viernes, 14 de agosto de 2015

¡QUE PENA: SU MAGNIFICAT NO ES EL NUESTRO!

¡QUE PENA: SU MAGNIFICAT NO ES EL NUESTRO!

         ¡ Y es que los personajes bíblicos, no por ello menos reales, nos dan palos por todos los lados!. Y es que encima no aprendemos. Hoy le toca a María, a nuestra madre, que precisamente como buena madre, no hace falta que diga mucho, sino que lo que hace, lo hace con la garantía suficiente como para dar lecciones aunque sea desde la sombra!.
         Y es que su magnificat no es el nuestro. Y no es el nuestro porque cada vez más a los de mi especie a mí mismo resulta que me conozco menos. Déjenme que me haga, y comparta con ustedes, una pregunta: ¿cómo es posible que sea debate no sólo nacional, sino mundial, que Cecil haya sido abatido a tiros?. En mi casa, por un motivo u otro, siempre ha habido una mascota: cuando no era un perrillo, era un pajarito.... siempre hemos procurado educar en el respeto a los animales. Pero, por supuesto, teniendo claro que nosotros somos seres humanos y ellos animales. ¿Cómo es posible que sin mirar el nivel económico, social, cultural de un país... el problema sea un león?. ¿Cómo es posible que el problema de un país sea un león cuando anualmente desaparecen - por un motivo o por otro - cerca de 40.000 niños al año?. Me gustaría que todas las organizaciones que apoyan a Cecil, apoyasen económicamente, con políticas sociales, culturales, de desarrollo, etc... a Zimbawe. Está claro que su magníficat no es el nuestro.
         Tampoco es nuestro magníficat, por desgracia, el mar Mediterráneo. Cintas y cintas; minutos y minutos de los telediarios rellenan nuestras horas de almuerzo para recordarnos que seres humanos como nosotros buscan lo que nosotros tenemos y el que Papa Francisco ha recordado: que la tierra es de todos y hay que compartirla. Pero me da la impresión que seguimos poniendo tapones cual nadador para que no le entre agua en los oídos, no vaya a ser que tenga que darme cuenta que quien me está golpeando cuando tranquilamente almuerzo es un hermano mío, aunque no hable mi misma lengua o no tenga el mismo color de piel.
       
  "Proclama mi alma la grandeza del Señor", solamente lo puede decir quien asume e interioriza el mensaje sencillo de Jesús de Nazaret. Solamente lo puede decir aquella madre que entiende al 100% el mensaje de su hijo. Solamente lo puede decir aquellos que asumen y entienden que la buena noticia sigue teniendo vigencia en el mundo en el que vivimos. Solo quien asume el mensaje de Jesús entiende que no hay cabida para los soberbios de corazón, que se puede derribar del trono a quien no es representativo de su propia identidad, que tenemos que darnos cuenta que a los hambrientos los va a colmar de bienes, que a los ricos los despedirá vacíos y que enaltecerá a los humildes.... Por eso su magníficat no es nuestro magníficat.
         ¡Qué grande es María!. Qué grande son las mujeres que conscientes de lo que significa ser madre, luchan por una causa maravillosa y que los hijos enarbolan como bandera. Qué grande es María que en el momento de aceptar y asumir que el mensaje de Dios era válido, se pone en camino, corre... y anuncia que el mensaje merece la pena. ¡Qué pena me da de nosotros, de mí mismo que como, como si en el Mediterráneo no pasase nada o como, como si el león de Zimbawe solucionase el problema del mundo!

         Seguro, como María en su Asunción, que quien asimila lo del evangelio del domingo, que dice "yo soy el pan vivo que baja del cielo, el que me coma vivirá para siempre" (Jn 6, 51), asumiremos que mucho de lo que pasa por ahí delante, por esos mundos de Dios también es problema nuestro. ¿Cuándo nosotros seremos capaces de decir: proclama mi alma la grandeza del Señor?

