viernes, 25 de octubre de 2013

SE ACABA LA FIESTA

SE ACABA LA FIESTA ¿Y…?

            No será porque no se sabía. Dicen que todo lo bueno se acaba, pero que también lo bueno tiene poso, y normalmente se suele recordar en el tiempo porque nos ha dejado huella. Y creo que ese es y tiene que ser el sentido de la fiesta. Una fiesta que no deje huella, una fiesta que no deje poso, lo más probable es que ha fallado en algo.
            A veces pensamos que la fiesta es solamente jolgorio, alegría, diversión, bailoteo… preguntamos quien cierra las fiestas o quien en su momento inicia las mismas con la lectura del pregón. Pero quizás el problema de la fiesta es que hemos tenido todo un año para prepararnos, ¿a qué?. ¿cuál ha sido el verdadero sentido que nos mueve a tener una semana un poco más diferente de las demás del año?
            La fiesta tiene que ser la provocación del encontrarme con otros que comparten lo mismo que yo, la misma alegría, el mismo sentimiento. La fiesta tiene que ser la disculpa real para aprovechar la ocasión y reunirme con aquellos que hace tiempo que no veo o que incluso no me hablo. La fiesta no tiene por qué tener una estola que nos indique lo  bueno que hacemos, pero sí que nos provoque que lo que hacemos es realmente bueno.
            Este año hemos iniciado la fiesta con el replique de campanas. Hemos iniciado la fiesta con nuestro santo en la puerta y quizás tiene que ser el que nos guie no solo en la fiesta, sino a lo largo del año. El mensaje de los mensajeros, el mensaje de los arcángeles, el mensaje de los que nos han precedido… es un mensaje silencioso, callado, pero efectivo. Quizás no es hora de discutir sobre el sexo de los ángeles y menos de los arcángeles, pero sí preguntarnos si somos capaces  de descubrir donde están y cuando nos acompañan.
            Cuantos Tobías de la vida, cuantos amigos,… vecinos…, conocidos…. de nuestro pueblo están esperando que un hombre/mujer buenos les acompañen en el camino de la vida. A veces el gesto y la palabra oportuna; el arrimar el hombro en el silencio de una situación concreta; esa sonrisa no maliciosa, pero sí cómplice de momentos claves… son las pautas, las pistas de de alguna manera tienen que marcar el camino que nos conduce a la verdad.
            El evangelio no es fácil, por eso quienes lo siguen normalmente son los que lo llevan a la práctica desde el anonimato, desde el silencio… son los  arcángeles de la vida diaria. Rafael es esa medicina de Dios, de ese médico al que no vemos pero que nos acompaña todos los días de nuestra vida; Rafael es ese arcángel que nos da la mano en el lugar adecuado y en el momento oportuno.
            Amigos, no dejemos acabar la fiesta simplemente con una gran traca de voladores, que también. No dejemos acabar la fiesta haciendo una crítica de lo mal o bien que han salido las cosas. Acabemos la fiesta con el impulso necesario para tener fuerza que nos dure hasta el año que viene, con un compromiso solidario, con un compromiso de tender manos, con un compromiso de arrimar hombros, con el compromiso de ser un poco mejor que este año porque estamos convencidos que el proyecto, la causa, merece la pena. Desde aquí me invito, invito a todos los del pueblo a que hagamos un balance de lo que nos une, de lo que nos anima a continuar… en definitiva de lo que nos ha llevado a hacer fiesta, y esta por el buen camino. Invitados quedamos.
            Hasta la próxima.

            Paco Mira

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