viernes, 11 de octubre de 2013

MARÍA TAMBIÉN PIENSA EN VERDE

MARIA TAMBIEN PIENSA EN VERDE
                        Lo más probable es que sea así. Y es que, como dice una amiga mía, María piensa como le da la gana. Entre otras cosas porque tiene categoría suficiente para que eso sea así y al mismo tiempo, porque una madre tiene la experiencia, el coraje, el valor… suficiente para que sus pensamientos puedan ser llevados a la práctica de una manera efectiva.
            Alguien dijo que el mes de Octubre podría ser el
mes de María: Rosario, Pilar, Teresa de Jesús, etc…. mes de mujeres, mes de madres, quizás mes de madres corajes, de madres luchadoras, de madres convencidas de la educación que dan a sus retoños, que dan como diría nuestro párroco, a sus chinijos.
            Pero me quiero quedar con María Madre en el Pilar. Me quiero quedar con todas aquellas madres que tienen sus fundamentos como tal, en bases lo suficientemente sólidas como para perpetuar lo que enseñan. Hoy en día nos quejamos que nuestros hijos no son como nosotros, que nuestros nietos no son como los abuelos… pero quizás habrá que preguntarse si la educación  que  han recibido de los que les han precedido ha sido la más adecuada.
            Una madre nunca educa a un hijo, como diría un amigo mío, fuera del tiesto. Una madre educa educando, educa con el ejemplo que, a veces, también, es heredado. Una madre educa en valores que nunca se pierden, que son universales y en valores que van a perpetuar a lo largo de generaciones. La Virgen del Pilar tiene un montón de connotaciones como para fundamentar la fe en lo básico: primero el nombre: Pilar, roca, fortaleza… y segundo una madre es… que es una madre.
            Me gustaría tener un recuerdo para la Guardia Civil. Un recuerdo para los guardianes de los derechos, deberes y libertades. Una madre es también una guardiana. Normalmente el uniforme es un orgullo heredado, nunca un arma de superioridad y abuso. Ojalá que nunca pierdan la simpatía que han tenido, que nunca pierdan el valor que se les supone y que nunca pierdan la actitud de servicio.
            Un recuerdo este fin de semana, como una madre, para los hermanos de América Latina. Un recuerdo a la hispanidad, un recuerdo a un montón de valores que se comparten por infinidad de coincidencias. A veces pensamos que los del otro lado del “charco” son del tercer mundo y es que nosotros hemos querido que así fuera. Hermano latinoamericano, sigue siendo como eres y nunca pierdas esa faceta. Ojalá valoremos a todos los descubridores de los derechos, de las libertades, de los valores humanos.
            También un recuerdo a lo que nos une como es la lengua. Hoy que se habla de reivindicar independentismos que a veces más que unirnos, nos separan, María, como madre, nos invita a hablar en la misma lengua, nos invita a entendernos, a valorarnos, a mirarnos los unos a los otros como hermanos.
            Por eso creo que María piensa en verde, en el verde
de la esperanza en una sociedad más justa e igualitaria. Piensa en el verde esperanza de volver, como el leproso del evangelio, la mirada al Jesús que salva y al Jesús que nos une como hermanos en infinidad de cuestiones de la vida.
            Ojalá que la virgen del Pilar nos ayude en una camino nada fácil, pero siempre color esperanza, como el verde de muchos acontecimientos.
           
            Hasta la próxima.

            Paco Mira

viernes, 4 de octubre de 2013

POR FAVOR, ¡DESCÚBRANSE!

