viernes, 26 de julio de 2013

SANTIAGO,TRENES

DE SANTIAGO, TRENES, IGNACIOS, VACACIONES…
            Les digo la verdad que no tenía pensado escribir nada. Quizás, y por solidaridad, el folio solo debería tener un lazo negro. Sin embargo, la cabeza y quizás más el corazón, quieren que me ponga a transmitir lo que uno siente y piensa en estos momentos.
            Santiago, el apóstol, sin duda fue un ejemplo. Y el ejemplo no es porque en su momento muriera mártir –eso  fue una consecuencia - , ni porque fuera desgraciadamente famoso por “apodarle el matamoros” (incluso alguna imagen tiene esa representación), fue famoso por asumir, cumplir y ser consecuente con el mensaje, con la vida, etc.. de un personaje que, entre otras cosas dijo, “si el grano de trigo no cae en tierra y….” y el fue fiel hasta el final como el grano de trigo. La sangre de Santiago, de un inocente Santiago,  era y es la vida de muchos cristianos que incluso la siguen derramando.
            La desgracia ha querido que se volviera a derramar la sangre de muchos inocentes y una vez más el evangelio se ha cumplido: Un pueblo, el de Santiago de Compostela, y por extensión el español, se ha volcado en la solidaridad, en la cercanía, en el cariño, en la ayuda, en el hombro ante momentos de dificultad. Han aparecido todos los “santiagos” que siguen dando el testimonio y el ejemplo, quizás sin querer o sin saber, del evangelio que en ese 25 de Julio del 2013 se proclamaba. Muchas lágrimas de las que se están derramando quizás sean el recuerdo de una resurrección que por desgracia se ha adelantado. No sabemos por qué, el tren hizo lo que no debía. Seamos comprensivos en la información, veraces en juicios inevitables y a veces paralelos.
            Ignacio de Loyola, quiso, sin querer, seguir el ejemplo de Santiago. También su dolor, fue el instrumento para encontrarse con el resucitado. Sus amargas operaciones han servido para encontrarse con el que siglos atrás se había encontrado Santiago. Fue prepararse y seguir la estela y la huella necesaria.
            Ahora que nos vienen las vacaciones. Ahora que quizás no todos pueden disfrutar de aquello por lo que hemos estado luchando todo el año, no nos olvidemos que el ejemplo de muchas cosas,; el testimonio de nuestra vida ante los demás; la cercanía hacia aquellos que a veces no nos caen tan bien, pero que necesitan  nuestro hombro… no son más que facetas que han caracterizado a los mártires, a los que siguen el camino de Jesús de Nazaret. Pensemos que nuestro guía y maestro no coge vacaciones. No va de viaje. Quizás lleva la toalla como nosotros, se tumba en la arena de cualquier playa con nosotros, habla con quien nosotros hablamos y… con nosotros está y no le conocemos.
            Yo también quiero que ustedes descansen un poco de mí. Dejemos pasar el mes para refrescarnos. Que el aire nos dé en la cara, que ensanchemos los pulmones, que respiremos a gusto.. y sobre todo que cojamos fuerzas para el curso que viene.
            Animo, Santiago de Compostela. Animo a los familiares de los que han perdido algún ser querido. En los momentos de dificultad, la solidaridad aflora y se está demostrando. Que Santiago, que Ignacio nos/les echen una mano. Es, sin duda, la mejor manera de entender a un apóstol.
       
            Hasta la próxima. Paco Mira
           

            