         Hasta la próxima
         Paco Mira


viernes, 7 de agosto de 2015

QUE LOS JÓVENES NO SEAN VOLADORES ARTIFICIALES


            Lejos de mi intención el estar en contra de los voladores, aunque de pequeño, como otros muchos de mi edad, el ruido de los mismos fuera síntoma inequívoco de miedo y por lo tanto de llanto. Pero insisto que no estoy en contra de ellos, entre otras cosas porque los voladores son los protagonistas de las fiestas y el que haya fiesta supone entrar en la bonita dinámica de un pueblo que tiene algo que celebrar y eso siempre es bueno.
            Pero claro, los voladores lo que tienen es que después del ruido, desprenden todo su colorido y.... se acabó. Su carestía, a veces, no justifica su fugacidad. Su carestía lleva a que también tengamos la capacidad de poder escoger los que más nos convengan, acordes con las fiestas que podemos celebrar.
        
    Este fin de semana se clausura en Avila, por aquello de Santa Teresa (a la que le dedicaremos una cartita más adelante) el encuentro europeo de jóvenes. Y siempre que se celebra un encuentro de este tipo corremos el riesgo de quedarnos como los voladores: mucho colorido, mucho ruido y... hasta la próxima. Creo que para los jóvenes es una ocasión inmejorable para que sean los protagonistas, no en el encuentro que ahora se termina, sino de su propia decisión. Ahora, en tiempos recios comienza el entusiasmo del que alardearon casi una semana.
            A veces, estos encuentros se quedan un poco en lo efímero de los mismos: el encuentro con otros jóvenes, el convivir durante unos días lejos o cerca de la tierra, el fervor de algunos encuentros o las charlas de algunos personajes de los que oímos hablar y que ahora vemos en persona; aquellas canciones nuevas pero con ritmo que invita no sólo a la oración sino a la fiesta...pero los encuentros tienen que tener un origen y éste puede ser el de este año.
                                
 El lema de este año no puede ser mejor:  en tiempos recios, seamos amigos fuertes de Dios. Los jóvenes, o por lo menos muchos de ellos, tienen ahora la oportunidad de decirle  a los demás que a pesar de las dificultades por las que estamos pasando, a pesar de los tiempos recios que corremos, que ser amigo de Dios todavía es posible. Es posible el poder predicar a los cuatro vientos que el mensaje de una buena noticia en medio de tantas malas, todavía puede ser real. Que el evangelio no es algo obsoleto y perdido, que el mensaje de Jesús de Nazaret, es posible.
            Para ello cuentan con el ejemplo no solo de Teresa, sino de Domingo de Guzmán, que no le tembló el pulso para anunciar a todo el mundo que un tal Jesús de Nazaret sigue vivo, por eso los Dominicos siguen en la brecha y encima se denominan orden de predicadores. Los jóvenes son los que tienen que tener la fuerza suficiente como para no ponerse colorados en el anuncio de su mensaje.
            ¡Que bonito sería, que al acabar el encuentro esto se multiplicara como los panes y los peces!. Parece que estoy dando una imagen pesimista, pero es que estamos en tiempos recios. El evangelio de este fin de semana (Jn 6,41) nos vuelve a invitar a acercarnos de nuevo a Jesús como pan que baja del cielo. Dios se humaniza en el hombre para que este se acerque más a él, siendo ambos imagen y semejanza.
           
Este fin de semana todos estaremos un poco en Ávila. Este fin de semana todos sentiremos envidia de ser jóvenes porque en ellos está el futuro. Ahora son ellos los que tienen la oportunidad de demostrarle al mundo, que todavía tiene algo que decir dentro de esta querida Iglesia nuestra, que es santa y quizás pecadora también. No les dejemos solos, porque eso será muy fácil y después nos quejamos. Sean amigos, pero fuertes, de ese Dios en el que creen y por favor, sean capaces de contagiarlo a los demás.

        Hasta la próxima

            Paco Mira


viernes, 31 de julio de 2015

A LOS GRANDES ABUELOS, ¿LOS TRATAMOS COMO SE MERECEN?