POR FAVOR, ¡DESCÚBRANSE!
       Lo más probable es que si miramos la historia del sombrero, seguro que con alguna sorpresa nos encontraríamos. El sombrero
no sólo ha sido un artículo de decoración personal, como prenda de vestir, sino que incluso tenía cierta dote de coquetería. ¡cuántos, en la edad media, no se sacaban el sombrero cuando pasaba una dama!. Y quizás no habría que ir tan lejos para ello. Todavía hoy, ante lo femenino nos descubrimos.
       A nivel de fe, me gustaría que también nos descrubriéramos en el día de hoy, sobre todo al hablar de un santo por excelencia, al hablar de Francisco de Asís. Hablar de Asís, es hablar de Francisco y hablar de Francisco es hablar de Evangelio puro y duro. Un hombre bajo, quizás no guapo, enfermo en algunos momentos de su vida, pero un hombre que supo asumir, asimilar, entender… como nadie que si “tuviéramos fe como un granito de
mostaza”, lo más probable que las cosas serían de otra manera.
       Francisco supo entender como nadie que Jesús de Nazaret, que su mensaje no es un mensaje baldío, un mensaje de boquilla, un mensaje en el que decimos pero no hacemos. Francisco supo hacer del belén su propia vida, supo convertir su vida en una página de la historia viviente, supo aplicar a su propio padre que de nada sirve ir a la Iglesia todos los días, darnos golpes en el pecho…. Si los pobres no son nuestra prioridad.
       Aquella frase que comenta su gran biógrafo Tomás de Celano,   que le dijo el Cristo de san Damián, “Francisco ve y repara mi Iglesia que amenaza ruina”, no hizo falta que la repitiera dos veces. Equivocadamente empezó a reparar físicamente la Porciúncula, la pequeña ermita donde él se retiraba a hablar con su padre Dios, sin embargo pronto se dio cuenta que no hay que esperar que nos digan que el evangelio tenemos que sacarlo a la calle. Aprendió rápido la carta que este fin de semana le dirige Pablo a su amigo Timoteo, de que no hay que tener vergüenza de la fe, por eso él se queda desnudo delante de su padre, no hay que tener un espíritu cobarde, por eso él habla con el Papa y le dice que hay que cambiar el rumbo de la Iglesia.
       Sin duda, hoy los tiempos que corremos no son los mejores, pero podrían ser los más sinceros, como los de Francisco. Hoy los tiempos que corremos no invitan al entusiásmo  y a la alegría, pero sí podemos decir que somos unos pobres siervos y que hemos hecho lo que teníamos que hacer. Francisco lo entendió no a la primera, pero lo entendió. Le dio vueltas, se hizo amigo de los leprosos y rápidamente se dio cuenta que el evangelio es de los pobres.
       Una de las grandes cualidades de Francisco es que su alegría por el evangelio lo contagió rápidamente a su amiga Clara, a Bernardo, a Domingo… hoy nos tendríamos que preguntar si nuestro cristianismo es contagioso, si nosotros contagiamos lo suficiente para que los demás nos sigan porque ven que vamos tras la senda de Jesús de Nazaret.
       Alabado seas mi Señor, por los enemigos, por la muerte corporal, por los animales, por mis hermanos… pero sobre todo que nos haga instrumentos de su paz en un mundo lleno de odio, de venganza y de rencor, de pateras que llegan a Lampedusa o a cualquiera de nuestras islas. Palabras de Francisco que todavía siguen vigentes y no cumplimos.
       Hasta la próxima.

       Paco Mira

sábado, 28 de septiembre de 2013

TRES ERAN TRES Y...