viernes, 19 de julio de 2013

BROTES VERDES

LOS BROTES VERDES, SÍ EXISTEN
        Hace casi dos años que los españoles soñábamos con una frase que pronunciaba todo un presidente del gobierno: “están empezando a nacer los brotes verdes”. Esta frase que lo que pretendía era insuflar de esperanza a un grupo de españoles que cada vez más se veían abocados a tener que dejar el trabajo, fue una frase que siempre se ha utilizado en tono negativo y eso que se refería a la situación económica. La verdad es que la frase salió mal, no funcionó, y lo más triste es que… a peor fue la mejoría.
            Y yo voy hoy, y lo saco del baúl de los recuerdos. ¿Por qué?, porque el Papa, el brote verde eclesial de Borboglio, viaja ni más ni menos que a Brasil. Al Brasil del fútbol de Pelé, de Rivelino, de Sócrates… al Brasil de las favelas, al Brasil de la pobreza turística, al Brasil peligroso y, por desgracia también conocido… viaja al Brasil de la belleza, de las playas, de la samba y cuerpos esculturales, … viaja al Brasil de la amazonia, del café, a un Brasil inmenso y lleno de contrastes, por eso le hace ser diferente en el mundo. Es el único país de Sudamérica que habla diferente. Y en medio de ello, el Papa Jorge Juan.
            Y me encanta que vaya. Algunos dirán que si viaja, por qué lo hace. Supone mucho gasto en época de escasez, debería de entregar eso a otras personas… si no viaja, es que la Iglesia no está cerca de los que sufren, de los pobres, de los afligidos. Los brotes verdes, lo más probable, es que se tenga que salir fuera para poder verlos. Claro que sí, que viaje, el evangelio está en la calle.
            Y en su viaje se va a encontrar con los jóvenes de todo el mundo. Se habla de más de dos millones de jóvenes. ¿qué líder es capaz, en el mundo de hoy, de reunir a dos millones de jóvenes?. Jorge Juan, un brote verde, se va a reunir con otros brotes verdes, puede ser una primavera eclesial maravillosa. El futuro ya no está en las hojas secas, el futuro ya no está en el otoño de la Iglesia,  el futuro está en regar lo que se planta, el futuro está en abrir las puertas y ventanas para que entre el aire y se oxigene el interior. La Iglesia necesita a los jóvenes y también los jóvenes necesitan de la Iglesia.
            Va a ser el primer encuentro de un nuevo Papa con la gente nueva, joven… y como todo lo primero, siempre expectante. Todos estaremos atentos a los discursos. Todos los que vayan vendrán con las pilas renovadas, entusiasmados, ilusionados, quizás con ganas de que no acabe, pero el problema no está en la ida, sino en la vuelta. Las vueltas, como casi todas, nos dejan un cierto sabor de escasez, de querer más, de ganas de no terminar… pero es la hora de dar la verdadera medida de lo que hemos vivido.
            Quizás antes del viaje, ya vivíamos la misma experiencia, pero ahora con energías renovadas. Quizás antes, había infinidad de cosas que no nos dejaban ver lo esencial, quizás antes éramos un poco como Marta, la del evangelio, que andamos inquietos, nerviosos, … porque las circunstancias de la vida, el paro, la crisis nos llevan a lo que en Canarias llaman “un culo desinquieto”.
            Precisamente Jesús, en el Evangelio dice que María ha escogido la mejor parte y que nadie se la quitará. El Papa Francisco le dirá a los jóvenes, a los brotes verdes de la vida eclesial, que escojan la mejor parte, que sepan discernir en los signos de los tiempos que les ha tocado vivir, lo esencial porque nadie se lo quitará.
            Nosotros, aunque no vayamos a Brasil, podemos unirnos a esos brotes y con nuestro testimonio decir a los jóvenes que se quedan, cuál ha sido para nosotros la mejor parte y que ya nadie nos la quita.
          Hasta la próxima. Paco Mira

           

            

