
NADA ES PEQUEÑO, SI ES VALIOSO
A veces uno dice las cosas pensando
que los demás no lo saben. Y yo creo en la inteligencia de la gente, en la
buena voluntad de la gente, en la sinceridad de la gente… como dirían en los
juicios, mientras no se demuestre lo contrario. Y a veces, lo contrario es lo
que prevalece, contraviniendo la lógica de nuestros refranes.
Somos muy dados, algunos, a la
limpieza. Y digo algunos, porque otros eso de la limpieza no es lo fuerte en su
vida. Y en esa limpieza solemos desterrar lo pequeño, lo infimo… quizás porque
no ocupe lugar o sencillamente porque no aparenta como lo grande e incluso
“luce” poco. Y para muestras los botones. Los que tenemos unos pocos años,
cuando eramos pequeños, hacíamos maravillas con las famosas monedas de 10
céntimos, ¿se acuerdan?. Nos daba la posibilidad de comprar algunas cosillas y
ya el tener unas cuantas nos metíamos ya en la peseta.
Con el paso del tiempo, quizás
porque la economía ha ido mejorando un poco, ya las monedas de 10 céntimos
dejaron de tener su valor incluso para los chiquillos. Ya nadie en el suelo se
agachaba a recoger una moneda de aquellas, un patacón. Quizás a lo máximo que
nos agachábamos era a las monedas de 5 pts. y de ahí para arriba.
¡Cómo han cambiado los tiempos y eso
que la historia se repite!. Ya no somos niños, pero la economía no va bien y
ahora, aunque la espalda ya nos duela, procuramos, si lo vemos, agacharnos por
una moneda de 1 céntimo. Si es que “nada
es pequeño, si es valioso”: por un céntimo si quieren no te dan un pan, no
te dejan subir a una guagua, no te dan un periódico, no te perdonan la vuelta
de un café…. Los tiempos han cambiado.
Fíjense que el evangelio de esta
semana, nos invita a mirar lo pequeño, lo insignificante, lo que por perder una
oveja no vamos a volver la mirada hacia atrás, porque todavía tenemos 99 y sin
embargo no hay que hacer la fiesta porque todavía tengo mucho, sino porque no
he perdido lo poco. ¡Qué felices eramos con 10 céntimos…! Porque no teníamos
más y eso, para nosotros, lo pequeño, porque éramos pequeños, era super
valioso.
Es curioso que este fin de semana,
los agentes de pastoral de nuestra parroquia van a tener un pequeño gesto, pero
seguro que muy valioso. Un gesto de
mirar hacia dentro, para poder actuar hacia fuera. Muchos lo harán no sin
sacrificio personal (la festividad de la cruz de este fin de semana nos
recordará que todo tiene un precio).Necesitan un pequeño tiempo para pensar,
reflexionar, valorar… y así poder transmitir. “más alegría hay en el cielo por un pecador que se convierte…” A
veces pensamos que los agentes de pastoral son como los agentes de la autoridad
a los que un uniforme desgraciadamente les da la potestad de ser dioses en la
tierra. Los agentes de pastoral son también pecadores que necesitan de la conversión.
Los agentes de pastoral necesitan energía para continuar la tarea que les ha
sido encomendada. Los agentes de pastoral son personas de carne y hueso que
también se equivocan.
Juntemos muchos céntimos para llegar
al euro.
Juntemos y unamos nuestras fuerzas para que el mensaje de Jesús llegue lo más lejos posible. Un mensaje que seguro que a todos nos tiene que calar en profundidad.
Juntemos y unamos nuestras fuerzas para que el mensaje de Jesús llegue lo más lejos posible. Un mensaje que seguro que a todos nos tiene que calar en profundidad.
Dichosos, nos dirá Pablo, por ser
los escogidos para transmitir la fe y tener un padre que nunca se cansa de
perdonar.
Amigos, valoremos lo pequeño, porque
sin duda es valioso.
Hasta la próxima.
Paco Mira



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