A LOS GRANDES ABUELOS, ¿LOS TRATAMOS COMO SE MERECEN?
          Se lo decía la semana pasada: hoy quiero hablar de los abuelos, de los abuelitos, de esa querida generación y a veces mal interpretada. La televisión, la española de entonces, tuvo una temporada en la que reivindicaba el papel de los abuelos. ¡que bonito!. Grandes son las historias de abuelos que han aparecido en la pequeña pantalla: desde la gran familia, donde el abuelo (José Luis López Vázquez) era todo el protagonista; Manolo, aquel abuelo de
médico de familia,  pasamos por Heidi, donde su abuelo quería que su nieta aprendiera y no perdiera los grandes valores que la naturaleza ofrece. ¡cuánto aprendimos, sin querer, por medio de unos dibujos, a amar y valorar la naturaleza!. Por cierto, ¿saben el nombre del abuelo?. Quizás " abuelito" que era como lo llamaba la nieta. A lo mejor el nombre no importaba tanto para ella y menos para nosotros.
         Hoy, esa bucólica imagen se me antoja desfasada. Hoy esa imagen de abuelo tierno, juguetón con los nietos, etc... ha pasado a la historia. Alguien me decía y no hace mucho que los nietos a quien más quieren es a los abuelos, pero son a los que peor tratan. Los abuelos dejan hacer a los nietos aquello que los padres dicen que no: les ponen la comida preferida, les dejan ver la tele todo el tiempo del mundo, son cómplices de ciertas salidas de adolescencia sin que los padres se enteren... pero ¡abuelo/a cállate ya que no sabes lo que dices!. Chacho, tío, ¡qué sabrás de mi vida!... y el abuelo/a paciente se calla, sabiendo que lo que dice es verdad.
         Pero, a veces, los nietos no son los únicos en reprochar a los abuelos su historia. Los propios hijos no ayudan a que la educación que imparten los abuelos sea la mejor: ¡no le estés diciendo eso al niño/a!. ¡papá, mamá, te he dicho mil veces que toques a la puerta cuando vengas a casa y no abras con la llave!. ¡quien eres para abrir la nevera y fisgonear...! ¡Que curioso!: cuando los hijos van a casa de los padres, estos nunca dicen lo que pueden hacer o no los hijos. Lo hacen y punto, porque entienden que están en su casa.
         Desde aquí quiero reivindicar a los grandes abuelos. Los abuelos no son el cosido de un roto en un momento determinado. Los abuelos tiene derecho al disfrute de la vida con la familia, no que la familia disfrute al margen de los abuelos. Los abuelos tienen derecho a disfrutar de la vida sin nietos y sin hijos, pero también con nietos y con hijos. La vida les ha dado lo suficiente como para que ellos tomen sus propias decisiones y que nadie las tome por ellos.
         Los abuelos tienen el derecho a decir que no, como a decir que sí. Tienen el derecho a poder disponer de su vida y que nadie disponga de la de ellos, entre otras cosas porque aunque muchos no estuvieran en la universidad, la vida les ha examinado de tal manera que muchos cantarán con Chenoa, "cuando tú vas, yo vengo", y la nota que han alcanzado supera con creces las de corte de cualquier universidad.
         Reivindico el derecho de los abuelos a ser mimados, a ser queridos, a ser respetados, a compartir espacios con los hijos y no siempre al revés; reivindico el derecho de los abuelos a tomar sus propias decisiones, y que nunca tengan que decirles, ¡ no, papá/mamá, ahora no puedo!.
         Por eso les decía lo bucólico de las series de tv. Esas series en la que los nietos iban de la mano. Los nietos, en muchos de los casos, han aprendido más de los abuelos que de los padres, porque estos dicen que no están en la onda.. ¡cuántos abuelos han enseñado que Jesús, también tuvo dos: Joaqúín y Ana!, ¡cuántos abuelos han enseñado a presignarse a los nietos!: también lo hicieron con los hijos, pero a estos se les olvidó pronto.
      