viernes, 12 de julio de 2013

CÁRITAS NO DEBERÍA EXISTIR

CARITAS NO DEBERÍA DE EXISTIR
        Me da la impresión que con el paso del tiempo uno se va haciendo más duro de lo que realmente es o aparenta. Cuando se tiene menor edad, lo más mínimo hace aflorar emociones, sentimientos, contrastes vitales, etc… pero  a medida en que los años van cayendo, los callos de la vida se van volviendo más duros. E insisto, que en mi caso, cada vez los callos son mayores.
        Sin embargo de vez en cuando, las emociones afloran por cosas que parecen insignificantes, o afloran por algo tan simple como el dar una noticia, que incluso la podemos convertir en rutinaria porque la oímos con demasiada frecuencia. La semana pasada, y como dirían en Canarias, los pelos se me pusieron como escarpias. Y simplemente fue porque oía una noticia que muchas veces la he oído y ese día me hizo que me lanzara a escribir estas letras.
        Letras que quieren ser de homenaje y también de denuncia. Se me pusieron los pelos como escarpias porque en nuestra parroquia caritas daba su informe mensual: un informe en un tono sereno, casi misterioso por quien hablaba, y un informe que parecía “normal”:la recaudación fue de X euros; se necesitan un par de cosas; se agradecen los voluntarios, etc….”
        Bendito sea Dios. Señores, Caritas no debería de existir. Caritas no es una necesidad de la Iglesia. La Iglesia asumió como opción preferencial lo que los poderes políticos han rechazado a lo largo de la historia: las viudas, los huérfanos, los enfermos, los impedidos, etc… eran arrojados fuera de la ciudad para no enturbiar el normal funcionamiento de la vida de los “normales”. Y es curioso que miles de años más tarde, seguimos sin solucionar el problema, e invitando a alejarse de la ciudad a los que buscan lo que nosotros tenemos: vida y ésta digna.
        Hacemos cartas de derechos; promulgamos comunicados insistiendo en que el ser humano tiene prioridad; la ONU gasta un montón de tinta y papel recordándonos que los hombres, los seres humanos, son lo primordial y… cuando uno acude a la autoridad civil, “mientras, vaya a caritas”. A veces realizamos un montón de obras en embellecimiento de nuestras ciudades;
inauguramos muchos polideportivos, nos recreamos en gran cantidad de zonas verdes… pero la burocracia supone decirle a quien demanda ayuda “esto le tardará, como mínimo, unos diez días o más. Mientras, vaya a caritas”. ¿Saben lo que digo?. No quiero parques, ni polideportivos, ni que mi ciudad sea bonita… quiero que ese dinero se emplee en empleados que agilicen la burocracia y que no se tenga que esperar diez días o más para comer. Pago tributos (impuestos) como deberes, ¿pero mis derechos como persona?. Si eso funcionara, es que caritas no tendría que existir.
         Porque caritas no debería de existir, por eso me saco el sombrero ante el anonimato, con nombres y apellidos, de los que gastan voluntariamente su tiempo en solucionar los problemas de quien lo necesita.  Me saco el sombrero ante el día del voluntariado, que apenas tiene repercusión. Me saco el sombrero ante quien me pone los pelos como escarpias cuando anuncia, con lo que está cayendo, que la colecta del mes anterior supera los 1.000€; me saco el sombrero ante los nuevos brotes verdes (no los del sr. Zapatero) de voluntarios que renunciando a su vida personal, familiar…
deciden echar una mano en ayudar a otros; me saco el sombrero ante aquellos que con una tienda de segunda mano, como Tabita u otras muchas le hacen la vida un poquito más agradable a los demás. Me saco el sombrero ante los que se quedan sin vacaciones, en muchos colegios, porque tienen que dar de comer a los niños.
        ¡Qué fáciles son los trajes y los despachos!. El evangelio de hoy nos cuenta (pero para algunos solo son leyendas), que hay que amar al prójimo como a uno mismo; que pasamos por la vida de largo o cruzamos de acera, hasta que no llegue un samaritano.
        Hasta la próxima. Paco Mira

        

