FIN
DE AÑO, FAMILIA Y LA PAZ
Parece que fue ayer, cuando un uno
de enero se brindaba por un año mejor, feliz, cuando queríamos que los sueños
se hicieran realidad, cuando los deseos eran uvas que auguraban un futuro mejor
que el que teníamos hace 365 días. Y ya ven. Otra vez la misma cantinela, otra
vez el mismo ritual, otra vez el mismo protocolo, pero… ¿resultados?.
Es curioso, en el que este mes lo
dedicamos al encuentro y reencuentro de los que están (como diría Pablo) en la
diáspora, es decir al encuentro de aquellos que a lo largo del año no comparten
con nosotros los mismos espacios de proximidad, debería ser protocolario,
debería ser obligatorio, el poder, no sólo augurar un buen año, sino realmente
cumplirlo. Las fiestas del fin de año, la navidad, deberían ser una fiesta para
lo que son, pero al mismo tiempo de balance, de poner en una báscula aquello
que a lo largo del año que agoniza, no fue lo que quisiéramos que fuera, que
aquellos deseos que no se han cumplido, hagamos el propósito de cumplirlos.
Y para ello, la Iglesia, como
siempre ella, nos propone celebrar el día de la familia. Y es que empezando por
lo pequeño llegamos a lo grande; empezando por lo hogareño, por el calor de los
que nos quieren… podremos solucionar muchos de los grandes problemas. Debería
ser obligatorio en estas fechas un poner sobre el mantel de todas y cada una de
las familias lo que creemos que no ha funcionado, lo que pensamos que podría
ser mejor, lo que nos ha impedido realizarnos como seres humanos compartiendo
el amor de todos y cada uno de los que nos rodean.
Amigos, hay quien dice que para
atrás ni para coger impulso, sin embargo nosotros no somos lo que hoy somos,
sino tenemos un pasado. El 2013 ha tenido sus luces y sus sombras, ha tenido la
alegría de un Papa que está sabiendo insuflar lo que quizás nos hiciera falta: entusiasmo,
oxígeno fresco…en una iglesia, la nuestra, con quizás demasiado polvo que nos
impide ver con claridad su grandeza; Ha tenido la luz canaria de la beata
Lorenza; siempre es bueno que alguien nos vaya marcando las huellas de la senda
de la vida, para que podamos tener una guía a la que agarrarnos. Ese gran
número de voluntarios que echan una mano para ayudar a los que lo necesitan…
Sombras del 2013 también las ha
habido. La crisis se ha seguido cebando con los más necesitados. Las colas en
caritas deberían ser borradas de la faz de la tierra. Eso significa que alcanzaríamos
los frutos de lo que estamos haciendo mejor que antes; ha habido la
sombra de la paz, especialmente en Siria, en Sudán, etc… Jesús de Nazaret no se
merece una bala en el cuerpo del inocente, precisamente por eso, por ser
inocente.
Amigos, recordemos cuando el 31, a
las 00.00 levantemos una copa para brindar, acordémonos de los que no la pueden
levantar. Pidamos deseos para el 2014, pero deseos que nazcan de la Navidad que
hemos celebrado, porque así no ha sido baldío el nacimiento de un humilde niño.
Brindemos para que dentro de 365 días no tengamos que arrepentirnos de algo que
deseamos y no cumplimos.
De corazón personal y en el de mi
familia, FELIZ 2014
Por cierto “el único que puede hablar en todos los idiomas es el eco”
Hasta la próxima en el próximo año
Paco Mira



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