   En el evangelio de este fin de semana (Mt 20,20) la gente embarca en busca de Jesús, nuestros abuelos también, ¿nosotros?

         Hasta la próxima

         Paco Mira

viernes, 24 de julio de 2015

FINISTERRE, NO ES EL FINAL DE NINGÚN CAMINO


            Aunque los romanos le llamasen "finisterrae" y se lo creyeran, sin duda esa puntita del noroeste de nuestra querida España que cantaba la añorada para algunos Cecilia, no es el final de ningún lugar y menos de ningún camino. Más bien, diría yo que es el inicio, el comienzo de algo bonito y maravilloso. Cuenta la leyenda que a estas costas trajeron los restos de un testigo en la fe. Pero no deja de ser eso, leyenda, pero ¡maravillosa y bendita leyenda!.
            Los santos no son solo a los que encendemos una velita por unos cuantos céntimos, ni les ponemos unas cuantas flores. Los santos, los testigos... son los que se lo curran en la vida,  son los que se fajan y se parten la cara por una causa que consideran justa y además de justicia. Los santos no solamente están en las peanas de nuestros templos, sino que patean la calle, caminan con nosotros e incluso se convierten en profetas martirizados.
            Santiago, lejos de la leyenda, fue uno de esos. Fue un testigo que quizás a lo largo de la historia no se le leyera en su justa medida. Se le representó como combatiente de otras formas de ver al mismo Dios pero con nombre distinto; se le representó como montado a caballo y blandiendo una espada.... lejos de tal realidad. Santiago dio su vida, por eso es mártir, por ser fiel a un mensaje; por ser fiel a un ideal; por ser fiel a un Maestro que le enseñó el verdadero camino de la Vida.
            Santiago dio su vida, hasta el final, hasta Finisterre. Pero ese final es el inicio de mucho y de muchos. Su fama se extendió de tal forma que se creó no solamente un camino, sino muchos y de diferentes nombres. No nos preguntemos cuál es la razón por la que la gente camina, se pone en marcha, el caso es que lo hace y lo hace hacia el lugar de un santo y de un mártir. Hablando con gente que hizo ese camino, le preguntas por qué, y no saben dar razón, pero sí que tienen la necesidad de hacerlo.
            Santiago nos invita a levantarnos, a ponernos en camino, a no quedarnos quietos porque la fe, el camino de Jesús, el mensaje de Jesús nos tiene que llevar a no estar parados, nos tiene que llevar a reventarnos en el testimonio de un mensaje que merece la pena. La fe es el motor que nos tiene que mover a que no nos quedemos quietos.
        
    Jesús, en el evangelio de este domingo, (Juan 6), en una primera parte nos invita al movimiento "Jesús va a la otra orilla". Los cristianos nos cuesta movernos, creemos que tenemos todo conseguido, creemos que el Maestro nos dará todo lo que pedimos sin necesidad de ir a ninguna parte. El va a la otra orilla, porque hay gente que lo necesita, gente que reclama su ayuda, gente que necesita de sus palabras.
            Nosotros tenemos que ir a la otra orilla. Allí hay gente que tiene necesidades, gente que también tiene hambre y sed de la justicia. Allí hay gente que necesita que nosotros le digamos que se sienten porque nosotros les atenderemos, les lavaremos los pies. Es la imagen real de quien comparte con otros lo poco o mucho que tiene. A Jesús le importó poco la escasez de pescado. No pasa nada, de lo poco hacemos que los demás también compartan con nosotros.

            Que bonito el mensaje de este fin de semana. Se nos invita a estar atentos, aunque estemos de vacaciones, a las necesidades de los demás. Se nos invita a no tener prisa, a sentarnos y escuchar a los demás. Se nos invita a estar siempre en camino, como
Santiago, porque caminando, el testimonio siempre deja huella. Un camino que a veces no es agradable para todo el mundo, pero da igual. La Verdad nos hará libres, y por ello es el certificado de garantía que nos avala.