viernes, 5 de julio de 2013

.....7 DE JULIO SAN FERMIN Y SAN MARCIAL

                   
1 DE ENERO, 2 DE FEBRERO, 3 DE MARZO…….7 JULIO SAN FERMIN Y SAN MARCIAL ¡Que viva la fiesta, que no decaiga….!.¡ Si es que a los españoles, quizás nos conocerán, entre otras cosas, por la fiesta!. Y sin duda si hay fiesta que se destaque por encima de otras, esa es el siete de julio. Tanto es así, que simplemente con los días de un calendario se ha hecho una canción de lo más famosa del mundo. No hace mucho, entre curiosidades de la fiesta, “un niño le preguntaba a su padre, papi, ¿por qué corren tanto esos hombres? Y el padre, sin dejar de mirar el encierro, le respondió: porque el peligro acecha”. Y es que los encierros, lejos del aspecto folclórico, lúdico, festivo… es también una invitación, dentro del peligro que conlleva, a una actitud ante la vida. A veces pensamos que el trabajo (al margen de que ahora no lo tengamos) nos lo vienen a traer a casa; pensamos que en una relación de pareja el otro es el que siempre tiene que dar el primer paso; pensamos que con los hijos, son ellos los que siempre tienen que agachar la cabeza y nosotros en “posesión de cierta verdad absoluta” somos los que recibimos la disculpa de ellos. A veces la actitud ante la vida tiene que ser la del movimiento, la del caminar, incluso a veces la de correr, la de no estarnos quietos, porque solo en la actividad, la propia vida adquiere el significado de lo que la palabra misma dice. El correr delante de un toro no es una tarea fácil, pero el hacerlo por tradición, por vivir lo que llevamos dentro, por experimentar la sensación de compartir con otros que corren por lo mismo que yo, le da al evento la magnificencia que se merece. A nivel de fe, la clave nos la da el evangelio de este domingo. “Jesús envía a los 72, Jesús invita a estar en movimiento, no invita a esperar a que nos vengan a visitar; incluso él nos dice lo que tenemos que llevar en la mochila, casi nada, lo que somos como personas y lo que tenemos en nuestro corazón, porque el testimonio, si es auténtico, es lo que tiene que valer y ese es nuestro traje. A san Fermín le pasó algo parecido, Los tiempos en lo que él vivió no eran tiempos nada fáciles, no eran tiempos de muchas florituras, sin embargo él nunca se cansó de proclamar que el mensaje de Jesús merecía y valía la pena; por eso se puso en camino aún con el riesgo para su vida (los mozos hoy en día corren con riesgo de su vida) y al final el que la sigue la consigue: a pesar de la prohibición, sigue y le cortan la cabeza. Mártir por la causa. Nunca utilizó la violencia como argumentación a su fe. Hoy, también en el evangelio, el mensaje de Jesús es que cada vez que se llegue a una casa: “paz a esta casa”. Hoy, esa lacra que nos amenaza cual espada de Damocles, llamada crisis, nos hace andar nerviosos, irascibles, irritables… y tiene como consecuencia que las relaciones entre hermanos no sean las más adecuadas. Me gustaría que fuese san Fermín más que una festividad “festiva” en el calendario, en la televisión, de atracción turística… fuese una llamada a la vida de fe de cada uno de nosotros. Que desde el evangelio obremos la justicia,démosle al obrero el salario que se merece, no explotemos al mismo, bajo la excusa de la situación en la que estamos viviendo. Sacudámonos el polvo de los desalmados, de los que tienen y no comparten de los que, sin necesidad, defraudan fiscalmente y a otros los echan a la calle porque ni siquiera tienen lo justo y necesario. Ojalá que San Fermín, San Marcial (aunque se ponga rojo o nos pongamos rojos) nos ayude a correr hacia la justicia, la paz y el amor.
 Hasta la próxima
 Paco Mira

viernes, 28 de junio de 2013

DE CORDEROS, JUANES,BRUJAS,PEDROS,PABLOS

DE BORREGOS (CORDEROS) JUANES,BRUJAS, HOGUERAS PEDROS, PABLOS…
            Uff, ¡qué semana más complicada!. Ahora que estamos inmersos en el verano, las fiestas se amontonan, cada pueblo, cada ciudad, quiere honrar a su patrón. Pero me da la impresión que es (el patrón) la disculpa fácil para la fiesta, la disculpa para pasar un rato agradable en la ciudad oportuna y quizás en el momento adecuado. A veces, y con perdón, somos como los borregos y es que hacemos las cosas porque “hay que hacerlas”, sin estar convencidos de que eso tiene que ser así.
            Y para hablar de convencimientos, déjenme que eche la vista atrás en el calendario y recuerde a nuestro amigo Juan, el bautista. Un hombre capaz de espantar los malos presagios (brujas), aunque los viviera en su propia carne. Un hombre que es capaz de saltar hogueras, de pedir buenos deseos. Un hombre de los que hoy harían falta: ágil en su conversación, claro en el lenguaje, molesto con los que ocultan la verdad… hoy, el gran Juan, se pondría las botas y eso que no las tenía. Porque amigos, para decir la verdad no hace falta mucho, simplemente unas sandalias, pies ligeros para que la verdad, perdón la Verdad, corra lo más posible; ligero equipaje para que otros pesos no nos impidan el movimiento de un lado para otro.
            Pero si grande fue Juan, ¿qué decir de Pedro o de Pablo?. A veces pensamos que el anunciar el evangelio es cosa de grandes personajes de la historia y la historia se construyó a base de gente humilde, sencilla, gente que en un momento determinado ha dicho que no, en un momento determinado ha negado o perseguido la evidencia. Pedro  y Pablo fueron el prototipo de gente como muchos de los de hoy, de los rudos, de los difíciles, de los de “¿lavarme tú a mí los pies”?.¿Nunca te abandonaré?...o quizás de Seré yo el que tire la primera piedra porque la misión en la que estamos no sirve para nada”. Sin embargo es curioso que “del otro bando” siempre responden ¿me amas?, una vez, dos veces….o de ¿por qué me persigues?.
            Es curioso que este fin de semana el evangelio nos va a llamar a cada uno por nuestro nombre y nos va a preguntar si le queremos seguir. La vida nos va a ofertar infinidad de posibilidades para decirle que no. Y es que vivimos en una sociedad en la que no se lleva la religiosidad como moda y ejemplo a seguir. El evangelio nos oferta un entierro, nos oferta la despedida familiar…y hoy la vida nos oferta playa, copa confederaciones, chiringuito de verano con canción incluida….y claro “hasta las zorras tienen madriguera”.
            Este fin de semana, también, es la fiesta de Casa Pastores, es la fiesta en la que el Pastor conoce a las ovejas (no a los borregos) y estas le conocen a él. Me quiero unir desde aquí a la celebración de la alegría, del jolgorio, de un año en el que se comparten infinidad de cosas y que ahora es bueno que se desborde la alegría. Es bueno que en la fiesta tenga su espacio la fe. Una fe en la que no solamente hay que cumplir con unos sacramentos, sino que damos razón de la misma porque la creemos como válida.
            El reino de los cielos es arriesgarse por una aventura que merece la pena. No vale de nada el poner la mano en el arado y mirar hacia atrás. Eso solo nos vale para saber dónde estamos y lograr el futuro más cercano.
            Amigos, Felicidades a Casa Pastores, a los Pedros y a los Pablos. En definitiva, felicidades a los que viven la fe y la cumplen.
            Hasta la próxima

