiando, y puede que la suspendan, aunque dada la clasificación ese suspenso, no significa gran cosa.
Y claro, para llevar la contraria, este fin de semana, la Iglesia nos invita a copiar, nos invita al plagio, nos invita a aprobar copiando. Increible, pero cierto. Parece que la Iglesia siempre camina contra corriente. Es quizás que siempre está siendo noticia. Lo malo será cuando deje de serlo.
Y digo que nos invita a copiar, al plagio, porque este fin de semana celebramos el día del Corpus, lo máximo, la Hostia. Y no me interpreten mal la palabra, porque la estoy utilizando adecuadamente. Para un católico, la Hostia no es más que el propio Corpus, el propio cuerpo, el mismo Jesús de Nazaret. Ese Jesús que se hace carne (en el pan), que se parte (en la consagración) y se reparte (en la comunión) es el que celebramos en la Eucaristía, por ello déjenme que le diga Gracias, porque eso es lo que significa la eucaristía.
Sin duda un Jesús, al que debemos copiar, un Jesús al que debemos plagiar y por ello no debemos suspender. Nadie ni nada nos podrá separar de ese amor del Padre hecho carne. Un Jesús que camina a nuestro lado, como con los de Emaús y a veces no le conocemos. Un Jesús que tiene nombre de Antonio, de Cristina, de Isabel, de Eugenia… de tantos y tantos voluntarios de caritas que quieren, en su quehacer diario, plagiar al propio Jesús de Nazaret. Una labor, esta la de caritas, que debería de estar prohibida, que no debería de existir… porque eso significaría que no habría pobres, que no habría necesidad de tener que echar una mano.
El primero en dar la cara, el primero en sacrificarse por los demás fue el propio Jesús. El encarnó en su persona, la forma, el modelo, la guía para que nosotros nos fiáramos y pudiéramos continuar adelante. Por eso debe la Iglesia plagiar, nosotros que somos iglesia, debemos copiar el modelo, que es irrepetible, por eso no adoréis a nadie, a nadie más. Hoy la tentación de buscar la solución en otras fuentes, es muy alta. Hoy contentarnos con lo primero que se aparece, como solución inmediata, pero no perecedera, es lo que nos lleva a una inestabilidad grande. Hagamos una alfombra, y miles de ellas, a quien se lo merece. Quizás los Oscar o en Cannes no se merecen tanto una alfombra como en el día del Corpus.
Amigos la solución está en nuestra mano.
Hasta la próxima, Paco Mira
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Anónimo26 de mayo de 2013 17:36
ResponderEliminarMuchas gracias Paco y que la fuerza del Espíritu nos acompañe para seguir con ilusión y no decaer.
Anónimo28 de mayo de 2013 18:18
ResponderEliminarFenomenal y ojalá que todos vayamos construyendo poco a poco esta página