            Por cierto: dejo a los abuelitos para otra, porque este fin de semana es su día. Felicidades a Gáldar y a Tunte. Felicidades España por tener un patrón como el que tenemos, pero felicidades a los gallegos, por cobijar al patrón de todos.

            Hasta la próxima

            Paco Mira

viernes, 17 de julio de 2015

SALVE ESTRELLA DE LOS MARES Y A DESCANSAR

SALVE ESTRELLA DE LOS MARES Y A DESCANSAR
Tenía un abuelo que en sus ratos libres echaba una mano a unos armadores de barcos. Los armadores eran, y son, como los dueños de los barcos y los que controlaban  todas las actividades de los mismos. ¡Que bonito era ver entrar un barco!.¡Qué bonito era ver descargar un barco lleno de pescado!... sin embargo creo nos hemos quedado con la parte bucólica, bonita del marinero.  Una profesión dura como la que más; una profesión, a veces, no valorada como la que menos; una profesión no retribuida en función del esfuerzo que conlleva, etc... y a veces hay que pagar un precio que no tiene valor para ello: la propia vida.
Recuerdo que mi abuelo no tenía horario, porque los barcos sabían cuando salían pero no cuando regresaban. Daba igual el día de la semana, la hora, la madrugada, la familia.... el barco llegaba y había que estar allí. Sin embargo nunca he visto a ningún marinero, por rudo y tosco que fuera, por estar en una profesión nada fácil, que no tuviera a su Virgen del Carmen al lado, en la cabecera de la cama, en el pecho colgada en forma de medalla o de escapulario. Nunca he visto a un marinero que no se pegara por llevar a su virgen en la procesión. María, su madre, es una amor que en cada puerto a los que atraca el barco, le extiende una mano, le abre los brazos y le ofrece la mejilla para estamparle un beso. ¡Qué grande María!.. ¡Qué grandes tus hijos de la mar, tus marineros!. Nunca dejes de guiarles cual faro en la costa. Ellos, ante la adversidades, siempre mirarán para tí.
Por esa grandeza he querido echar la mirada al jueves pasado, para que desde estas humildes letras rendir un homenaje a tantos y tantos que dan su vida en las aguas del mundo; a tantas y tantos que estuvieron y no están, a tantas y tantas familias que han derramado lágrimas, pero que no dejan de mirar las olas del mar; por ellos y con ellos, María siempre en sus vidas.
Este fin de semana, es curioso, Jesús parece que nos invita al relax, al descanso, a la tranquilidad. Y sin embargo creo que nos invita a un nuevo replanteamiento de nuestra situación. Me da la impresión que nos encontramos en una etapa en la que efectivamente estamos cansados, pero quizás porque no damos con las claves para que el mensaje de Jesús sea el que nosotros queremos, por eso, en Mac 6, dice " les enseñaba con calma".
Si es que las prisas nunca fueron buenas. Que el que nos vistamos despacio porque tenemos prisa es verdad. Que el venir a celebrar la eucaristía los domingos y estar mirando el reloj no es buen síntoma, porque eso no nos conduce a poder centrarnos en lo que realmente nos interesa. La sociedad en la que vivimos quizás nos impulse precisamente a ello: corre, date prisa... mientras corres la mente no tiene la tranquilidad que merece.
Da la impresión que estamos como ovejas sin pastor y Jesús siempre está en un lugar tranquilo, donde puede hablar con nosotros y nosotros con él las veces que nos de la gana. Ahora que muchos están de vacaciones; ahora que aunque deseemos este tiempo, también tenemos tiempo para aburrirnos, busquemos ese espacio de nos posibilite el encuentro con el que es nuestro Pastor; busquemos ese lugar que nos permita encontrarnos con aquel que nos enseña con tranquilidad.
¡Que buenas son las pausas de la vida!.¡Que buenas son las tranquilidades que nos ofertan los días!. Aprovechemos esos momentos y seguro que nos sentiremos más relajados. Busquemos el lugar tranquilo y adecuado: una conversación, una escucha, un paseo, la contemplación de un atardecer... ¡qué grande Dios en cada uno de los acontecimientos!. Alguien dijo, que "en el silencio, te encontré".
            Hasta la próxima

            Paco Mira

viernes, 10 de julio de 2015

POR FAVOR: ¡NO PAGUEN EXCESO DE EQUIPAJE!