            Paco Mira

sábado, 22 de junio de 2013

DEL VERANO,PAU, AGENTES PASTORAL, CRUZ


DEL VERANO, PAU, AGENTES DE PASTORALCRUZ….
        Pues no sé si cabrá todo en el mismo saco. Pero no nos olvidemos que estos días los alumnos, mis queridos alumnos… han terminado, o lo están haciendo, el presente curso escolar. Es la hora de recoger lo que se ha sembrado; es la hora de coger la gavilla y empezar a segar; es la hora de dar cuenta de aquello que hemos dicho que sabíamos, que nos lo curramos, que lo hemos trabajado.... es la hora de los saltos de alegría porque todo tiene su recompensa, pero también es la hora de ciertas amarguras, porque quizás el esfuerzo realizado nos ha dado algún tirón, algún pinchazo, y… alguna lágrima aflora por nuestro lacrimal y se desliza suavemente por nuestra mejilla. Es lo que llamamos evaluación final, la PAU (prueba de acceso a la universidad) para algunos. Es curioso que el esfuerzo hay que cuantificarlo, pues si no das la medida no estudias lo que quieres.
        Casualidades de la vida, los agentes de pastoral (a lo mejor nuestro párroco tendrá que dar una catequesis y decirnos lo que es un agente de pastoral), también han tenido su PAU (Prueba de Amor Unificada) este fin de semana. Se han “examinado” de los sentimientos, de cómo se encontraban haciendo un servicio a la comunidad, de cómo unificadamente, todos en conjunto eran capaces de amar, desde el evangelio, a la comunidad de San Rafael, prestando su tiempo, su dedicación, sus valores…pero claro… es una PAU no cuantificable y sin duda no servirá para encontrar trabajo, por eso – a veces – no se valora.
        Justo con las evaluaciones finales nos llega el verano. Nos llega para disfrutar de más horas de sol de las que normalmente tenemos. Nos llega para respirar lo suficientemente hondo como para decir, “ahora, el curso que viene, no lo puedo dejar”. El verano es esa estación en la que no vamos al gimnasio pero que queremos tener el tipo justo como para mantenerlo y para lucirlo. El verano es el tiempo propicio para no descargar las pilas de fe, sino de repartir la carga allá donde cada uno se encuentre.

