viernes, 26 de julio de 2013

SANTIAGO,TRENES

DE SANTIAGO, TRENES, IGNACIOS, VACACIONES…
            Les digo la verdad que no tenía pensado escribir nada. Quizás, y por solidaridad, el folio solo debería tener un lazo negro. Sin embargo, la cabeza y quizás más el corazón, quieren que me ponga a transmitir lo que uno siente y piensa en estos momentos.
            Santiago, el apóstol, sin duda fue un ejemplo. Y el ejemplo no es porque en su momento muriera mártir –eso  fue una consecuencia - , ni porque fuera desgraciadamente famoso por “apodarle el matamoros” (incluso alguna imagen tiene esa representación), fue famoso por asumir, cumplir y ser consecuente con el mensaje, con la vida, etc.. de un personaje que, entre otras cosas dijo, “si el grano de trigo no cae en tierra y….” y el fue fiel hasta el final como el grano de trigo. La sangre de Santiago, de un inocente Santiago,  era y es la vida de muchos cristianos que incluso la siguen derramando.
            La desgracia ha querido que se volviera a derramar la sangre de muchos inocentes y una vez más el evangelio se ha cumplido: Un pueblo, el de Santiago de Compostela, y por extensión el español, se ha volcado en la solidaridad, en la cercanía, en el cariño, en la ayuda, en el hombro ante momentos de dificultad. Han aparecido todos los “santiagos” que siguen dando el testimonio y el ejemplo, quizás sin querer o sin saber, del evangelio que en ese 25 de Julio del 2013 se proclamaba. Muchas lágrimas de las que se están derramando quizás sean el recuerdo de una resurrección que por desgracia se ha adelantado. No sabemos por qué, el tren hizo lo que no debía. Seamos comprensivos en la información, veraces en juicios inevitables y a veces paralelos.
            Ignacio de Loyola, quiso, sin querer, seguir el ejemplo de Santiago. También su dolor, fue el instrumento para encontrarse con el resucitado. Sus amargas operaciones han servido para encontrarse con el que siglos atrás se había encontrado Santiago. Fue prepararse y seguir la estela y la huella necesaria.
            Ahora que nos vienen las vacaciones. Ahora que quizás no todos pueden disfrutar de aquello por lo que hemos estado luchando todo el año, no nos olvidemos que el ejemplo de muchas cosas,; el testimonio de nuestra vida ante los demás; la cercanía hacia aquellos que a veces no nos caen tan bien, pero que necesitan  nuestro hombro… no son más que facetas que han caracterizado a los mártires, a los que siguen el camino de Jesús de Nazaret. Pensemos que nuestro guía y maestro no coge vacaciones. No va de viaje. Quizás lleva la toalla como nosotros, se tumba en la arena de cualquier playa con nosotros, habla con quien nosotros hablamos y… con nosotros está y no le conocemos.
            Yo también quiero que ustedes descansen un poco de mí. Dejemos pasar el mes para refrescarnos. Que el aire nos dé en la cara, que ensanchemos los pulmones, que respiremos a gusto.. y sobre todo que cojamos fuerzas para el curso que viene.
            Animo, Santiago de Compostela. Animo a los familiares de los que han perdido algún ser querido. En los momentos de dificultad, la solidaridad aflora y se está demostrando. Que Santiago, que Ignacio nos/les echen una mano. Es, sin duda, la mejor manera de entender a un apóstol.
       
            Hasta la próxima. Paco Mira
           

            

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