POR FAVOR: ¡NO PAGUEN EXCESO DE EQUIPAJE!
Déjenme antes de comenzar a compartir mi carta semanal, que comparta también los errores. Más que errores que uno comete no a propósito, sí correcciones que a uno le hacen. Me gusta. ¿saben por qué?: porque lo que comparto lo lee más de uno, y ¿qué quieren que les diga?. Me gusta. Lo primero pedirle disculpas a Juan Francisco por no mencionarlo en la carta de la semana pasada. Juan Francisco, es el nuevo diácono de
Tunte, incardinado en Madrid. Juan Francisco mi felicitación para ti y los tuyos, y por supuesto felicitación para el pueblo de San Bartolomé de Tirajana: ¡pocos, creo, se quedaron en la cumbre!. La ocasión lo merecía.
Disculparme también porque las campanas no "replican", sino que repican. Gracias a los lectores. Gracias a ellos voy aprendiendo cada día un poquito más.
Bueno, metiéndonos en harina, hoy en día las compañías aéreas parece que nos inculcan que vayamos de viaje con el menor peso posible. Si hace quince o veinte años se podían llevar treinta kilos en una maleta, ahora son veintitrés, pero no solo eso: en algunas compañías ya solo dejan llevar el equipaje de mano, si quiere usted maleta, tiene que pagarla. La verdad no se si es por el peso del avión o por el interés de ganar un poco más de dinero, si ya era poco.
Pero casualidades de la vida, el evangelio de este fin de semana parece que en el
tiempo se ha adelantado a las compañías aéreas y ya Jesús, hace dos mil años, les decía a sus amigos que hay que llevar solamente el equipaje de mano, nada de maletas, nada de alforjas para el camino, nada de dos túnicas. ¿Se dan cuenta, cuando vamos de viaje, la cantidad de cosas que metemos en las maletas que después no utilizamos?. ¡Qué sabio era el maestro!. Claro por eso era Maestro.
Pero lo más probable es que Jesús no se refiera a las cosas materiales, a las maletas que hay que pesar antes de embarcar. ¿Cómo está de ocupado la maleta de nuestro corazón?. Da la impresión, sobre todo en verano, que estamos tan cargados de sol, de arena, de nuestro pinchito, de la hamaca.... que no tenemos tiempo para compartir la fe; no tenemos tiempo y nuestro corazón está tan cargado que excede de peso y Jesús no tiene cabida.
Mi abuela, que era una mujer sabia o eso al menos me parecía a mí, me decía que había que comer poco y andar alegres. Es casi lo mismo. Cuando uno va cargado de cosas, cuando las manos son pocas para llevar todos los bultos que uno tiene que llevar, no sólo tropieza y se le caen las cosas, sino que incluso se puede pasar de puerta de embarque y perder el avión.
El andar alegres y ligeros de equipaje tiene que ser la seña de identidad del seguidor de Jesús. El propio Jesús (Mc 6, 7), no se complica la vida a la hora de viajar por los caminos polvorientos de su tierra. Un camino que lo más probable es que ese mismo polvo no le enturbiaba la visión para ver con claridad las necesidades de los demás.
Que bonito tiene que ser que incluso en los meses de verano, con lo que cada uno es y tiene, como lo hizo el profeta Amós que era pastor y cultivador de higos, con la sencillez de cada uno de nosotros, con nuestras virtudes y defectos... podamos anunciar que, como dice la canción, "que Cristo vive", que camina con nosotros, que tumba en la arena con nosotros, que se baña con nosotros. A Amós le pasó lo mismo, titubeó, dudó, etc.. porque no tenía formación. Es que Dios no nos mira el título de la carrera universitaria.
Dejo para el final, mi solidaridad con mi buen amigo Monseñor Agrelo, que acogió en la catedral a los inmigrantes en Tánger. Los pastores son los que van delante, o detrás, guiando las ovejas y dando ejemplo y Fr. Santiago Agrelo guía a los suyos y creo que a mí también
            Hasta la próxima