TRES ERAN TRES Y…. BUENOS
            Lo más probable es que el título les lleve a una canción, a un dicho, a un refrán… de unas hijas de Elena, pero que el final no es como lo que yo pretendo: aquello decían que ninguna era buena y lo que yo menciono ustedes juzgarán si son o no buenos.
            Este fin de semana me quiero – junto con la Iglesia – acordar de tres personajes que parece que no se les ha entendido en su justa medida. Es más si se quiere dar una definición de lo que puede ser un arcángel para diferenciarlo de un ángel, pues la cosa como que no está muy clara, pero si quizás lo definimos por lo que representan pues igual nos resulta más fácil.
            Uno es Gabriel, al que alguien lo definió como el periodista de Dios. El que da las buenas noticias, el que anuncia, cual redactor en un periódico de los actuales, la gran noticia bajada del cielo. Aquel enviado como reportero a una ciudad del norte de Israel, a un pueblo que no serían nada más que cuarterías, pero que la humildad personificada estaba (no sin cierto miedo) esperando su noticia. Periodista como Gabriel, son, en la actualidad, muchos catequistas que siguen escribiendo en el periódico de la vida, la buena noticia vigente de Jesús de Nazaret. Periodistas que siguen siendo necesarios, por eso este fin de semana nuestra comunidad parroquial les va a animar, a apoyar y les van a decir que ella, la comunidad, como redactora jefa, les va a cubrir las espaldas.
            Otro se llama Rafael, no se si Rafa para los amigos de la confianza. Rafael es el que acompaña en los momentos de dificultad, es el bastón para el camino, es el que sin darnos cuenta va a nuestro lado y siempre nos acompaña. Alguien lo ha definido como  la medicina de Dios. Una medicina ecológica, porque defiende el entorno creado; una medicina homeopática porque procura y siempre lo consigue, no ser agresiva; una medicina que sin querer queriendo reconforta y anima. Me trae a la memoria, Rafael, a tantos voluntarios, que casi como medicina del tiempo, gastan del suyo para acompañar a tantos que se sienten solos, a los que no tienen compañía y sin embargo una sonrisa, un abrazo… cura a veces esa soledad amargada por el tiempo. Gracias a los que llevan la pastoral de la salud, a los sanitarios…sean como nuestro Rafael, medicina personificada.
            Y el tercero, nuestro querido Miguel. Quizás no tan famoso como los demás. Quizás se le representa por lo que no es: con armadura, con espada… en el fondo Miguel es el protector, el que nos ampara, el que vela por todos, por la Iglesia. A veces pensamos que los que estamos dentro de esta gran madre llamada Iglesia, nos lo sabemos todo, que ella no nos tiene que corregir en función de lo que hacemos; que ya somos mayores como para que nos tengan que decir lo que tenemos que hacer y…. en el fondo seguimos siendo niños, seguimos necesitando ser protegidos, tenemos la necesidad de reconocernos humildes. Es por ello que también los agentes de pastoral nunca han de tener como bandera la soberbia, han de saber que necesitan ser protegidos y que mejor que Miguel, uno de los tres, para ello.
            Amigos, acompañemos como comunidad parroquial a los agentes de pastoral Ellos, porque nosotros lo queremos, son los encargados de transmitir los que los arcángeles han heredado de nuestro Padre Dios. Solo reconociendo que todos formamos un solo cuerpo, pero con distintas funciones, Dios está en medio de nosotros.
            Hasta la próxima.

            Paco Mira

domingo, 22 de septiembre de 2013

CARTA DE MI AMIGO AMÓS


LA CARTA DE MI AMIGO AMÓS
            Siempre se ha oído que ciertas cosas de la Iglesia como que están desfasadas. Que no son de actualidad, quizás porque pensamos que “los curas siempre dicen lo mismo”. Ojo, puede ser verdad que existan curas que siempre le estén dando vueltas a la misma idea y que no salgan de ella, pero en otras ocasiones puede darse la casualidad, que es la pura realidad.
            El otro día escuchaba en la radio que los pensionistas se van a ver reducidas sus pensiones en 33 millones de euros (Jesús, fuerte cantidad) de aquí a nueve años; que los que habían cotizado un montón de años, pues resulta que el estado les dice que es hora de que descansen, pero que quizás no cobren todo lo que les corresponde; que ahora que empieza el curso resulta que muchos padres no saben lo que hacer porque no creen que puedan comprar los libros de sus hijos; que muchos tienen que sufrir la lista de espera en la sanidad pública porque no se puede atender en tiempo y forma;  etc…
            Pues ¿saben?. Me gustaría enviar una carta, cortita, a alguien que quisiera leerla; enviar una carta de un amigo a quien le pudiera interesar, desde el alcalde de mi pueblo, o al presidente de mi cabildo, o quizás hasta Madrid, al barrio de Argüelles, en la zona de la Moncloa. Mi amigo, el que escribió la carta se llama Amós y por casualidades de la vida, este fin de semana, le dirige una carta a los que exprimen al pobre, a los que disimulan la medida, a los que utilizan balanzas trucadas, a los que aumentan el precio….quizás una carta  a muchos de nosotros. Una carta para nosotros.
            Amigos, quizás ahora la justicia social no solo debe ser el clamor de los más pobres, la justicia social es la que debe estar encima de la mesa de todos para que nos de de bofetadas por lo mal que lo estamos haciendo; la justicia social es la que nos debe llevar no a clamar contra quien tiene el dinero en Suiza, que también, sino con los que tenemos al lado, en nuestro pueblo, con los que nos codeamos todos los días; la justicia social es la que nos debe llevar, los que quizás nos damos golpes en el pecho, a clamar como mi amigo Amós que “jura el Señor que no olvidará sus acciones, nuestras acciones”.
            No es que Dios sea rencoroso, pero ¡qué padre no saca las uñas para defender a su hijo!. Y hay quien se aprovecha de la circunstancia y eso a Dios no le gusta, como que no va con él, por eso se nos recuerda que no se puede servir a Dios y al dinero, pero sí hay que definirse: o estás conmigo o contra mí.
            Estamos en una época difícil; una época que no es fácil de sobrellevar, pero tiene que ser una época difícil para todos, no solo para los más débiles. Hay quien no se preocupa por lo que va a comer mañana, porque la comida la tiene asegurada y hay quien se preocupa porque no sabe si podrá comer mañana.  Como le dirá Pablo a su amigo Timoteo, quiero que los hombres se levanten con las manos limpias para defender la justicia de sus hermanos.
            ¿De verdad creemos que nuestros representantes pueden alzar las manos, y estas limpias?. Me gustaría creer que sí, Me gustaría que se desterrara del diccionario la palabra corrupción, que se desterrara del diccionario el contrato basura, que se desterrara del diccionario ciertos apellidos que empiezan por Bar, porque el alcohol y otros viajes al extranjero no son rentables.
            ¡Qué razón tenía Amós!. ¿por qué los pobres no reaccionamos hoy?. ¿Hasta cuándo Señor?. ¿Cuándo se va a dejar de engañar, de no manipular básculas, de aumentar los precios y bajar salarios por la cara?
            Hasta la próxima.

