
1 DE ENERO, 2 DE FEBRERO, 3 DE MARZO…….7 JULIO SAN FERMIN Y SAN MARCIAL
¡Que viva la fiesta, que no decaiga….!.¡ Si es que a los españoles, quizás nos conocerán, entre otras cosas, por la fiesta!. Y sin duda si hay fiesta que se destaque por encima de otras, esa es el siete de julio. Tanto es así, que simplemente con los días de un calendario se ha hecho una canción de lo más famosa del mundo. No hace mucho, entre curiosidades de la fiesta, “un niño le preguntaba a su padre, papi, ¿por qué corren tanto esos hombres? Y el padre, sin dejar de mirar el encierro, le respondió: porque el peligro acecha”.
Y es que los encierros, lejos del aspecto folclórico, lúdico, festivo… es también una invitación, dentro del peligro que conlleva, a una actitud ante la vida. A veces pensamos que el trabajo (al margen de que ahora no lo tengamos) nos lo vienen a traer a casa; pensamos que en una relación de pareja el otro es el que siempre tiene que dar el primer paso; pensamos que con los hijos, son ellos los que siempre tienen que agachar la cabeza y nosotros en “posesión de cierta verdad absoluta” somos los que recibimos la disculpa de ellos.
A veces la actitud ante la vida tiene que ser la del movimiento, la del caminar, incluso a veces la de correr, la de no estarnos quietos, porque solo en la actividad, la propia vida adquiere el significado de lo que la palabra misma dice. El correr delante de un toro no es una tarea fácil, pero el hacerlo por tradición, por vivir lo que llevamos dentro, por experimentar la sensación de compartir con otros que corren por lo mismo que yo, le da al evento la magnificencia que se merece.
A nivel de fe, la clave nos la da el evangelio de este domingo. “Jesús envía a los 72, Jesús invita a estar en movimiento, no invita a esperar a que nos vengan a visitar; incluso él nos dice lo que tenemos que llevar en la mochila, casi nada, lo que somos como personas y lo que tenemos en nuestro corazón, porque el testimonio, si es auténtico, es lo que tiene que valer y ese es nuestro traje.
A san Fermín le pasó algo parecido, Los tiempos en lo que él vivió no eran tiempos nada fáciles, no eran tiempos de muchas florituras, sin embargo él nunca se cansó de proclamar que el mensaje de Jesús merecía y valía la pena; por eso se puso en camino aún con el riesgo para su vida (los mozos hoy en día corren con riesgo de su vida) y al final el que la sigue la consigue: a pesar de la prohibición, sigue y le cortan la cabeza. Mártir por la causa. Nunca utilizó la violencia como argumentación a su fe.
Hoy, también en el evangelio, el mensaje de Jesús es que cada vez que se llegue a una casa: “paz a esta casa”. Hoy, esa lacra que nos amenaza cual espada de Damocles, llamada crisis, nos hace andar nerviosos, irascibles, irritables… y tiene como consecuencia que las relaciones entre hermanos no sean las más adecuadas.
Me gustaría que fuese san Fermín más que una festividad “festiva” en el calendario, en la televisión, de atracción turística… fuese una llamada a la vida de fe de cada uno de nosotros. Que desde el evangelio obremos la justicia,démosle al obrero el salario que se merece, no explotemos al mismo, bajo la excusa de la situación en la que estamos viviendo. Sacudámonos el polvo de los desalmados, de los que tienen y no comparten de los que, sin necesidad, defraudan fiscalmente y a otros los echan a la calle porque ni siquiera tienen lo justo y necesario.
Ojalá que San Fermín, San Marcial (aunque se ponga rojo o nos pongamos rojos) nos ayude a correr hacia la justicia, la paz y el amor.
Hasta la próxima
Paco Mira

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