LOS BROTES VERDES, SÍ EXISTEN
Hace casi dos años que los
españoles soñábamos con una frase que pronunciaba todo un presidente del
gobierno: “están empezando a nacer los
brotes verdes”. Esta frase que lo que pretendía era insuflar de esperanza a
un grupo de españoles que cada vez más se veían abocados a tener que dejar el
trabajo, fue una frase que siempre se ha utilizado en tono negativo y eso que
se refería a la situación económica. La verdad es que la frase salió mal, no
funcionó, y lo más triste es que… a peor fue la mejoría.
Y yo voy hoy, y lo saco del baúl de
los recuerdos. ¿Por qué?, porque el Papa, el brote verde eclesial de Borboglio,
viaja ni más ni menos que a Brasil. Al Brasil del fútbol de Pelé, de Rivelino,
de Sócrates… al Brasil de las favelas, al Brasil de la pobreza turística, al
Brasil peligroso y, por desgracia también conocido… viaja al Brasil de la
belleza, de las playas, de la samba y cuerpos esculturales, … viaja al Brasil
de la amazonia, del café, a un Brasil inmenso y lleno de contrastes, por eso le
hace ser diferente en el mundo. Es el único país de Sudamérica que habla
diferente. Y en medio de ello, el Papa Jorge Juan.
Y me encanta que vaya. Algunos dirán
que si viaja, por qué lo hace. Supone mucho gasto en época de escasez, debería
de entregar eso a otras personas… si no viaja, es que la Iglesia no está cerca
de los que sufren, de los pobres, de los afligidos. Los brotes verdes, lo más
probable, es que se tenga que salir fuera para poder verlos. Claro que sí, que
viaje, el evangelio está en la calle.
Y en su viaje se va a encontrar con
los jóvenes de todo el mundo. Se habla de más de dos millones de jóvenes. ¿qué
líder es capaz, en el mundo de hoy, de reunir a dos millones de jóvenes?. Jorge
Juan, un brote verde, se va a reunir con otros brotes verdes, puede ser una
primavera eclesial maravillosa. El futuro ya no está en las hojas secas, el
futuro ya no está en el otoño de la Iglesia, el futuro está en regar lo que se planta, el
futuro está en abrir las puertas y ventanas para que entre el aire y se oxigene
el interior. La Iglesia necesita a los jóvenes y también los jóvenes necesitan
de la Iglesia.
Va a ser el primer encuentro de un
nuevo Papa con la gente nueva, joven… y como todo lo primero, siempre
expectante. Todos estaremos atentos a los discursos. Todos los que vayan
vendrán con las pilas renovadas, entusiasmados, ilusionados, quizás con ganas
de que no acabe, pero el problema no está en la ida, sino en la vuelta. Las
vueltas, como casi todas, nos dejan un cierto sabor de escasez, de querer más,
de ganas de no terminar… pero es la hora de dar la verdadera medida de lo que
hemos vivido.
Quizás antes del viaje, ya vivíamos
la misma experiencia, pero ahora con energías renovadas. Quizás antes, había
infinidad de cosas que no nos dejaban ver lo esencial, quizás antes éramos un
poco como Marta, la del evangelio, que andamos inquietos, nerviosos, … porque
las circunstancias de la vida, el paro, la crisis nos llevan a lo que en
Canarias llaman “un culo desinquieto”.
Precisamente Jesús, en el Evangelio
dice que María ha escogido la mejor parte y que nadie se la quitará. El Papa
Francisco le dirá a los jóvenes, a los brotes verdes de la vida eclesial, que
escojan la mejor parte, que sepan discernir en los signos de los tiempos que les
ha tocado vivir, lo esencial porque nadie se lo quitará.
Nosotros, aunque no vayamos a
Brasil, podemos unirnos a esos brotes y con nuestro testimonio decir a los
jóvenes que se quedan, cuál ha sido para nosotros la mejor parte y que ya nadie
nos la quita.
Hasta la próxima. Paco Mira


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