            Paco Mira

viernes, 13 de septiembre de 2013

NADA ES PEQUEÑO, SI VALIOSO



 NADA ES PEQUEÑO, SI ES VALIOSO
            A veces uno dice las cosas pensando que los demás no lo saben. Y yo creo en la inteligencia de la gente, en la buena voluntad de la gente, en la sinceridad de la gente… como dirían en los juicios, mientras no se demuestre lo contrario. Y a veces, lo contrario es lo que prevalece, contraviniendo la lógica de nuestros refranes.
            Somos muy dados, algunos, a la limpieza. Y digo algunos, porque otros eso de la limpieza no es lo fuerte en su vida. Y en esa limpieza solemos desterrar lo pequeño, lo infimo… quizás porque no ocupe lugar o sencillamente porque no aparenta como lo grande e incluso “luce” poco. Y para muestras los botones. Los que tenemos unos pocos años, cuando eramos pequeños, hacíamos maravillas con las famosas monedas de 10 céntimos, ¿se acuerdan?. Nos daba la posibilidad de comprar algunas cosillas y ya el tener unas cuantas nos metíamos ya en la peseta.
            Con el paso del tiempo, quizás porque la economía ha ido mejorando un poco, ya las monedas de 10 céntimos dejaron de tener su valor incluso para los chiquillos. Ya nadie en el suelo se agachaba a recoger una moneda de aquellas, un patacón. Quizás a lo máximo que nos agachábamos era a las monedas de 5 pts. y de ahí para arriba.

            ¡Cómo han cambiado los tiempos y eso que la historia se repite!. Ya no somos niños, pero la economía no va bien y ahora, aunque la espalda ya nos duela, procuramos, si lo vemos, agacharnos por una moneda de 1 céntimo. Si es que “nada es pequeño, si es valioso”: por un céntimo si quieren no te dan un pan, no te dejan subir a una guagua, no te dan un periódico, no te perdonan la vuelta de un café…. Los tiempos han cambiado.
Fíjense que el evangelio de esta semana, nos invita a mirar lo pequeño, lo insignificante, lo que por perder una oveja no vamos a volver la mirada hacia atrás, porque todavía tenemos 99 y sin embargo no hay que hacer la fiesta porque todavía tengo mucho, sino porque no he perdido lo poco. ¡Qué felices eramos con 10 céntimos…! Porque no teníamos más y eso, para nosotros, lo pequeño, porque éramos pequeños, era super valioso.

