LA CARTA DE MI AMIGO AMÓS
Siempre se ha oído que ciertas cosas
de la Iglesia como que están desfasadas. Que no son de actualidad, quizás
porque pensamos que “los curas siempre
dicen lo mismo”. Ojo, puede ser verdad que existan curas que siempre le
estén dando vueltas a la misma idea y que no salgan de ella, pero en otras
ocasiones puede darse la casualidad, que es la pura realidad.
El otro día escuchaba en la radio
que los pensionistas se van a ver reducidas sus pensiones en 33 millones de
euros (Jesús, fuerte cantidad) de aquí a nueve años; que los que habían
cotizado un montón de años, pues resulta que el estado les dice que es hora de
que descansen, pero que quizás no cobren todo lo que les corresponde; que ahora
que empieza el curso resulta que muchos padres no saben lo que hacer porque no
creen que puedan comprar los libros de sus hijos; que muchos tienen que sufrir
la lista de espera en la sanidad pública porque no se puede atender en tiempo y
forma; etc…
Pues ¿saben?. Me gustaría enviar una
carta, cortita, a alguien que quisiera leerla; enviar una carta de un amigo a
quien le pudiera interesar, desde el alcalde de mi pueblo, o al presidente de
mi cabildo, o quizás hasta Madrid, al barrio de Argüelles, en la zona de la
Moncloa. Mi amigo, el que escribió la carta se llama Amós y por casualidades de
la vida, este fin de semana, le dirige una carta a los que exprimen al pobre, a
los que disimulan la medida, a los que utilizan balanzas trucadas, a los que
aumentan el precio….quizás una carta a
muchos de nosotros. Una carta para nosotros.
Amigos, quizás ahora la justicia
social no solo debe ser el clamor de los más pobres, la justicia social es la
que debe estar encima de la mesa de todos para que nos de de bofetadas por lo
mal que lo estamos haciendo; la justicia social es la que nos debe llevar no a
clamar contra quien tiene el dinero en Suiza, que también, sino con los que
tenemos al lado, en nuestro pueblo, con los que nos codeamos todos los días; la
justicia social es la que nos debe llevar, los que quizás nos damos golpes en
el pecho, a clamar como mi amigo Amós que “jura
el Señor que no olvidará sus acciones, nuestras acciones”.
No es que Dios sea rencoroso, pero
¡qué padre no saca las uñas para defender a su hijo!. Y hay quien se aprovecha
de la circunstancia y eso a Dios no le gusta, como que no va con él, por eso se
nos recuerda que no se puede servir a Dios y al dinero, pero sí hay que
definirse: o estás conmigo o contra mí.
Estamos en una época difícil; una
época que no es fácil de sobrellevar, pero tiene que ser una época difícil para
todos, no solo para los más débiles. Hay quien no se preocupa por lo que va a
comer mañana, porque la comida la tiene asegurada y hay quien se preocupa
porque no sabe si podrá comer mañana.
Como le dirá Pablo a su amigo Timoteo, quiero que los hombres se
levanten con las manos limpias para defender la justicia de sus hermanos.
¿De verdad creemos que nuestros
representantes pueden alzar las manos, y estas limpias?. Me gustaría creer que
sí, Me gustaría que se desterrara del diccionario la palabra corrupción, que se
desterrara del diccionario el contrato basura, que se desterrara del
diccionario ciertos apellidos que empiezan por Bar, porque el alcohol y otros
viajes al extranjero no son rentables.
¡Qué razón tenía Amós!. ¿por qué los
pobres no reaccionamos hoy?. ¿Hasta cuándo Señor?. ¿Cuándo se va a dejar de
engañar, de no manipular básculas, de aumentar los precios y bajar salarios por
la cara?
Hasta la próxima.
Paco Mira


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