viernes, 19 de julio de 2013

BROTES VERDES

LOS BROTES VERDES, SÍ EXISTEN
        Hace casi dos años que los españoles soñábamos con una frase que pronunciaba todo un presidente del gobierno: “están empezando a nacer los brotes verdes”. Esta frase que lo que pretendía era insuflar de esperanza a un grupo de españoles que cada vez más se veían abocados a tener que dejar el trabajo, fue una frase que siempre se ha utilizado en tono negativo y eso que se refería a la situación económica. La verdad es que la frase salió mal, no funcionó, y lo más triste es que… a peor fue la mejoría.
            Y yo voy hoy, y lo saco del baúl de los recuerdos. ¿Por qué?, porque el Papa, el brote verde eclesial de Borboglio, viaja ni más ni menos que a Brasil. Al Brasil del fútbol de Pelé, de Rivelino, de Sócrates… al Brasil de las favelas, al Brasil de la pobreza turística, al Brasil peligroso y, por desgracia también conocido… viaja al Brasil de la belleza, de las playas, de la samba y cuerpos esculturales, … viaja al Brasil de la amazonia, del café, a un Brasil inmenso y lleno de contrastes, por eso le hace ser diferente en el mundo. Es el único país de Sudamérica que habla diferente. Y en medio de ello, el Papa Jorge Juan.
            Y me encanta que vaya. Algunos dirán que si viaja, por qué lo hace. Supone mucho gasto en época de escasez, debería de entregar eso a otras personas… si no viaja, es que la Iglesia no está cerca de los que sufren, de los pobres, de los afligidos. Los brotes verdes, lo más probable, es que se tenga que salir fuera para poder verlos. Claro que sí, que viaje, el evangelio está en la calle.
            Y en su viaje se va a encontrar con los jóvenes de todo el mundo. Se habla de más de dos millones de jóvenes. ¿qué líder es capaz, en el mundo de hoy, de reunir a dos millones de jóvenes?. Jorge Juan, un brote verde, se va a reunir con otros brotes verdes, puede ser una primavera eclesial maravillosa. El futuro ya no está en las hojas secas, el futuro ya no está en el otoño de la Iglesia,  el futuro está en regar lo que se planta, el futuro está en abrir las puertas y ventanas para que entre el aire y se oxigene el interior. La Iglesia necesita a los jóvenes y también los jóvenes necesitan de la Iglesia.
            Va a ser el primer encuentro de un nuevo Papa con la gente nueva, joven… y como todo lo primero, siempre expectante. Todos estaremos atentos a los discursos. Todos los que vayan vendrán con las pilas renovadas, entusiasmados, ilusionados, quizás con ganas de que no acabe, pero el problema no está en la ida, sino en la vuelta. Las vueltas, como casi todas, nos dejan un cierto sabor de escasez, de querer más, de ganas de no terminar… pero es la hora de dar la verdadera medida de lo que hemos vivido.
            Quizás antes del viaje, ya vivíamos la misma experiencia, pero ahora con energías renovadas. Quizás antes, había infinidad de cosas que no nos dejaban ver lo esencial, quizás antes éramos un poco como Marta, la del evangelio, que andamos inquietos, nerviosos, … porque las circunstancias de la vida, el paro, la crisis nos llevan a lo que en Canarias llaman “un culo desinquieto”.
            Precisamente Jesús, en el Evangelio dice que María ha escogido la mejor parte y que nadie se la quitará. El Papa Francisco le dirá a los jóvenes, a los brotes verdes de la vida eclesial, que escojan la mejor parte, que sepan discernir en los signos de los tiempos que les ha tocado vivir, lo esencial porque nadie se lo quitará.
            Nosotros, aunque no vayamos a Brasil, podemos unirnos a esos brotes y con nuestro testimonio decir a los jóvenes que se quedan, cuál ha sido para nosotros la mejor parte y que ya nadie nos la quita.
          Hasta la próxima. Paco Mira

           

            

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