            Es curioso que este fin de semana, los agentes de pastoral de nuestra parroquia van a tener un pequeño gesto, pero seguro que muy valioso. Un  gesto de mirar hacia dentro, para poder actuar hacia fuera. Muchos lo harán no sin sacrificio personal (la festividad de la cruz de este fin de semana nos recordará que todo tiene un precio).Necesitan un pequeño tiempo para pensar, reflexionar, valorar… y así poder transmitir. “más alegría hay en el cielo por un pecador que se convierte…” A veces pensamos que los agentes de pastoral son como los agentes de la autoridad a los que un uniforme desgraciadamente les da la potestad de ser dioses en la tierra. Los agentes de pastoral son también pecadores que necesitan de la conversión. Los agentes de pastoral necesitan energía para continuar la tarea que les ha sido encomendada. Los agentes de pastoral son personas de carne y hueso que también se equivocan.
            Juntemos muchos céntimos para llegar al euro.

Juntemos y unamos nuestras fuerzas para que el mensaje de Jesús llegue lo más lejos posible. Un mensaje que seguro que a todos nos tiene que calar en profundidad.
            Dichosos, nos dirá Pablo, por ser los escogidos para transmitir la fe y tener un padre que nunca se cansa de perdonar.
            Amigos, valoremos lo pequeño, porque sin duda es valioso.
           
            Hasta la próxima.

            Paco Mira

sábado, 7 de septiembre de 2013

¡YA ESTAMOS AQUÍ!!!..........¡BIENVENIDOS

¡ YA ESTAMOS AQUÍ!..............¡BIENVENIDOS!
            Cuando era pequeño (un poquito más que ahora) una de las cosas que más me gustaba era ir a comer a casa de mi abuela que en paz descanse. El ir a comer a aquella casa era todo un ritual. Mi abuelo iba a buscarme a casa de mis padres; la disculpa de la búsqueda es que siempre tenía que hacer algo en la calle, lo cual aprovechábamos, siempre caía un refresquito, me ponían la comida que me apetecía y cuando llegábamos a la casa, mi abuelo desde la puerta gritaba en tono alegre ¡YA ESTAMOS AQUÍ ¡ y mi abuela contestaba BIENVENIDOS.
            A finales del mes de julio les decía que era bueno que desconectáramos para no caer en la rutina de hablar mucho con el riesgo de que las palabras que pronunciáramos fueran oídos sordos, incluso que ustedes descansaran de mí. Por mi parte lo he cumplido. He procurado descansar, que el cuerpo tomara el sosiego que se pueda merecer y sobre todo coger las energías suficientes para cumplir con la vocación a la que uno ha sido llamado desde el estado de vida que me corresponde.
            Las vacaciones, quienes han tenido la gran suerte de poder disfrutarlas, son un tiempo de ocio, de tranquilidad, de evadir pensamientos de trabajo, etc… pero también son o deben ser un tiempo de poner encima de la mesa lo que uno hizo y no le salió como debiera o que debiera haber hecho y no lo hizo. Quizás, ahora, es cuestión de replantearnos como hemos vivido la fe, como hemos servido de ejemplo en bañador, en cholas, en pantalón corto y de forma informal,  como hemos compartido la experiencia enriquecedora que a lo largo del curso nos ha supuesto el creer en Jesús de Nazaret. Por eso YA ESTAMOS AQUÍ, por eso hay que decirnos mutuamente BIENVENIDOS, por eso no hemos de ser creyentes y cristianos de cursos escolares, sino de años completos de 365 días.  Quizás es hora de preguntarnos si hemos visto a Jesús en la playa o en el campo, si lo hemos descubierto en un asadero con la familia o con los amigos, si hemos servido de apoyo con él con algún familiar o conocido enfermo…. Si algo de eso hemos hecho, es que hemos estado en sintonía, en la onda oportuna y no hemos desconectado de la buena noticia.
            Pero volviendo al pasado, cuando comenzaba un curso, mi madre me acompañaba, por lo menos el primer día, al colegio o al instituto aunque a mí me diese vergüenza porque me creía mayor. Me acompañaba por si había algo de última hora que había que solucionar. En alguna ocasión lo solucionó y a decir verdad yo personalmente (aunque no lo reconociera) me sentía más seguro.
            Es curioso que vamos a empezar el curso y también mi/nuestra madre también nos va a acompañar. Seguro que más de un problema nos va a solucionar y seguro que más seguridad sentiremos. Nuestra Señora del Pino, casi sin querer también – como mi madre – nos da la mano. No subamos a Teror de la mano del alcohol; no subamos a Teror de la mano de la degradación de la persona. Cuando era pequeño y ahora de mayor, respetaba a mi madre. Dejen que dude que todos los que suben o subimos ahora, con nuestra actitud, estemos respetando el sentimiento de fe de María. Subamos de la mano de la humildad, de la sencillez, de la pequeñez… Quiero creer que todas las bonitas palabras que se dicen en la ofrenda, (tanto por parte del que ofrece como el que recibe)  en la romería, en el camino hacia el santuario… son palabras que pronunciamos y cumplimos a lo largo de todo el año, no son sentimientos de un día que hay que cumplir porque siempre se hizo así. De ser cierto lo último estaríamos más cerca de una magia de que la fe.
            Amigos, bienvenidos. Ya lo cantaba Miguel Ríos, pero a los hijos del roc and rol, yo le doy la bienvenida a los hijos de la fe, a los alejados de la fe y a todos los que quieran compartir con nosotros la buena noticia de Jesús de Nazaret.
            Hasta la próxima.