        Los agentes de pastoral han de sentirse orgullosos de la satisfacción del deber cumplido. Han de sentirse orgullosos que tienen una comunidad que les arropa, les comprende y les apoya. Han de sentirse orgullosos de que el verano no ha de apagar la sed de un evangelio que está ávido de ser comprendido, estudiado, amado y respetado. Es ese evangelio que este fin de semana nos va a decir que el que quiera seguir la huella, la estela de ese Jesús de Nazaret, es una estela de cruz.
        Cada uno tiene que llevar la suya. Cada uno ha de enjugar las lágrimas de una “pau” suspendida. Cada uno ha de afrontar la cruz de una tarea pastoral que no ha salido como se esperaba; cada uno ha de afrontar la cruz de esas situaciones en las que no hemos estado a la altura de las circunstancias, pero que sin embargo seguimos en la brecha y en la lucha. Los agentes de pastoral también han de llevar su propia cruz y a veces ayudar a los demás. Si no que se lo pregunten a la gente de caritas, a la gente de pastoral de la salud, a la gente de acogida, incluso a los propios catequistas. Bendito evangelio éste que nos va marcando el camino.
        Dice “el Jefe” que el que quiera seguirle sabe a qué puerta tiene que tocar. Que el que quiera ir detrás de él sólo tiene que asumir su propia realidad, dejar aquello que nos estorba, reconocer lo que tenemos que afrontar y seguirle,  a veces por caminos que nada tienen que ver.
        Debemos alcanzar, como en la PAU, la nota de corte, la nota que nos da acceso a poder llamarnos seguidores de Jesús de Nazaret.. Porque él le preguntó a los amigos que quien decía la gente que era él. Ojalá que el verano no nos enfríe.
        Por cierto, si nos preguntan, tú como cristiano, como agente de pastoral, ¿qué le dirías a la gente quién es Jesús de Nazaret?. ¿será el silencio o un no sé, o no me acuerdo… la respuesta?

        Hasta la próxima, Paco Mira

HEMOS GANADO

HEMOS GANADO, HAN PERDIDO

      
      . Yo tenía un profesor que era un aficionado al fútbol tremendo. Era de Salamanca y le encantaba la U.D. Salamanca. Pero era de los que cuando ganaba la euforia, la autoestima, la alegría… la situaba en  primera persona: “hemos ganado”. La sonrisa le llegaba de oreja a oreja. Pero sin embargo, cuando perdía, esa euforia se convertía en amargura, tristeza, decaimiento… y decía “han perdido”.
Amigos, parece lo mismo, pero no lo es. La Iglesia de la fe, la fe de la Iglesia. Este slogan lo he copiado del encuentro que este fin de semana tienen los catequistas de toda la isla en Agüimes. ¿Saben?. Me da la impresión que a veces ciertos estamentos nos suenan a tan grande que pensamos que eso no va con nosotros. Lo más probable que si hacemos una encuesta de lo que la gente entiende por Iglesia, nos manden de viaje a Italia, al Vaticano, o como mucho a algún cura de alguna parroquia de algún lugar no muy lejano.
            Pero lo más probable también es que a quien le preguntamos seguro que está bautizado y piensa que el tema, la encuesta, la pregunta no va con él. Como si de un ente abstracto se tratase a la Iglesia y no estuviera formada por personas que se equivocan, tropiezan, se levantan, vuelven a caerse, etc….
            Si me lo permiten, me gustaría quitarme el sombrero ante tanto anonimato público, pero con nombres y apellidos en privado, esos son los catequistas, aquellas personas que – entre otros - son la fe de la Iglesia y, sin duda, la Iglesia que vive la fe. Son los que normalmente no salen en los periódicos, son los que cuando llueve esperan a que los padres recojan a sus hijos sin que se mojen, son los que cuando hay que consolar al niño, ahí están como una madre/padre que se desvive por ellos. Son los que cuando llegan a casa todavía les queda una ardua tarea por realizar, porque ¿saben?, tienen familia, no cobran, no están al servicio de nadie. Sencillamente su fe, la fe la Iglesia les lleva a dar un testimonio y ¡que poco les valoramos!.
            Muchos se preguntarán para qué sirve un catequista, quizás la respuesta esté en el evangelio de este domingo “el que poco perdona, poco ama”. Todos los que nos damos golpes en el pecho, los que venimos a misa con regularidad, los que cumplimos con la normativa…. Si nos preguntan, por el perdón,  ¿cuál sería nuestra respuesta?, ¿cuál sería la respuesta ante esa gente que pregunta qué es la Iglesia, para qué sirve, que si tiene mucha riqueza, etc….?. Ellos son esa savia que sirve para que precisamente la Iglesia no se desanime.
            Me gustaría que no hiciéramos como mi profesor, que era del equipo solamente cuando ganaba, que solo estaba para las maduras, pero que las duras no iban con él. La fe es confianza, confianza que da seguridad y por eso podemos dar testimonio con rotundidad de quien era Jesús de Nazaret. Por eso, con esa confianza y con esa seguridad podemos decir que la fe de la Iglesia es igual a una Iglesia de fe.
             Por cierto que responderían si les preguntan, por ejemplo sus hijos, “ Papi, mami, ¿cuánto tengo que amar a los demás?
            Hasta la próxima, Paco Mira