sábado, 7 de septiembre de 2013

¡YA ESTAMOS AQUÍ!!!..........¡BIENVENIDOS

¡ YA ESTAMOS AQUÍ!..............¡BIENVENIDOS!
            Cuando era pequeño (un poquito más que ahora) una de las cosas que más me gustaba era ir a comer a casa de mi abuela que en paz descanse. El ir a comer a aquella casa era todo un ritual. Mi abuelo iba a buscarme a casa de mis padres; la disculpa de la búsqueda es que siempre tenía que hacer algo en la calle, lo cual aprovechábamos, siempre caía un refresquito, me ponían la comida que me apetecía y cuando llegábamos a la casa, mi abuelo desde la puerta gritaba en tono alegre ¡YA ESTAMOS AQUÍ ¡ y mi abuela contestaba BIENVENIDOS.
            A finales del mes de julio les decía que era bueno que desconectáramos para no caer en la rutina de hablar mucho con el riesgo de que las palabras que pronunciáramos fueran oídos sordos, incluso que ustedes descansaran de mí. Por mi parte lo he cumplido. He procurado descansar, que el cuerpo tomara el sosiego que se pueda merecer y sobre todo coger las energías suficientes para cumplir con la vocación a la que uno ha sido llamado desde el estado de vida que me corresponde.
            Las vacaciones, quienes han tenido la gran suerte de poder disfrutarlas, son un tiempo de ocio, de tranquilidad, de evadir pensamientos de trabajo, etc… pero también son o deben ser un tiempo de poner encima de la mesa lo que uno hizo y no le salió como debiera o que debiera haber hecho y no lo hizo. Quizás, ahora, es cuestión de replantearnos como hemos vivido la fe, como hemos servido de ejemplo en bañador, en cholas, en pantalón corto y de forma informal,  como hemos compartido la experiencia enriquecedora que a lo largo del curso nos ha supuesto el creer en Jesús de Nazaret. Por eso YA ESTAMOS AQUÍ, por eso hay que decirnos mutuamente BIENVENIDOS, por eso no hemos de ser creyentes y cristianos de cursos escolares, sino de años completos de 365 días.  Quizás es hora de preguntarnos si hemos visto a Jesús en la playa o en el campo, si lo hemos descubierto en un asadero con la familia o con los amigos, si hemos servido de apoyo con él con algún familiar o conocido enfermo…. Si algo de eso hemos hecho, es que hemos estado en sintonía, en la onda oportuna y no hemos desconectado de la buena noticia.
            Pero volviendo al pasado, cuando comenzaba un curso, mi madre me acompañaba, por lo menos el primer día, al colegio o al instituto aunque a mí me diese vergüenza porque me creía mayor. Me acompañaba por si había algo de última hora que había que solucionar. En alguna ocasión lo solucionó y a decir verdad yo personalmente (aunque no lo reconociera) me sentía más seguro.
            Es curioso que vamos a empezar el curso y también mi/nuestra madre también nos va a acompañar. Seguro que más de un problema nos va a solucionar y seguro que más seguridad sentiremos. Nuestra Señora del Pino, casi sin querer también – como mi madre – nos da la mano. No subamos a Teror de la mano del alcohol; no subamos a Teror de la mano de la degradación de la persona. Cuando era pequeño y ahora de mayor, respetaba a mi madre. Dejen que dude que todos los que suben o subimos ahora, con nuestra actitud, estemos respetando el sentimiento de fe de María. Subamos de la mano de la humildad, de la sencillez, de la pequeñez… Quiero creer que todas las bonitas palabras que se dicen en la ofrenda, (tanto por parte del que ofrece como el que recibe)  en la romería, en el camino hacia el santuario… son palabras que pronunciamos y cumplimos a lo largo de todo el año, no son sentimientos de un día que hay que cumplir porque siempre se hizo así. De ser cierto lo último estaríamos más cerca de una magia de que la fe.
            Amigos, bienvenidos. Ya lo cantaba Miguel Ríos, pero a los hijos del roc and rol, yo le doy la bienvenida a los hijos de la fe, a los alejados de la fe y a todos los que quieran compartir con nosotros la buena noticia de Jesús de Nazaret.
            Hasta la próxima.

            Paco Mira

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