            Paco Mira

viernes, 26 de julio de 2013

SANTIAGO,TRENES

DE SANTIAGO, TRENES, IGNACIOS, VACACIONES…
            Les digo la verdad que no tenía pensado escribir nada. Quizás, y por solidaridad, el folio solo debería tener un lazo negro. Sin embargo, la cabeza y quizás más el corazón, quieren que me ponga a transmitir lo que uno siente y piensa en estos momentos.
            Santiago, el apóstol, sin duda fue un ejemplo. Y el ejemplo no es porque en su momento muriera mártir –eso  fue una consecuencia - , ni porque fuera desgraciadamente famoso por “apodarle el matamoros” (incluso alguna imagen tiene esa representación), fue famoso por asumir, cumplir y ser consecuente con el mensaje, con la vida, etc.. de un personaje que, entre otras cosas dijo, “si el grano de trigo no cae en tierra y….” y el fue fiel hasta el final como el grano de trigo. La sangre de Santiago, de un inocente Santiago,  era y es la vida de muchos cristianos que incluso la siguen derramando.
            La desgracia ha querido que se volviera a derramar la sangre de muchos inocentes y una vez más el evangelio se ha cumplido: Un pueblo, el de Santiago de Compostela, y por extensión el español, se ha volcado en la solidaridad, en la cercanía, en el cariño, en la ayuda, en el hombro ante momentos de dificultad. Han aparecido todos los “santiagos” que siguen dando el testimonio y el ejemplo, quizás sin querer o sin saber, del evangelio que en ese 25 de Julio del 2013 se proclamaba. Muchas lágrimas de las que se están derramando quizás sean el recuerdo de una resurrección que por desgracia se ha adelantado. No sabemos por qué, el tren hizo lo que no debía. Seamos comprensivos en la información, veraces en juicios inevitables y a veces paralelos.
            Ignacio de Loyola, quiso, sin querer, seguir el ejemplo de Santiago. También su dolor, fue el instrumento para encontrarse con el resucitado. Sus amargas operaciones han servido para encontrarse con el que siglos atrás se había encontrado Santiago. Fue prepararse y seguir la estela y la huella necesaria.
            Ahora que nos vienen las vacaciones. Ahora que quizás no todos pueden disfrutar de aquello por lo que hemos estado luchando todo el año, no nos olvidemos que el ejemplo de muchas cosas,; el testimonio de nuestra vida ante los demás; la cercanía hacia aquellos que a veces no nos caen tan bien, pero que necesitan  nuestro hombro… no son más que facetas que han caracterizado a los mártires, a los que siguen el camino de Jesús de Nazaret. Pensemos que nuestro guía y maestro no coge vacaciones. No va de viaje. Quizás lleva la toalla como nosotros, se tumba en la arena de cualquier playa con nosotros, habla con quien nosotros hablamos y… con nosotros está y no le conocemos.
            Yo también quiero que ustedes descansen un poco de mí. Dejemos pasar el mes para refrescarnos. Que el aire nos dé en la cara, que ensanchemos los pulmones, que respiremos a gusto.. y sobre todo que cojamos fuerzas para el curso que viene.
            Animo, Santiago de Compostela. Animo a los familiares de los que han perdido algún ser querido. En los momentos de dificultad, la solidaridad aflora y se está demostrando. Que Santiago, que Ignacio nos/les echen una mano. Es, sin duda, la mejor manera de entender a un apóstol.
       
            Hasta la próxima. Paco Mira