            Paco Mira

viernes, 3 de julio de 2015

LOS DIÁCONOS ADRIÁN Y NICANOR Y LOS PROFETAS



LOS DIÁCONOS ADRIÁN Y NICANOR Y LOS PROFETAS
No quiero ni pretendo dar una clase de profetismo, pero sí unirme a la alegría de mucha gente en la Graciosa y en la Vega de San José, por el acontecimiento de este fin de semana. Los acontecimientos, los grandes acontecimientos no son el fruto de una noche de verano, ni el disgusto de una muela picada. Es el fruto de largas horas, quizás ante el Señor, donde uno se pregunta el por qué, el cómo y quizás si será la persona más adecuada.
Me gustaría y quiero creer que en la Graciosa y en la Vega de San José, mañana y quizás el fin de semana las campanas tendrán que replicar con más fuerza si cabe de la que son capaces que dos de sus hijos han optado en su vida por seguir a un "loco" que acabó en la cruz, pero que su locura no necesita de fármacos, sino de brazos que sean capaces de extenderse para poder abrazar a muchos.
Me gustaría y quiero creer que en toda la Diócesis también replicarán las campanas del corazón y del amor de tantos y tantos que seguimos confiando también en las locuras del hijo de un carpintero que enseñó a clavar tachas que todavía siguen doliendo en la actualidad. Este fin de semana, la Diócesis tiene la obligación de alegrarse porque dos de sus hijos se ponen al servicio de otros.
Toda opción en la vida exige renuncia. Adrián y Nicanor tienen claro a lo que renuncian. A pesar de una juventud latente, no ha sido fácil. Las horas, quizás sin dormir, que han pensado el paso que daban, les sirve ahora de aliciente para que con la alegría que les caracteriza, puedan llevar adelante el mensaje que se proponen.
Felicidades a las familias. Ellos recuerdan que si están donde están es porque el ejemplo de miembros de sus familias, de colegios en los que se han educado, de amigos que viven y han vivido la fe les ha servido de ejemplo. Ojalá que ellos cojan el testigo que otros les han puesto en su corazón. Sin duda que será un testigo nada fácil, pero un testigo que merece la pena.
Es curioso como este fin de semana, Jesús no es acogido en su propia tierra. ¡cuántos de nuestros hermanos, incluso religiosos, no han sido acogido por nosotros entre nosotros!. Quiero creer que no será el caso de Nicanor ni de Adrián. Profeta no es el que vaticina el futuro. Profeta es que el anuncia porque asume, la Palabra de Dios. Normalmente esta es molesta por eso a muchos los quitan del camino de la vida.
Adrián y Nicanor, acuérdense que la vida va a continuar. Muchos rezaremos por ustedes, pero no se olviden de devolvernos el rezo, no porque tengan de hacerlo, sino porque Jesús de Nazaret les acompaña en su vida.
Este fin de semana es el patrón de los automovilistas. La vida tiene muchas curvas, peligrosas, deslizantes, con hielo, con obstáculos....pero es lo que le hace grande a la vida. Vayan por esos caminos porque siempre a la otra orilla está nuestro gran amigo Jesús.
Felicidades a la Diócesis. Felicidades a la Graciosa. Felicidades a la Vega de San José. Pero sobre todo, felicidades a ustedes Nicanor y Adrián y que el Señor les acompañe.
                       
            Hasta la próxima

            Paco Mira